La idea de comprar con el dinero la fuerza, el coraje y la fidelidad de un grupo de hombres especializados en el arte militar, en la antigüedad no era valorada negativamente desde el punto de vista moral.

Los mercenarios más famosos

Los “diez mil” fueron los mercenarios más notorios. Provenían de todas las ciudades helenas que después de la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta (431-404 a.C) aceptaron la oferta de Ciro, quien pretendía el trono persa.

La edad de oro de los mercenarios

El mejor período histórico para los mercenarios fue a fines del Medioevo y principios del Renacimiento. En ese momento el creciente bienestar económico permitía a los burgueses y nobles pagar a otras personas para que combatieran en el lugar de ellos.

Los mercenarios en la guerra de los Cien Años

La guerra entre Francia e Inglaterra conllevó una larga serie de guerras y tratados de paz. En los períodos sin guerra, centenares de personas quedaban “desocupadas” y se reunían en compañías que extorsionaban a nobles y burgueses prisioneros. Las compañías se aleaban con el mejor oferente, los capitanes establecían con los compañeros relaciones similares a las que sostenían los señores feudales con sus seguidores.

Los mercenarios suizos

Entre el 1400-1500 los suizos fueron los mercenarios más temibles. Los grupos estaban formados por campesinos que tenían como única arma una alabarda de 3-5 metros. Marchaban en forma tan compacta que no permitían la penetración del enemigo. Esta disposición de los soldados era blanco perfecto para cañones y arcabuces, pero hasta que estas armas no se difundieron (1520), los suizos fueron invencibles.

A medida que los estados nacionales se fortalecían, la presencia de mercenarios fue menos tolerada. El último y más grande ejército fue el del príncipe Wallenstein, quien se aleó con el emperador católico de los Habsburgo en la guerra de los Treinta Años (1618-1648).

Los mercenarios alemanes en América

En el ‘700 la nación que empleó más mercenarios fue Inglaterra, país en el cual uno de los derechos más consolidados era el de no prestar servicio en el ejército. Durante todo el siglo los ingleses se abstuvieron de participar en expediciones militares en el continente, subvencionando ejércitos de sus aleados, como por ejemplo Prusia.

Cuando en 1774 las colonias inglesas en América declararon la independencia, el gobierno británico se dio cuenta de que no tenía un ejército para reprimir las revueltas, por lo que tuvo que pagar, a un precio altísimo, mercenarios alemanes.

Los mercenarios y la Revolución francesa

Cuando se difunde la convicción de que el único motivo justo para combatir era el amor a la patria, los mercenarios cayeron en “desgracia”. Esto no significó que se extinguieran; durante todo el ‘800 y principios del ‘900 varios Estados usaron formaciones militares constituidas por mercenarios, como la Legión Extranjera de Francia o los Gurkha nepaleses del ejército británico.

Los mercenarios en África

Después de la Segunda guerra mundial, muchos soldados se trasladaron a África para ofrecer sus servicios a los países que luchaban por su independencia. Los mercenarios alcanzaron su apogeo en la guerra civil del Congo: cuando la región de Katanga intentó su independencia, el presidente Ciombe se aseguró el apoyo de un grupo de mercenarios occidentales para resistir a la contraofensiva de las Naciones Unidas. Si bien los mercenarios fueron abatidos, demostraron al mundo su gran capacidad militar.

Los mercenarios modernos

Hoy llamados contractor, los nuevos mercenarios son generalmente exmilitares ocupados por compañías militares privadas que ofrecen servicios particulares de seguridad y protección.

Técnicamente los contractor no son mercenarios en el sentido tradicional del término. Su función es garantizar protección, ofrecer adiestramiento a los cuerpos militares y organizar y proteger las líneas de comunicación. En efecto, como tienen derecho a responder cuando son atacados, con frecuencia quedan envueltos en encuentros armados.