No debe haber sido fácil para él, pero Michael Kirk Danielovitch, conocido por el público mundial como Michael Douglas (parafraseando la biografía de su padre sería el nieto del trapero), actor y productor de éxito, nacido en Nueva Jersey en septiembre de 1944, ha conseguido superar la inmensa sombra de su legendario progenitor, unas de las últimas leyendas vivas del Hollywood clásico, y encontrar su propio sitio en el Olimpo de Hollywood.

A los 67 años, felizmente recuperado de un cáncer de garganta, es buen momento para recordar cinco de las películas que lo convirtieron en estrella.

Yo no estoy loco: "Alguien voló sobre el nido del cuco"

El primer gran éxito de Douglas -con el que ganaría el Óscar- fue como productor de esta película, adaptación de la polémica novela de Ken Kesey, dirigida en 1975 por el checo Milos Forman.

Kirk esperaba encarnar al protagonista, el pendenciero y caradura McMurphy, papel que finalmente interpretaría Jack Nicholson; elección que provocaría un tiempo de distanciamiento entre Michael y su padre.

La película tuvo un enorme éxito de crítica y público, y vista hoy en día no ha perdido nada de la fuerza con la que, en su momento, criticó a las clínicas psiquiátricas y sus despreciables procedimientos.

Una de aventuras: "Tras el corazón verde"

Con esta película, el Douglas productor comenzaba a dar pistas de su futuro estrellato como actor.

Dirigida por Robert Zemeckis en 1984, es una divertida película de aventuras, nacida a la sombra del impresionante éxito de Indiana Jones, en la que Douglas encarna con sorna y personalidad al aventurero y buscavidas Jack Colton. Mientras la aún por entonces bella Kathleen Turner, interpreta a Joan Wilder, exitosa escritora de novelas románticas.

El pequeño-gran Danny DeVito, es el tercer vértice de un triángulo imposible.

De todas las películas surgidas a rebufo del aventurero con látigo, esta es sin lugar a dudas una de las pocas que se salva con dignidad. Además, dio lugar a una secuela La joya del Nilo, aunque de mucha menos calidad.

Esa rubia está loca: "Atracción fatal"

Efectivo thriller, dirigido en 1987 por el publicitario Adrian Lyne. Un hombre capaz, pese a sus limitaciones, de hacernos creer que era posible desear engañar a Ann Archer con Glenn Glose.

Aún tiemblan de terror las rabadillas de media platea masculina cuando recuerdan los gritos con los que la desequilibrada Alex Forrest (Glose), cuchillo en mano, se lanza sobre su amante.

Un poco moralista: su mensaje advierte a los hombres sobre los peligros de la infidelidad; y machista: es la amante, la querida (que encima está como un cencerro) la única culpable de calentar el ánimo del desdichado padre de familia.

Sin embargo, Atracción_fatal es una película que no cansa ver una y otra vez.

Vende.... vende: "Wall Street"

El padre del director Oliver Stone era agente de bolsa. No es extraño, por tanto, que este situase la trama de esta película de 1987 en la peligrosa jungla neoyorquina. No aparecen charlies sedientos de matar imberbes soldaditos norteamericano, si no agresivos yuppies y ambiciosos corredores de bolsa.

Douglas encarna al malvado e icónico Gordon Gekko -una especie de Mario Conde o Donald Trump- para el que lo único importante es ganar dinero, y cuanto más mejor; sin que le importe nada cuantos cadáveres queden por el camino. Un triunfador, un self-made man como tantos ha habido en la competitiva sociedad norteamericana.

El actor ganó el Óscar principal; y dejó el legado de un personaje que años después ( la secuela, con título digno de una aventura de James Bond, El dinero nunca duerme) no ha perdido nada de su fuerza.

Cuidado, cruce peligroso: "Instinto básico"

Nunca un cruce, aún menos de las extremidades inferiores de una mujer (¡y qué mujer!), había provocado tantísimo interés. Cuando rodó esta mítica escena, la actriz Sharon Stone ignoraba ese plano detalle de sus partes íntimas que la iba a convertir en mito. Se dice que el director, el holandés Paul Verhoeven, recibió de la rubia actriz una cariñosa bofetada a costa de su osadía.

Por más que el guión de Joe Eszterhas sea tramposo y efectista, la película es un divertimento de primera, y Douglas se entrega con pasión a su papel de ardiente policía.

Al actor, tanta efusividad le llevó a confundir la vida real con la ficción; costándole el divorcio de su mujer de entonces (Diandra Douglas) y una temporadita de asueto para controlar su adicción al sexo.

Michael Douglas. Gran actor, exitoso productor. Superviviente a la enfermedad como su legendario padre. Aunque nada de esto hubiera sucedido, el hombre que le da cada día un beso de buenas noches a una mujer como Catherine Z. Jones, merece nuestro homenaje.