En años recientes, la prohibición del cannabis comenzó a ser objeto de estudio para algunas personas en territorio mexicano, quienes se organizaron en grupos de ciudadanos para discutir sobre el tema y hacer propuestas en favor de un marco legal diferente que no atente contra los derechos de las personas, sean o no consumidores.

Renombrados pioneros

Existen evidencias sobre pequeñas manifestaciones que en su momento buscaron liberar al cannabis para que su consumo fuera decisión personal, pero es evidente que no tuvieron el eco necesario para cambiar una idea generalizada que pesaba sobre la yerba, sobre todo en la primera mitad del siglo XX.

Según el investigador Luis Astorga, en 1922, poco después de aprobada la prohibición en México, surgió una iniciativa del Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionarios de México donde varios artistas como Diego Rivera, Fermín Revueltas y Alfaro Siqueiros pensaron en mandar una carta dirigida al Presidente de la República donde le solicitaban hacer oficial el consumo de mariguana porque la consideraban una fuente de creatividad.

El documento fue redactado y enviado, además del Presidente a todos los periódicos de circulación nacional, al parecer, el contenido fue tomado como una protesta más a un gobierno que continuaba su proceso de estabilización luego del conflicto revolucionario por lo que no llamó la atención de la ciudadanía que empezaba a crear una imagen negativa de la mariguana.

Un secreto a voces

Este lejano suceso quedó en el olvido durante mucho tiempo, sobre todo en la época de las primeras legislaciones que controlaron el uso de sustancia y no existen registros sobre movimientos que buscaron la despenalización de la planta, sino hasta varias décadas después.

A principio de los años setenta, no existieron peticiones formales a la autoridad para abrogar las leyes que controlaban las drogas, los consumidores no lo necesitaron porque a pesar de la clandestinidad de fumar mariguana, algunos sectores de la época lo hacían como algo habitual.

El manifiesto "pacheco"

Fue hasta mediados de los años ochenta cuando el sociólogo Juan Pablo García Vallejo publicó en la revista La guillotina el “Primer manifiesto pacheco” que reivindicaba los derechos del consumidor de cannabis, el cual afirma su propio autor, tuvo mucha difusión en Europa.

La intención de erradicar la planta en México fue rentable desde sus inicios y hasta la fecha, además ha sido pretexto para que los cuerpos de seguridad, incluido el Ejército Mexicano, puedan atentar impunemente contra los derechos humanos de la población.

Ante tal situación, el manifiesto clama por la desaparición de las leyes que hacen ver a los consumidores de mariguana como delincuentes y se pronuncia porque la población se “descuelgue” de las drogas duras tales como el cemento o el alcohol.

El cuerpo como propiedad privada

Afirma además que el uso de la yerba debe ser un acto de libre conciencia, una cuestión que únicamente tiene que ver con la decisión personal de un individuo sobre su cuerpo. Por supuesto, con una información clara y veraz sobre los efectos de la mariguana en el organismo.

Otros puntos que toca se refieren al arraigo que tiene la producción y consumo de yerba en nuestro país que en ese momento y hasta la fecha, sirve como pretexto para que el régimen estadounidense mantenga el control sobre territorio nacional a través de la represión policiaca.

Obligaciones sin derechos

El actual editor de la Gaceta Cannábica, asegura que la sociedad burguesa sólo le interesa lo que el individuo se hace a sí mismo y no lo que la sociedad burguesa le hace al individuo. Planteamiento que se hace una realidad al ver campañas contra el consumo de mariguana que son promovidas por sectores evasores de impuestos y con altos recursos económicos como televisoras o bancos, su preocupación es que la gente desista a buscar el sicotrópico pero carecen de sensibilidad alguna al imponer las cuotas de los servicios que brindan a sus clientes, los cuáles en México son de los más caros del mundo a pesar de ser una nación con nulo desarrollo.

Se pronuncia por el rechazo a los medios de comunicación y a las instituciones reaccionarias, mismas que siguen utilizando la planta como un símbolo de opresión basándose en erróneas afirmaciones sobre ella. Este primer trabajo marca una pauta para difundir información poco conocida sobre la mariguana.

El panorama actual

Este primer trabajo marca una pauta para lo que será una organización de personas salidas de la sociedad civil con el propósito de difundir información diferente a la que manejaba el gobierno y los medios de comunicación respecto a la mariguana.

En meses recientes la discusión por despenalizar el consumo de mariguana continúa en distintos foros. La crítica a la actual legislación sobre drogas ha sido intensa por parte de organizaciones no gubernamentales que han insistido en no criminalizar al consumidor y acabar con la violencia generada por el narco.