“Ride Sally, ride”. Vale, puede que verlo escrito así, de una forma tan fría, no le diga nada. Pero, ¿y si le comento que eso es lo que cantaban las coristas de The Commitments? Si ya tiene una edad o le gusta el cine, sabrá que me estoy refiriendo a una banda ficticia que popularizó ‘Mustang Sally’ en 1991, en una película de Alan Parker. ¿Y si esa banda, después de todo, no fuera tan ficticia?

The Commitments como tal nunca llegaron a existir, pero las personas que les dieron vida en la gran pantalla crearon un grupo llamado ‘The Stars from the Commitments’ que de cuando en cuando todavía ofrecen conciertos, con más pena que gloria.

No son un caso aislado. Formaciones musicales que nacieron como ficción acabaron saltado a la vida real. Otras siguieron siendo una invención, pero tuvieron mucho más éxito que grupos reales.

De The Wonders a The Clash at Demonhead

Teóricamente, The Wonders son un grupo musical que triunfó entre las adolescentes en 1964. Su mayor éxito fue ‘That thing you do’, que les llevó al número uno de las listas de éxito norteamericanas y les convirtió en auténticas estrellas. Lamentablemente, desavenencias con el manager, bajas causadas por la Guerra de Vietnam y algún que otro lío de faldas, provocaron su disolución no mucho después. En el mundo real, ‘The Wonders’ fue la primera película que dirigió Tom Hanks con un éxito de taquilla bastante notable y que contó con Liv Tyler entre sus protagonistas.

Al poco tiempo, en la década de los 70, Stillwater llenaba estadios y se llevaba de calle a las groupies. Su guitarrista gritaba que era un dios dorado y su single ‘Fever dog’ competía directamente con las mejores canciones de David Bowie. Y, sin embargo, todo era fruto de la imaginación del director Cameron Crowe, que rememoraba a través de ‘Casi famosos’ la época en la que trabajaba para la revista Rolling Stone. En realidad, el que afirmaba ser un dios dorado era Robert Plant, vocalista de Led Zeppelin, pero esa es otra historia.

Ya entrado el siglo XXI, era Drive Shaft el que saboreaba las miles del éxito. Uno de esos grupos denominados “one hit wonder” cuyas aspiraciones se vieron truncadas cuando su guitarrista, Charlie Pace, adicto a la heroína, desapareció junto al resto el pasaje del Oceanic 815. Sobra decir a qué nos referimos en realidad, aunque no está de más recordar que los seguidores de ‘Lost’ sonríen cuando oyen “You all, everybody”, aunque la mayoría no haya escuchado la canción entera.

Pero el grupo de moda es The Clash at Demonhead, curtidos en la escena independiente de Toronto. Un trío encabezado por Envy Adams y que en Facebook cuenta con más de 2.000 seguidores. Sin embargo, sólo se trata de un tributo a una videojuego de los ochenta, que usa una canción del grupo Metric para que su vocalista pueda hacerle la vida imposible a Scott Pilgrim, que también toca el bajo en los Sex Bob-Omb (o Beck, que es quien está detrás)

Los que se hicieron realidad

En 1984, Rob Reiner -quien luego dirigiría filmes como ‘Algunos hombres buenos’, ‘Algo para recordar’ o ‘La princesa prometida’- estrenó un documental titulado ‘This is Spinal Tap’ en el que seguía a una banda de heavy metal un tanto pasada de rosca y daba un repaso a todo el mundillo que solía rodear a este tipo de grupos (incluyendo la muerte de tres baterías por ahogamiento en vómito, por un accidente de jardinería y por combustión espontánea en el escenario).

El caso es que sacaron un single llamado ‘Stonehenge’ con bastante éxito y ocho años después, la banda se reunió para editar ‘Break Like the Wind’. Desde entonces han seguido dando conciertos y en 2009 sacaron a la luz otro álbum titulado ‘Back from the Dead’.

The Blues Brothers, por su parte, no necesitan presentación. Todos hemos visto alguna vez la película homónima de 1980, protagonizada por Dan Aykroyd y John Belushi, que tuvo su origen en el programa ‘Saturday Night Live’. Desde el primer momento, la cosa fue más o menos en serio. Llegaron a editar un disco titulado ‘Briefcase Full of Blues’ dos años antes, cuando aún era una broma del programa de televisión. Pero la muerte de Belushi en 1982 trastocó los planes y desde entonces la banda sigue en activo con una sucesión de miembros que mantienen vivo el espíritu original.

Estas formaciones son sólo ejemplos de una larga lista de grupos ficticios, algunos con bastante fama como ‘Alvin y las ardillas’, por no mencionar a Miley Cyrus y su Hanna Montana. Quizá lleguen a ser tan míticos como Spinal Tap, pero habrá que comprobar su resistencia con el paso de los años.