La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su artículo 13 que: “1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

Este derecho tan simple y elemental es un problema en Cuba, porque en realidad no está permitido. La ventaja de ser una isla facilita la regulación de la salida del país con los controles que establece el Estado, pero no puede establecer los mismos controles para regular los movimientos internos de la población.

La migración

La migración se da como un proceso natural en el desarrollo de la sociedad. Uno de cada siete habitantes en el planeta son migrantes y constituyen una fuerza positiva en el crecimiento económico de un país. El que migra busca crecer y luchar por salir adelante, lo cual beneficia a la sociedad.

Los desplazamientos migratorios se dan por motivos, razones y tipos que varían de manera individual y por región del planeta. Del total de migrantes el 76% lo hace dentro de sus propias fronteras y el resto lo hacen hacia otras regiones o países. En el caso de Cuba los movimientos se dan principalmente por razones económicas o políticas. La forma de escapar de la crisis que se vive en el país, para muchos cubanos, está en la migración interna o fuera del país.

Migración interna en Cuba

En Cuba los movimientos internos se dan de las provincias orientales hacia la capital. En 1970 uno de cada diez habitantes no vivía en su lugar de origen, aunque en la capital este porcentaje se incrementaba al 28%. En 1995 el porcentaje de los cubanos en edad joven y adulta que vivían fuera de su lugar de origen era del 48%, producto de la paralización de la economía y las posibilidades casi nulas de crecimiento en las provincias, fuera de los centros estratégicos establecidos en la capital.

En 1997 se dicta el decreto-ley 217 sobre Contravenciones del Régimen de Regulaciones Migratorias para Ciudad de la Habana de manera que para poderse trasladar a la capital una persona debía garantizar condiciones de vivienda y autorización de una entidad estatal.

La violación de este decreto implica sanciones o multas a los que se consideran migrantes ilegales en Ciudad de la Habana. Este decreto viola la libertad de movimiento y de elección de residencia a la que toda persona tiene dentro de su país.

Migración fuera de Cuba

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) el flujo de migración es de sur a norte, de América Latina y el Caribe hacia EE.UU. y Canadá. En el caso de Cuba las cifras indican que 1.5 millones de cubanos viven fuera de la Isla, de los cuales 1.3 millones residen en los EE.UU.

Han existido tres grandes oleadas de migración fuera de Cuba. La primera se dio en la década de los sesenta, en los primeros años del Triunfo de la Revolución. Luego en el año 1980 se produjo la mayor migración de cubanos por el Puerto de Mariel, cuando 125,000 personas salieron de Cuba.

Finalmente en el año de 1994 miles de balseros se lanzaron al mar y son retenidos en la Base Naval de Guantánamo hasta que se llega a un acuerdo entre los gobiernos de EE.UU. y Cuba.

La decisión de abandonar el país es un derecho que tiene todo ciudadano y en el caso de Cuba va acompañado de impedimentos y barreras que lo obstaculizan, o se buscan "ingeniosas" alternativas para escapar de los controles.

Los que logran salir reciben calificativos y apelativos que denigran su condición como cubanos y sus derechos en su tierra de origen. La salida para muchos queda en la migración ilegal que los lleva a caer en manos de traficantes sin escrúpulos como narra Amir Valle en su novela “Santuario de Sombras”.

Como resultado, miles de cubanos han perdido su vida en los mares que rodean a la isla sin lograr su sueño de migrar buscando un mejor proyecto de vida.