En la actualidad, tanto hombres como mujeres, podemos disfrutar de una vida sexual activa, tengamos pareja o no, evitando el embarazo de modo eficaz. Para ello contamos con multitud de sistemas anticonceptivos, que pueden ser utilizados tanto por el hombre como por la mujer. En general pueden clasificarse en dos tipos: los anticonceptivos hormonales o los de barrera. Los anticonceptivos de barrera son todos aquellos que impiden, mediante un soporte físico, el contacto del esperma masculino con los óvulos femeninos.

A pesar de ser más eficaces que los métodos hormonales para prevenir las enfermedades de transmisión sexual, no todos nos ofrecen la misma eficacia contra estas.

Preservativo masculino y femenino

Aparte de impedir el embarazo, este método es el más eficaz para no contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS), por lo que es el más común para las relaciones sexuales esporádicas. Tienen una eficacia del 99%.

Los más conocidos son los preservativos masculinos, compuestos por una bolsita de fino látex impermeable que ha de colocarse cubriendo el pene, lo que impide el contacto directo entre este y el útero femenino. Normalmente en la parte interior llevan espermicida, e incluso retardante para prolongar la erección. Podemos encontrarlos de diferentes tamaños, colores e incluso sabores.

En la actualidad, podemos adquirir también preservativos femeninos. Compuestos por una bolsita suave y delgada de poliuretano, con dos anillos flexibles en cada uno de sus extremos. En anillo interior, cerrado, sirve para colocar y fijar el preservativo dentro del útero femenino, y el exterior cubre parte de los genitales externos.

Diafragma y esponja vaginal anticonceptiva

El diafragma, con una eficacia del 94%, bloquea el esperma para que no pueda llegar al óvulo, evitando el embarazo, aunque como hay contacto directo entre el esperma y el interior de la mujer no es eficaz contra las ETS. Se trata de una copa de goma o látex flexible, que se impregna de espermicida y se coloca en el cuello del útero, o cérvix, justo antes de mantener relaciones sexuales y que la mujer ha de conservar colocado entre las 6 y 8 horas siguientes al coito. El ginecólogo ha de indicarnos cuál es el adecuado para cada mujer, pues los hay de diferentes tamaños.

Otro método similar es el de la esponja anticonceptiva vaginal, que es una esponja sintética y blanda, que también ha de impregnarse de espermicida y mantenerse en la vagina las horas posteriores al coito. Puede adquirirse sin prescripción médica en cualquier farmacia pero tiene una eficacia ligeramente menor que el diafragma (82%). Tampoco es eficaz contra las ETS.

Espermicidas vaginales

Los espermicidas pueden incluirse aquí, ya que mediante un proceso químico inutilizan a los espermatozoides contenidos en el semen. A la venta en cualquier farmacia o sex shop, son poco eficaces utilizados como anticonceptivo único, con una fiabilidad del 79%, pero son un buen complemento para aumentar la fiabilidad de otros métodos. Se presentan como espumas, geles, cremas o supositorios que han de aplicarse en la vagina antes de mantener relaciones.

Esterilización masculina y femenina

Como método anticonceptivo para aquellos que no desean tener hijos existe la esterilización. Esta se practica mediante una operación y es irreversible, aunque no siempre 100% eficaz, es muy fiable. En el caso de la mujer se llama ligadura de trompas y en el del hombre vasectomía.

La “Marcha atrás” y el método Ogino-Knauss

No se consideran, propiamente, métodos anticonceptivos aunque muchos los utilizan como tal. Los incluimos aquí ya que, con ellos, se intenta que el espermatozoide no llegue a tener contacto con el óvulo.

La “Marcha atrás”, o coitus interruptus, consiste en retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación, no resulta eficaz ya que antes de la eyaculación se puede producir la salida de algunos espermatozoides que fertilicen el óvulo.

El método Ogino-Knauss limita las relaciones sexuales a la parte del ciclo menstrual femenino durante la cual el riesgo de concebir es menor. Comporta la abstinencia sexual durante al menos 10 de cada 28 días y no es efectivo, pues la mujer puede tener ovulaciones espontáneas durante el ciclo.