En Valladolid (España), del 14 al 17 de noviembre se está celebrando la Cumbre Mundial del Microcrédito 2011. Cuenta esta reunión de las microfinanzas con la presencia del padre de la fórmula, el Premio Nobel de la Paz y economista bengalí, Muhammad Yunus. Precisamente su actividad como banquero en Bangladés con el desarrollo del microcrédito en poblaciones marginadas le proporcionó el galardón del Nobel en 2006 y el Príncipe de Asturias en 1998. Está presente también la reina de España, doña Sofía, como madrina de todos los proyectos de la Cooperación española.

¿Qué es un microcrédito?

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española) no encontraremos la definición, ni tan siquiera la palabra. La definición de este producto o servicio financiero la encontramos bien explicada en la página web creada para la Cumbre Mundial del Microcrédito 2011.

“Las microfinanzas consisten en la prestación de servicios financieros (como crédito, ahorro, seguros o transferencias, entre otros) a un sector de la población habitualmente excluida del sistema financiero tradicional. La exclusión se da tanto por el lado de la oferta como de la demanda de servicios financieros.”

Más claro imposible. Cuando abordamos la lectura de la información económica nos tememos lo peor. La complejidad de los productos financieros que se ofrecen en el mundo desarrollado puede llegar a exigir tener un máster de estudios superiores en finanzas. El profesor Yunus ideó un sistema de préstamos de cantidades pequeñas (lo justo para su proyecto o necesidad), a pagar con intereses no abusivos, para que las personas beneficiadas por ellos pudieran salir de la pobreza o de situaciones marginales.

Cambiando la teoría financiera

La definición del micropréstamo también habla de exclusión de la oferta. Se refiere a que ningún prestamista o banquero en su sano juicio, siguiendo la teoría financiera al pie de la letra, ofrecería un crédito a personas con marginación social, con problemas socioeconómicos o con limitaciones educativas. Tampoco a personas alejadas de los núcleos urbanos y financieros, de zonas rurales empobrecidas, donde el nivel de ingresos no es estable ni mucho menos alto.

¿Entonces? ¿Quién da un microcrédito? Pues ahora muchas entidades financieras se han animado, convirtiéndole en un producto estrella de la llamada banca ética o banca justa. Pero en un principio fue solo Muhammad Yunus quien se arriesgó creando su banco social, el Banco Grammen (Banco rural), en 1976, partiendo de los préstamos –microcréditos- personales que él concedió de su bolsillo tras las grandes hambrunas de 1974 en Bangladés.

Objetivos de la V Cumbre Mundial del Microcrédito

En estos cuatro días en Valladolid se pretende más que en ninguna otra cumbre, debido a la situación crítica de la economía mundial, sobre todo en la zona euro, que se sigan manteniendo los proyectos de desarrollo social y económico que hay detrás de estas microfinanzas, auspicias muchas de ellas desde los países más desarrollados; porque como reza su eslogan, son microfinanzas con macroresultados (erradicar la pobreza).

Uno de los objetivos de la cumbre más llamativo es el que habla de dotar de una ética a las entidades que aportan este servicio de microcréditos, ya que se han comprobado casos abusivos en sus aplicaciones. No se trata de dar dinero por dar, crédito fácil sin avales para al final solamente conseguir que esas personas se adeuden cada vez más y no consigan cumplir con sus cancelaciones. Consiste en crear desarrollo, opciones reales de salir de la pobreza, erradicar la exclusión social y no aprovecharse de la marginalidad para hacer negocio.

Los más críticos con este sistema hablan de que se está “capitalizando" la pobreza, que hay casos de usura ya que los tipos de interés son más altos que la media del crédito tradicional. El tipo de interés elevado lo explican los bancos sociales, como el Banco Grammen, en soportar los costes elevados de los contratos, hay que pagar al personal que se desplaza a una remota aldea para asesorar y firma el micropréstamo. Precisamente esta cumbre de Valladolid pondrá límite a las prácticas abusivas, poniendo un tipo de interés no superior al 20%.

Dinero para salir de la pobreza, no para tener más deudas

La mejor defensa del sistema de los microcréditos sigue estando en el trabajo del banco del premio Nobel Yunus; los clientes de la entidad que cumplen con su obligación de cancelar el crédito es del 98%, un ratio que ya lo quisieran los bancos tradicionales para sí.

Muchos sociólogos han comentado el alto grado de responsabilidad ante una deuda que tienen las personas pobres. En el caso del banco dirigido por el profesor Yunus el 90% de los beneficiarios son mujeres, es así porque en los países en desarrollo suponen el pilar fundamental de las economías domésticas. Una mujer “coraje” en situación económica precaria que recibe un microcrédito es para Yunus garantía suficiente de devolución.