El famoso actor y productor está de actualidad por dos motivos muy diferentes: el primero es el estreno de su película “Wall Street 2: el dinero nunca duerme”, dirigida por Oliver Stone y donde retoma tras veintitrés años el papel del tiburón financiero Gordon Gekko, con toda probabilidad el mejor de su carrera, que ya le valió un Oscar en 1987. El segundo, la reciente declaración pública de que padece cáncer de garganta, enfermedad por la que está recibiendo quimioterapia y que le tendrá apartado de las pantallas hasta su recuperación. Esta doble realidad es el reflejo de su contradictoria existencia: una carrera llena de éxito y una vida revestida de polémica y no pocos reveses.

Inicios complicados

Michael Kirk Douglas nació el 25 de septiembre de 1944 en New Brunswick, New Jersey y es el mayor de cuatro hermanos. Sus padres se divorciaron cuando él tenía seis años, yéndose a vivir con su madre, la actriz Diana Dill, especializada en papeles televisivos.

Tener a Kirk Douglas como padre no fue una gran ayuda, puesto que este no quería que sus hijos se dedicasen al cine. Comenzó a trabajar a mediados de los 60, y, a pesar de que por su primer protagonista, en la película “Héroes” (1969) fue nominado al Globo de Oro en la extinta categoría de Mejor Actor Promesa, durante los años siguientes no destacó en la gran pantalla, con cintas como “Adam a las seis de la madrugada” o “Napoleón y Samantha”, donde compartía plano con un león y con otra estrella emergente, una jovencísima Jodie Foster.

El gran público le conoció en 1972 por la serie policíaca “Las calles de San Francisco”, donde compartió aventuras con el veterano Karl Malden durante cinco temporadas. Mientras, decidió probar suerte en la producción, y no pudo tener mejor comienzo: su primer título en el cargo, “Alguien voló sobre el nido del cuco” (1975) le dio el Oscar a la Mejor Película. Al término de la serie, en 1976, su carrera como actor comenzó a despegar con “Coma” (1978) o “El síndrome de China” (1979).

En el apogeo de su carrera

Pero sería en los 80 cuando su estrella brillaría con más fuerza. Su trabajo con Kathleen Turner y Danny de Vito, primero en “Tras el corazón verde” (1984) y su secuela “La joya del Nilo” (1985) y más tarde en “La guerra de los Rose” (1989) le proporcionaría el estatus de estrella, y sus papeles en “Wall Street”, “Atracción fatal” (1987) o “Black Rain” (1989) contribuirían a darle prestigio y a configurar su perfil de personalidad llena de claroscuros, reconocible por espectadores y críticos.

En los 90 su reputación se mantuvo gracias a éxitos como “Instinto básico” (1992), “Acoso” (1994), “The Game” (1997) o “Un crimen perfecto” (1998). En contrapartida, tras reconocer problemas con el alcohol y las drogas, se puso en rehabilitación, de manera satisfactoria.

Problemas y polémicas

En el 2000, dos películas, “Jóvenes prodigiosos” y “Traffic” marcarían el final de sus mejores años en el cine y el comienzo de una serie de polémicas que llenarían páginas en las revistas del corazón y diarios sensacionalistas de todo el mundo. Ese año rompió el matrimonio que mantenía desde 1977 con Diandra Luker entre sonadas disputas por la posesión de su mansión en Mallorca e infidelidades del actor debido a una adicción al sexo por la que, de nuevo, estuvo bajo tratamiento. También se casó con la actriz galesa Catherine Zeta-Jones, su compañera en “Traffic”, a la que había conocido en el estreno de “La máscara del Zorro”.

En su profesión, filmes como “Ni una palabra” (2001), “Hasta que la muerte los separe” (2003) o “La sombra de la sospecha” (2006) no convencieron en taquilla y tampoco a los entendidos. En 2003 coprodujo y coprotagonizó “Cosas de familia”, en la que aparecía junto a sus padres y a su hijo mayor, Cameron, en el que parece un intento de reconciliación familiar tras mucho tiempo de relaciones difíciles. Cameron ha tenido problemas con las drogas desde que era niño, y, a pesar de los intentos de su padre por ayudarle, fue condenado en abril de 2010 a cinco años de prisión por posesión de heroína. El actor admitió dolorido no haber sido un buen padre. En 2004, Eric, tío de Cameron y hermano de Michael, también había fallecido por una sobredosis.

Douglas, filántropo y partidario militante del control de armas, se encuentra en estos momentos en una difícil tesitura, aunque cuenta con el apoyo de su esposa, con la que cumple su décimo aniversario, algo difícil en Hollywood, dos hijos pequeños y una buena cantidad de fans que le siguen desde hace casi treinta años. Además, tiene una película pendiente de estreno, “Haywire”, de Steven Soderbergh, junto a Ewan McGregor y Antonio Banderas.