Ella andaba en bicicleta cuando venía al cole y él la veía con su falda levantada y se ponía de todos los colores, y aquel otro que durmiendo la siesta tenía una inesperada erección que le volvía más vergonzoso de lo que se creía capaz cuando su deseada amiguita se acercaba; o este otro que lo organiza todo pero una y otra vez acaba como un mueble ante el televisor junto a su chica preferida y tan apetecible porque ninguno da el primer paso para la tan esperada, ansiada, deseada, ilusionada y soñadísima primera vez.

Un hecho cultural trascendental para partirse de risa

Dentro de la cultura occidental y cristiana se ha hecho un mundo terrorífico de la virginidad femenina que una y otra vez las parejas han ido burlando con mayor o menor sentimiento de culpa y de horror, ya que en muchas sociedades aún hoy existe un drama de abuso de poder en el que las principales víctimas son niñas-madres solteras.

Especialmente dentro del catolicismo se ha producido un fenómeno curioso: ninguna práctica tiene que ver con la teoría, el dogma es muy estricto pero mayoritariamente no se cumple; así se entiende que sociedades de catolicismo muy férreo, donde las relaciones prematrimoniales siguen estando muy mal vistas y el divorcio ha sido causa de escándalo y manifestaciones masivas portando carteles con la Virgen María, en realidad hay unos hoteles por horas al alcance de cualquiera, desde menores de edad a señoras que desvían el camino con el carrito de la compra, con un pañuelo en la cabeza y gafas de sol para pasar desapercibidas.

En medio de este contexto la gran idea de Mi primera vez consiste en crear un burla-burlando fuera de serie. Pocos minutos antes de empezar la función los cuatro intérpretes reparten bolígrafos y un papel con cuatro preguntas sencillas: "¿Has perdido la virginidad? ¿A qué edad, con quién y dónde? ¿Qué le dirías si lo vieras de nuevo?". La respuesta es anónima y se mezclará con las numerosas situaciones que se cuentan y/o interpretan sin soslayar situaciones sexuales evidentes, pero también sin caer en la pornografía ni en abusivas escatologías que no a todos pueden gustar, aunque siempre manteniendo en alto la risa loca y las situaciones eminentemente sexuales.

De hecho, este éxito del teatro internacional se basa en el deseo ferviente de los espectadores de compartir, anónimamente por Internet —y luego en medio de un montón de gente desconocida en un teatro— los difíciles primeros momentos en que nada fue como se deseaba ni lo que parecía: y todo en un mar de risas porque la inmensa mayoría ya se está riendo antes de que empiece la función: las chicas que se descubren mutuamente en una siesta comunitaria y se deslizan por un placer desconocido, los chicos que se asaltan bajo la ducha, y los tradicionales heteros con sus vaivenes tan variopintos como el que pierde la virginidad a los 15 y el que aún busca a la chica ideal que lo inicie a los 36.

La alegría de la huerta, para echarse un montón de risas

El bombazo de My First Time nació en el off Broadway en 2007 en manos de un productor muy audaz, Ken Davenport, y con una absoluta ambición de dar la vuelta al mundo, cosa que ha logrado de inmediato.

Davenport, hombre de teatro integral, escribió esta sucesión de secuencias para 4 actores (en algunas versiones españolas hubo 5) que durante una hora y media muy intensa se convierten en muchos personajes surgidos de confesiones personales de internautas ansiosos por hablar sobre aquel momento en que perder la virginidad parecía lo más terrible y difícil del mundo, aunque en realidad a la distancia se puede ver con más humor que drama.

La versión española se estrenó el 5 de febrero de 2009 y desde entonces la han visto más de 250 mil espectadores entre Madrid, Barcelona y Bilbao.

Ha regresado a Madrid hasta el 15 de mayo en el teatro Alfil, y a partir de esta fecha continuará recorriendo el país, empezando por Valencia.

El reparto ha cambiado en estos años, siempre con excelentes jóvenes actores bajo la misma experta dirección de Gabriel Olivares, quien también firma la brillante adaptación. Los actores que actualmente la representan en Madrid son muy buenos, de una flexibilidad física e interpretativa superlativa, cambian de situación y personaje a la velocidad del rayo, un rayo que no trae más que carcajadas, aunque de tanto en tanto se atraviesa aquella espina clavada de la frustración que hoy se ve de otro modo, como si en el fondo la búsqueda del placer no acabara nunca. Todos con muy buena trayectoria, sus nombres son: Natalia Moreno, Inma Cuevas, Víctor Ullate Roche y Joaquín Abad.

La puesta en escena de Olivares sorprende con un estilo de comedia basada en la fluida comunicación entre los actores. Un género en el que por lo general los directores apoyan las funciones en el nombre y "recitativo" humorístico de sus figuras. Con Olivares sucede lo contrario: el texto y las acciones se dan cita en un auténtico "ballet" de personajes interesantes cuyo sentido del humor va más allá de todo lo conocido. Larga vida al género que, por otra parte, jamás ha muerto, y sobre todo muy prometedor futuro para este joven director.

En el Alfil la fiesta continúa con horarios especiales hasta el 15 de mayo: jueves 20 h, viernes y sábados: 20 h y 22:30 h; domingos 18 h.

Mi primera vez es una deliciosa zambullida en el lúbrico mar de nuestras primeras pasiones, con su carga de frustración y esperanza, pero sobre todo una teatral diversificación en la que todos podemos reflejarnos y partirnos de risa, dentro y alrededor de esa cosa tan temida y fascinante como nuestro cuerpo extremadamente deseoso de dar y recibir caricias... por primera vez.