De acuerdo a la obra de Terry Gould (“The Lifestyle: A Look at the Erotic Rites of Swingers”), el intercambio de pareja comenzó entre los pilotos de su fuerza aérea y sus esposas durante la Segunda Guerra Mundial.

A partir de la década de los 60, la práctica se ha extendido en EEUU y Europa principalmente, y de ahí a muchos otros países.

Es por lo anterior que algunos autores consideran el origen de este estilo de vida entre los estadounidenses, existiendo versiones como la siguiente:

El estilo de vida swinger nació a mediados de los 50 en Filipinas, cuando los soldados estadounidenses mataban el tiempo en bases fuera de su país. Algunos militares –junto a otras mujeres, que no siempre eran sus esposas- inventaron un juego que consistía en poner dentro de un sombrero las llaves de sus habitaciones y, azar mediante, intercambiaban sus parejas. De ahí que la cerradura y las llaves formen parte de la simbología del movimiento.

La Revolución sexual es la madre de la "Comunidad Swinger"

Popularmente el término se identifica con una liberalización de las costumbres y una creciente igualdad entre los sexos.

Ciertos autores piensan que la revolución no consistió en una mayor variedad de comportamientos sexuales, sino en la simple aceptación pública de actitudes y prácticas que eran consideradas previamente tabúes. La revolución sexual fue un hito muy importante para el feminismo, ya que se demandaban derechos básicos para las mujeres, como el aborto y la píldora anticonceptiva.

Se abrieron debates en torno al poder de lo erótico, se plantean críticas y alternativas a la monogamia, se empieza a cuestionar el placer vaginal y el machismo. También abrió el camino a la aceptación de la homosexualidad y de corrientes aún más liberales como el "Mundo swinger".

Daniel Bracamonte, editor de la revista "Swinger entre nos" –que fue la primera de Sudamérica- entiende que el origen de esta corriente sexual se corresponde con un fenómeno sociológico: la emancipación de la mujer y el reconocimiento de sus derechos.

La comunidad Swinger en México

En plena decada de los años 90 el movimiento “swinger” en México comenzó propagarse a lo largo y ancho del país debido -principalmente- a la distribucion de revistas eróticas como “Club Swinger”, “Galería Erótica”, -entre otras- las cuales fueron altamente aceptadas en la sociedad mexicana principalmente en las ciudades mas grandes.

En el inicio de este siglo comenzó el auge de bares donde no solo se permite el intercambio de parejas entre sus clientes, sino que los mismos clientes forman parte del show que se exibe durante la noche.

La regla de oro (o la única) en el mundo swinger es: “no” significa “no. Esto, textualmente indica que el no a una proposición sexual no requiere justificación, simplemente es el rechazo definitivo a una propuesta. Existen otras reglas igualmente estrictas en este estilo de vida de las cuales sobresale el uso obligatorio de condones.

Las mujeres en la comunidad Swinger

El rol de la mujer dentro de nuestra sociedad ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y esto se ve reflejado en su sexualidad. La decisión de las mujeres en incorporarse a la comunidad y/o actividades swinger ha sido extraordinaria. La comunidad swinger le ofrece a la mujer un ambiente en donde se puede desenvolver a la par que el hombre, sin tener que jugar un rol específico, dando a ambos una experiencia única o/y refrescante e inolvidable.

Los hombres en la comunidad Swinger

Ya sea casado o soltero, la experiencia swinger puede ser extraordinaria para el hombre. No es ninguna sorpresa que casi todas las mujeres swinger hayan sido inducidas por un hombre, así como tampoco es nada nuevo que casi todos los hombres participarían en el intercambio de parejas si pudieran.

Generalmente los detiene su experiencia matrimonial o en caso de ser solteros, la falta de una pareja para realizar el intercambio, también son afectados por sentimientos de culpa hacia el placer y el sexo.

Los hombres swinger no son los machos superpotentes siempre listos y seguros de sí mismos que la ficción ha creado, son tan humanos como las mujeres de la comunidad. También temen a ser rechazados o a sentirse solos.

Un hombre puede sentir celos repentinos y una sensación de pérdida al ver a su pareja alejarse semidesnuda y excitada de la mano de otro hombre. En muchas ocasiones él ha fantaseado con el intercambio de parejas pero quizá no previó que también su pareja lo haría.

Al igual que las mujeres, el intercambio de parejas puede ser una actividad que ayuda a crecer ya que altera conceptos tradicionales como, las relaciones hombre-mujer con tonos sexistas, posesión y pertenencia, amor y deseo etc...

Algo que debe quedar muy en claro es que el ser swinger no es una moda, es un estilo de vida y cabe señalar que asímismo es para parejas que tienen mucha comunicación entre sí y que su relación es firme y estable.

La actividad sexual en los humanos es una forma natural de intimidad física. Puede ejercerse con el propósito de la reproducción biológica, trascendencia espiritual, para expresar afecto o por placer y entretenimiento (conocido en este contexto como "gratificación sexual"). El deseo por el sexo es una de las motivaciones básicas del comportamiento humano. Todas las especies animales que tienen reproducción sexual, y todas las culturas humanas, tienen una serie de conductas que se dividen en: cortejo, intimidad y actividad sexual.

El comportamiento sexual humano es por lo tanto el comportamiento que desarrollan sus integrantes para buscar compañeros sexuales, obtener la aprobación de posibles parejas, formar relaciones, mostrar deseo sexual, y el coito.

El libre albedrío que existe en nuestros días para la elección de relaciones es simplemente el preámbulo a una ‘Segunda Revolución Sexual".