
- padre e hijo - Tits
El estereotipo dice que cuando una mujer se queda sola, no solicita ayuda a nadie y sigue adelante con sus hijos. Los mitos dicen que no sucede así con el varón que luego sale a buscar a otra compañera. La realidad es otra.
En España, una investigación del 2008 mostró que en las familias monoparentales, al menos un 12% era el varón el que criaba, es decir, unos 50.000 hombres son los encargados de llevar adelante el hogar sin compañía femenina. El fenómeno va en en aumento, porque supone un incremente de 20.000 en relación al año 2002.
En Argentina, la cifra es mucho mayor. Al menos 250.000 varones realizan la tarea de ser padre y madre para sus hijos, también en una investigación del año 2008.
Las realidades detrás del mito
La idea, decimonónica de que los varones no están capacitados para criar hijos solos, se viene abajo con la realidad de cientos de personas que por una razón u otra: Soltería, divorcio, separación o viudez se ven ante la necesidad de emprender la tarea parental sin la ayuda de una mujer.
Es tan dañino el machismo, como los supuestos de que los varones no pueden realizar la tarea de criar a sus hijos. El culto a la maternidad, que es favorecido por leyes que suponen que la crianza es cuestión de mujeres, lo que hace es reprimir a muchos de ejercer su paternidad de una manera equilibrada.
Kramer versus Kramer
El cine llevó a la pantalla, por primera vez, en el año 1979 la historia de un padre que se hacía cargo de la crianza sin tener la compañía de una mujer. La película protagonizada por Dustin Hoffmann y Meryl Streep, muestra la realidad de un ejecutivo de la publicidad que de pronto se ve enfrentado a la tarea de criar solo a su hijo de siete años, porque su esposa se marcha.
Cuando fue exhibida por primera vez, levantó polémica en quienes vieron en la trama un atentado en contra de la familia. Sin embargo, cientos de cintas se exhibieron antes mostrando a mujeres que criaban a sus hijos solas y nadie hizo ningún escándalo. Es el estereotipo absurdo que no acepta la realidad.
Cambiar el estereotipo
Eduviges García, psicóloga de la Asociación Nuevos Padres (ANUPA) en Argentina, señala que "las tareas domésticas no son el principal escollo que enfrentan los padres solos. Aunque muchas mujeres suelen tener el prejuicio de que ellos no son capaces de cuidar a los chicos y de ocuparse del hogar, lo cierto es que a los hombres les cuesta menos de lo que creemos hacerse cargo de lo cotidiano”.
Mientras que las madres que se quedan solas tienden a asumir la mayoría de las tareas hogareñas y llevar un rol más protagónico en las tareas domésticas, los varones tienden a generar instancias de participación y organización donde todos, de un modo u otro, participan. En ambos casos, se cumple el rol.
Las leyes que fomentan fabulas
Lamentablemente la mayoría de las legislaciones, incluyendo la de algunos países que tienen códigos de familia, suponen que la labor de cuidar, entregar afecto y realizar labores domésticas es tarea de las mujeres. Los varones son encargados de administración, proveer y protección.
Ese es un enfoque machista que no le hace bien a las familias. Es necesario crear conciencia de que los tiempos han cambiado y que ser padre o madre, es una elección individual y que está ligado a cuestiones éticas, educativas y sociales, más que al género.
Es necesario un replanteo social para reconocer que tanto varones como mujeres están facultados para criar a sus hijos. Sin duda, quienes deban hacerlo deberán hacer un análisis de sus propios conceptos acerca de la crianza y de las ideas de su propia historia familiar. Sin embargo, si están dispuestos a seguir adelante, no hay razón para creer que una mujer lo hará mejor que un varón.
El machismo al revés
Muchas mujeres, por cultura o por temor, defienden la idea de que sólo ellas están capacitadas para la crianza, lo que no es más que machismo al revés. La defensa de estereotipos sexistas, esta vez de labios de mujeres.
La realidad muestra otra cosa, y ante las evidencias es necesario hacer análisis críticos de los conceptos que se han cultivado a través de generaciones.
Es verdad que por tradición a los varones se les complican algunas cosas y no es fácil vencer algunas barreras sociales como la comunicación afectiva, por ejemplo, pero siendo fruto del aprendizaje se puede aprender y encontrar la forma de llevar un nexo afectivo adecuado con los hijos.
Lo que acarrea consecuencias en los hijos, señala la psicoanalista argentina Miriam Mazover, no es la ausencia de la mujer (o en el varón si fuera en otra situación), sino la "orfandad psíquica", es decir, abandonar a sus hijos afectivamente y no estar a su lado.
Conclusión
Es necesario educar a una generación distinta de varones. A jóvenes que no teman asumir el rol de padres, estando o no la madre presente. Que se involucren en la vida de sus hijos, que estén presente no sólo para proveer, sino para jugar, charlar, cambiar pañales, cocinar, lavar, hacer tareas, compartir sus preocupaciones, en suma, para ser padre.
