El inicio sexual es un paso muy importante que no sólo involucra aspectos físicos, sino nociones psicológicas que requieren nuevas decisiones y responsabilidades.

Por lo general, el debut sexual se inicia en la pubertad, es decir, cuando ya se ha abandonado la niñez y se ha entrado en la adolescencia. Es entonces cuando el cuerpo comienza a cambiar interna y externamente. Los órganos sexuales y los caracteres que definirán las inclinaciones sexuales comenzarán a hacerse manifiestos y la necesidad de aparearse con el sexo opuesto será algo que ronde el cuerpo y la mente con frecuencia.

El llamado de la naturaleza

Durante la pubertad, el adolescente en cuestión, descubrirá a través de una serie de cambios que sus hormonas estarán recibiendo un llamado de la naturaleza que lo impulsará a indagar en la vida sexual.

Dicho cambio será manifiesto porque su cuerpo empezará a prepararse para el apareamiento y la posterior procreación. También se sentirá atraído por el sexo opuesto, tendrá la necesidad de ser más cuidadoso en cuanto a su apariencia para sentirse del mismo modo atractivo para los demás. Y finalmente se sentirá profundamente atraído a explorar el terreno sexual, desde su propio cuerpo, a través del placer que le proporcionará la autosatisfacción o masturbación, hasta el entorno que lo rodee.

Diferencias entre hombres y mujeres

El inicio sexual en cuanto a hombre y mujer varia significativamente. No es sólo la diferencia de géneros lo que motiva dichas diferencias, sino que se involucran otros aspectos. Entre los mismos se destacan aspectos cronológicos, es decir los vinculados a la edad, sociales, culturales, tales como costumbres, tradiciones o arraigos familiares.

En el caso de las mujeres, por lo general, el inicio sexual supone una carga social y emotiva superior, ya que la pérdida de la virginidad para la mujer ha sido desde antaño puesto en un podio que determina su reputación. Actualmente esa noción ha mutado de la idiosincrasia colectiva y la mujer puede disfrutar de su inicio sexual sin presiones mayores, pero continua representando cierto resquemor.

En cuanto a los varones, los jovencitos se inician más prematuramente en el terreno sexual. Dada su condición masculina, el debut sexual también de algún modo representa una presión. Así como en el caso de la mujer, ser o no ser virgen determina un determinado rango de castidad socialmente, en el hombre sucede algo similar pero al revés. Es decir, el muchacho que entrada la pubertad no se inicia sexualmente, no hace gala de su completa masculinidad.

Educación sexual: embarazos, anticonceptivos e infecciones de transmisión sexual

Llegada la pubertad, y con ella la etapa del inicio sexual, será preciso conocer todo lo necesario sobre el tema, ya que dicha etapa no sólo supone cambios físicos, sino psicológicos. Es decir, el cuerpo irá cambiando, descubriendo el placer del sexo, del deseo y la seducción que conllevan el contacto carnal. Pero también habrá que saber que detrás de ese éxtasis sexual comenzará también una etapa de decisiones y responsabilidades para las que habrá que estar preparado antes de que suceda. Es por ello que una correcta, temprana y adecuada educación sexual es lo más recomendable antes de decidir dar el primer paso hacía inicio sexual.

Estas responsabilidades tienen que ver con asumir que el sexo trae aparejado la reproducción. Por lo tanto, para embarazos no deseados y poder disfrutar de una sexualidad plena será necesario comprender que hay métodos anticonceptivos. Es decir, modos de evitar el embarazo, los cuales variarían en el caso de ser usados por hombres o mujeres.

Existen una variedad importante de anticonceptivos, los cuales van desde píldoras, dispositivos intrauterinos hasta preservativos. Estos últimos suelen ser los que están a mayor alcance, pues son económicos y de venta libre. Además, el preservativo es un método de barrera, es decir, impide la entrada de esperma del hombre al útero de la mujer, con lo cual se estará evitando el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.

Las enfermedades o infecciones de transmisiónsexual también suponen una responsabilidad a la hora de tener sexo. Es preciso conocer información sobre las mismas y saber que evitarlas es, en algunos casos, protegerse de bacterias, hongos y virus tales como el VIH y sida.

La decisión es siempre personal

A la hora de decidir iniciarse sexualmente es fundamental tener en cuenta que se trata de una decisión absolutamente personal. Tiene que existir en cada persona la voluntad propia de hacerlo.

No debe ser la presión del medio, la sociedad o la pareja quien impulse el despertar sexual. Puesto que se trata de una necesidad propia, que depende en parte de la madurez de cada quien, de su interioridad, de su deseo propio por comenzar a transitar una nueva etapa.

La primera vez, tanto del hombre como la mujer, es un deseo individual, el cual debe llegar cuando se esté completamente preparado para asumir sus consecuencias y responsabilidades. De lo contrario, será una etapa vacía y frustrante para el cuerpo y la mente.