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Miel, alimento divino

Es un producto natural muy energético y con propiedades medicinales

La miel es beneficiosa para el organismo - Dreamstime-Kuleczka
La miel es beneficiosa para el organismo - Dreamstime-Kuleczka
La miel es un producto natural formado por numerosas sustancias biológicamente activas. Por sus propiedades terapéuticas, se utiliza desde la antigüedad.

La miel es el edulcorante natural más antiguo que se conoce. Ha tratado numerosas dolencias de la humanidad desde tiempos inmemorables. Esta sustancia de color ámbar, sabor dulce y consistencia viscosa se encuentra a medio camino entre el mundo animal y el vegetal. La elaboran las abejas melíferas a partir del néctar de las flores y de otras secreciones azucaradas que recogen de las plantas.

Su composición

Este complejo producto natural está formado por muchas sustancias biológicamente activas, la mayoría procedentes del néctar y de las glándulas hipofaríngeas de la abeja, como las enzimas e inhibidinas.

Sus componentes son:

  • Agua (inferior al 20%), que depende del tipo de flores utilizadas por las abejas.
  • Hidratos de carbono (hasta el 75%), consistentes en una mezcla de azúcares simples, sobre todo glucosa y fructosa.
  • Proteínas y minerales en pequeñas cantidades como hierro, fósforo, magnesio, calcio, potasio, cinc, cobre y manganeso.
  • Vitaminas del grupo B y vitamina C en pequeñas cantidades y ácidos orgánicos.
  • También enzimas, como la invertasa, que convierte la sacarosa en glucosa y fructosa, e inhibidinas, que le dan a la miel su capacidad bactericida, así como otros compuestos responsables de su aroma y propiedades.

Remedios terapéuticos

  • La ingesta de miel se recomienda para tratar el agotamiento (físico o psíquico) y el nerviosismo, ya que la glucosa es el principal nutriente para las neuronas. Además, proporciona energía a las células musculares y calma los calambres musculares, atenuando la rigidez muscular y las contracturas de origen nervioso.
  • Sirve para combatir el insomnio y facilita el sueño reparador: dos cucharadas de miel potencian la acción de cualquier infusión sedante. Ayuda en estados de delgadez y estreñimiento por su poder laxante.
  • En las afecciones respiratorias, ayuda a aliviar la tos y protege las vías respiratorias en el catarro común, facilita la expectoración y calma las irritaciones de garganta, faringitis y laringitis.
  • Aplicada directamente en la piel, ayuda a curar heridas superficiales y quemaduras menores, ya que evita infecciones, calma el dolor e impide la formación de ampollas, facilitando la rápida recuperación de la piel.

Contraindicaciones

La miel es un alimento de alto valor energético, especialmente indicado para niños, ancianos y deportistas. A pesar de sus múltiples beneficios, no se debe administrar a bebés menores de un año, ya que puede producir alergias o causar botulismo. También debe usarse con prudencia en casos de diabetes.

Si lo que se quiere es perder peso hay tener cuidado con la ingesta de este alimento tan energético, ya que 100 gramos de miel contienen 325 kilocalorías.

Su uso en la antigüedad

Las primeras referencias históricas sobre la miel se remontan a la prehistoria. Lo certifican las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña en Bicorp (Valencia), realizadas 7.000 años a. C., en las que se representa una escena de extracción de miel.

Los egipcios ya se beneficiaban de esta sustancia con fines terapéuticos. Son muchas las escrituras jeroglíficas sobre medicina en las que aparecen recetas con miel. También la utilizaban para embalsamar a los muertos, por sus cualidades antisépticas. Se cuenta que esta técnica fue utilizada por los macedonios para preservar el cuerpo de Alejando Magno durante dos años en la conquista de Babilonia, antes de transportarlo hasta Macedonia para ser inhumado.

Este remedio para todas las enfermedades, según palabras del propio Mahoma, aparece en el tratado Cánones de la Medicina del famoso médico árabe Avicena, en el que se incluyen decenas de recetas a base de miel.

Disfrutaban de ella también los griegos, que aseguraban que Zeus fue alimentado con miel por las abejas. Era un alimento muy apreciado por los atletas olímpicos griegos como fuente de energía. El filósofo Pitágoras y sus discípulos la consumían a diario como parte de su dieta junto con vegetales.

Los romanos, seducidos por este apreciado néctar, lo utilizaban habitualmente tanto para elaborar sus platos como para condimentar sus vinos. También fue apreciada por otras culturas milenarias, como la china o la india.

Tipos de miel

Hay diversas variedades de mieles dependiendo de las flores de las que proceden, con diferentes sabores y cuyos colores van del ámbar claro al castaño oscuro. Todas son beneficiosas para el organismo, ya que poseen propiedades curativas.

  • Miel de milflores: por sus propiedades edulcorantes, sirve para sustituir al azúcar.
  • Miel de azahar: relajante, muy efectiva para tratar el insomnio.
  • Miel de espliego, pino y eucalipto: eficaz contra la tos y las enfermedades respiratorias.
  • Miel de brezo: desinfectante y antiinflamatoria para las vías urinarias (se usa para combatir la cistitis, cálculos urinarios y enfermedades de la próstata).
  • Miel de romero: para combatir el estrés o agotamiento. Recomendada también para dolencias hepá­ticas, acidez y úlceras de estómago.
  • Miel de encima: rica en sales minerales.
  • Miel de castaño: ideal para estados anémicos.
  • Miel de tomillo: contra la gastroenteritis, por ser antiséptica y digestiva.

Curiosidades

  • Entre las 200.000 especies conocidas de insectos, la abeja (Apis mellifica) es la más sorprendente por su capacidad para elaborar productos alimentarios y medicinales. La jalea real y la cera son completamente segregadas por sus glándulas.
  • Para producir 100 gramos de miel, las abejas deben libar un millón de flores.
  • La cristalización de la miel es garantía de su calidad y pureza, ya que se trata de una solución saturada de azúcares. Si no cristaliza puede ser porque se ha sometido a calentamiento durante su extracción o antes de envasarla. A más de 40º C se destruyen sus inhibidinas (ya que son muy sensibles a la luz y a la temperatura) y pierde su poder antiséptico.

Carmen Espinosa - Periodista especializada en nutrición y alimentación. Licenciada en Periodismo (UAB) y con Master en Alimentación y ...

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