Miles de indígenas Rarámuris de la Sierra Tarahumara en el estado de Chihuahua, comenzaron a principios de enero un éxodo masivo hacia otros poblados y ciudades en busca de comida y refugio, debido a que la sequía y el frío extremo terminaron con sus cosechas y sus reservas de alimentos.

Situaciones como está se están viviendo en por lo menos 19 estados de la República Mexicana. Chihuahua, Coahuila, Durango, San Luis Potosí y Zacatecas, todos ubicados al norte del país, son las entidades más afectadas por la sequía que ha provocado un daño irreparable en la producción agrícola y ganadera de estas regiones.

La peor sequía en 70 años

El 2011 fue el año más seco, para más del 30 por ciento del territorio nacional en los últimos 70 años y seguramente en mucho tiempo más atrás”, dijo el Presidente Felipe Calderón al presentar el Programa Integral para la Atención de la Sequía, un acuerdo con el que se instruyen acciones para mitigar los efectos de la sequía.

En el evento donde se destinaron a través de varias secretarías de estado la cantidad de 33 mil 827 millones de pesos para ayudar a las zonas afectadas, el mandatario señaló que “esta situación se convierte en una muy grave amenaza y muchas familias están enfrentando serias dificultades para llevar los alimentos indispensables a la mesa familiar”.

De esta manera, el gobierno federal busca mitigar los efectos de la sequía a través de apoyo directo a las comunidades. “Nuestra prioridad es muy clara: garantizar el suministro de agua potable y de alimentos básicos a todas las familias afectadas por esta contingencia.

“En otras palabras, lo que buscamos es que ninguna familia mexicana se quede sin agua o sin alimento a causa de esta sequía”, sentenció Calderón.

Daños económicos provocados por la sequía

En 2011, año en que se prolongó la sequía a lo largo de todo el norte y centro del país, las pérdidas económicas han sido devastadoras para ciertos sectores productivos.

A nivel agrícola, “se calcula que 1.4 millones de hectáreas padecieron los daños provocados por las condiciones climáticas adversas y se perdieron 3.2 millones de toneladas de maíz y 600 mil de frijol”, dice Emilio Romero Polanco, especialista en desarrollo rural del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Tan solo en estado de Chihuahua, uno de los más golpeados por la falta de agua, “de 150 mil toneladas de maíz que se cosechaban en promedio, el año pasado sólo se lograron 500”. De igual forma, en Tamaulipas se perdió el 70 por ciento de las cosechas de granos básicos según algunos reportes de productores locales.

Miles de cabezas de ganado muertas

Por otra parte, la ganadería se ha visto afectada de manera muy profunda debido a la falta de agua y lo que esto acarrea, ya que el ganado no encuentra ríos o arroyos donde hidratarse, el forraje escasea y finalmente mueren de sed y de inanición.

“En Durango se reportaron 40 mil reses muertas y de no resolverse el problema de acceso a forrajes y agua, existe la posibilidad de que otras 500 mil sucumban”, refirió Romero Polanco.

Lo mismo pasa en Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, San Luís Potosí y algunas zonas del centro del país, donde algunos productores ganaderos empiezan a vender sus animales a precios por debajo del 50% de su precio real, esto como una medida precautoria de mitigar las pérdidas si la crisis se profundiza.

Costo social de la sequía

El problema de la sequía que se agudizó en el 2011 no solo ha provocado daños materiales y económicos, sino que ha impactado de manera profunda a la sociedad de las regiones afectadas obligando a muchos a dejar sus tierras y pertenencias, en busca de nuevos sitios donde poder empezar una nueva vida.

“Los efectos de la sequía en el país agravan la situación alimentaria de alrededor de 2.5 millones de mexicanos. De no aplicar medidas para contrarrestar la pérdida de productos agrícolas y de ganadería, esta población corre el riesgo de padecer hambruna”, advirtió Emilio Romero Polanco

Y el caso más dramático es el de los rarámuris, en donde cientos de familias se han desplazado de sus comunidades hacia las grandes urbes para pedir limosna y poder alimentar a sus pequeños.

Esto conlleva una doble tragedia para esta comunidad que ha sobrevivido en la Sierra Tarahumara por cientos de años, y es que para ellos, abandonar la tierra donde nacen es ir en contra de sus creencias y de sus dioses.

De ahí que muchos medios de comunicación y algunos miembros de las propias comunidades tarahumaras, hayan afirmado que se han producido suicidios masivos de rarámuris en los últimos meses ante la falta de alimento y formas de mantener a sus familias; aunque autoridades locales hayan desmentido estas versiones.

Ayuda a habitantes de la Sierra Tarahumara

Finalmente la tragedia de los indígenas rarámuris conmovió a todo el país y algunas organizaciones sociales y autoridades de diversos gobiernos locales han puesto en marcha campañas de recolección de víveres para enviarlos a la Sierra Tarahumara.

Tan solo el Gobierno del Distrito Federal, ha enviado más de 100 toneladas de ropa, cobijas y víveres, además de organizar conciertos en el Zócalo de la Ciudad de México para recolectar comida, medicinas y ropa abrigadora para la gente que sufre del frío y el hambre que ha provocado la mayor sequía de la que se tiene registro en México.