Hoy en día la sexualidad va más allá de la reproducción. De ahí, que el control de la natalidad sea de gran importancia.

Además de los métodos anticonceptivos tradicionales (métodos de barrera o métodos hormonales), existen métodos llamados “naturales” para controlar la natalidad. Estos métodos se basan en el conocimiento del propio cuerpo y en el conocimiento de la fisiología femenina.

Marcha atrás o coito interrumpido

Este método no se concibe como anticonceptivo por su elevada tasa de fallos. Consiste en retirar el pene de la vagina justo antes de la eyaculación del varón, para evitar la entrada de espermatozoides dentro de la vagina y evitar así, la posible fecundación.

Este método es muy utilizado y probablemente sea el más popular. Entre los adolescentes se practica mucho con la supuesta certeza de que el embarazo es imposible. Sin embargo, requiere de un gran control del hombre para poder retirar el pene en el momento adecuado.

Para practicar este método hay que tener en cuenta algunas consideraciones:

  • Retirar el pene en el momento justo. Las primeras gotas de eyaculación contienen un mayor número de espermatozoides.
  • Hay que tener mucho cuidado con no volver a penetrar después de la eyaculación, puesto que pueden quedar gotas residuales de eyaculado, con el peligro de que puedan penetrar en la vagina.
  • Este método genera mucha ansiedad en la pareja, ya que el hombre debe estar siempre pendiente de su eyaculación, impidiendo así un disfrute mucho mayor de la relación sexual. Asimismo, la mujer estará pendiente constantemente de su pareja, teniendo que confiar en que retirará el pene a tiempo.
  • La cuestión más importante es conocer que el líquido preeyaculatorio, que proviene de las glándulas de Cowper, puede contener espermatozoides, por lo tanto, puede ocurrir un embarazo aunque no exista eyaculación. De esta manera, este método para controlar la natalidad se convierte en muy poco adecuado, pudiendo producirse un embarazo no deseado.

Método Ogino

Este método consiste en abstenerse de mantener relaciones sexuales durante los días fértiles de la mujer.

Para ello, hay que conocer cuáles son los días fértiles. El ciclo menstrual de la mujer dura 28 días de media, y la ovulación se produce en la mitad del ciclo, por lo tanto en un ciclo de 28 días, la ovulación se producirá el día 14 del ciclo.

El óvulo vive aproximadamente 24 horas después de la ovulación, si no ha sido fecundando. Los espermatozoides pueden llegar a vivir dentro de los conductos femeninos entre 48 y 72 horas. Teniendo en cuenta estos datos, durante tres días al mes la mujer tiene muchas posibilidades de quedarse embarazada. Asimismo, los días fértiles se situarían entre el día 9 y el 17 del ciclo menstrual.

Hay que tener en cuenta que cada mujer tiene un ciclo menstrual distinto, y que puede ser tanto de 24 días, como de 35, por lo que cada mujer deberá consultar con el médico correspondiente para identificar sus días fértiles.

Método de la temperatura basal

Este método se basa en el mismo principio que el anterior. Se trata de evitar las relaciones sexuales en los días previos y posteriores a la ovulación.

Existe una correlación entre la temperatura corporal y el ciclo ovárico. La mujer debe tomarse la temperatura durante varios días, en reposo y por la mañana. La temperatura aumentará varias décimas los días de la ovulación, situándose en torno a los 37 grados.

Este método postula que pueden mantenerse relaciones sexuales unos cuatro días después de la subida térmica.

Como inconveniente a este método, decir que cada mujer puede tener sus propias variaciones de temperatura, pudiendo estas estar modificadas por determinadas circunstancias.

Método Billings o del moco cervical

Este método también está basado en el mismo principio que los anteriores. Se diferencia en que, en este caso se identifican los días de la ovulación mediante el análisis del moco cervical.

Las secreciones vaginales cambian dependiendo del momento del ciclo menstrual. Asimismo, justo después de la menstruación, la mujer tiene unos días “secos”, en que existen pocas secreciones. En estos días el coito puede practicarse.

Unos días después, aparece una secreción transparente y viscosa, se trata del moco cervical. Esta secreción aparece unos días antes de la ovulación, por lo que ya se considera peligroso mantener relaciones con penetración. Poco después, este moco se vuelve viscoso y va desapareciendo. Tres días antes y tres días después de la aparición del moco cervical es peligroso practicar la penetración, puesto que existe riesgo alto de embarazo.

Lactancia prolongada

Durante la lactancia, la hormona prolactina inhibe la acción de la hipófisis sobre los ovarios, por lo que se produce una cierta protección ante el embarazo. Hay que tener en cuenta que se exigirá un amamantamiento regular y sin pausas nocturnas (cada 3 horas aproximadamente).

Hoy en día esta situación es muy poco frecuente, por lo que se desaconseja como método anticonceptivo. Puede ser útil en cierto tipo de poblaciones privadas de recursos económicos y sociales.

Resumiendo

Existen varios métodos para controlar la natalidad, basados en el conocimiento del ciclo menstrual femenino.

Estos métodos no son fiables al 100% debido a la dificultad, en algunos casos, para identificar los días de la ovulación. También hay que tener en cuenta, que el ritmo de vida actual y el estrés puede hacer que la mujer sufra cambios en su ciclo, pudiendo tener una ovulación espontánea o un desarreglo puntual.

Estos métodos pueden ser útiles si se combinan unos con otros, además de combinarlos con otros métodos de barrera.