Melilla en guerra, 1909

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Melilla, 1909 - Cortesía Revista Atenea
Melilla, 1909 - Cortesía Revista Atenea
Trabajadores de la Compañía Española de Minas del Rif son tiroteados a primera hora de la mañana del 9 de julio de 1909. Comienza la "Guerra de Melilla".

La conocida como “Guerra de Melilla” ha pasado desapercibida en el elenco histórico de guerras y batallas. En realidad este conflicto tiene muchas vertientes que influyeron de forma notable en el devenir histórico del recién comenzado siglo XX español. El hecho de que a esa guerra fuesen únicamente los “mozos” (jóvenes) de origen humilde, los pobres, puesto que los hijos de burgueses y ricos se libraban pagando una exención, supuso el detonante más claro de las revueltas en Cataluña, que desembocaron en la conocida como “Semana Trágica de Barcelona”.

Un desquite imperial

El antaño glorioso ejército español, batallador en medio mundo, acababa de sufrir una humillante derrota en la Guerra de Cuba ante el poderoso contingente norteamericano de Estados Unidos, que apoyó a los independentistas. Los jerarcas militares españoles necesitaban demostrar al mundo que seguían estando “en forma”, que se debía contar con España como otra potencia militar europea más. El mejor lugar para el desquite era combatir y dominar al (en apariencia) frágil enemigo rifeño, rebeldes de la zona norte del Marruecos controlado por España y Francia.

Las ciudades españolas norteafricanas de Ceuta y Melilla sufrieron a lo largo de los siglos asedios y ataques de los norteños, beréberes, pero también de las tropas de los diferentes sultanes de Fez cuando las relaciones eran tensas. Al año 1909 se había llegado tras varias escaramuzas y atentados de los hombres del rebelde más activo, Bu Hamara El Rogui, que desde 1902 pretendía ser el líder del Rif frente a los nobles de origen berebere fieles al sultán marroquí. Al final Bu Hamara jugó con dos barajas y llegó a ser interlocutor con los españoles, viéndose beneficiado en los incipientes negocios de minas y del ferrocarril de la zona.

Desastre en el Barranco del Lobo

Las cabilas rifeñas no toleraron esa actitud traidora de Bu Hamara que monopolizó la entrega de concesiones mineras a la Compañía Española de Minas del Rif. Finalmente le apresaron, llevándole ante al sultán para ser juzgado por corrupción. Contrarios a las explotaciones mineras, el 9 de julio, en las primeras horas del día, rebeldes rifeños atacan al grupo de trabajadores españoles que en Sidi Musa construían un puente para el ferrocarril minero. Mueren 6 obreros y uno queda herido.

El gobierno de Maura no era partidario de intervenir, las presiones de los accionistas de la empresa minera (entre los que había personajes de la alta nobleza) le obligan a hacerlo. Se decreta la llamada de los reservistas. Padres de familia pobres se rebelan en el muelle de Barcelona, es la Semana Trágica de Barcelona, del 26 de julio al 2 de agosto. En Melilla las tropas que la defienden son escasas, se necesitan refuerzos, que llegan el 19 de julio cuando la ciudad casi es cercada.

El comandante de la Plaza (Melilla) era el general Marina, que fue nombrado jefe del Ejército en Operaciones. Tuvo la idea de crear un perímetro de seguridad entorno a la ciudad y sacó al general Pintos Ledesma con la brigada de cazadores de Madrid para controlar los pasos de los barrancos del Lobo y de Alfer. Pintos se precipitó, no esperó a la cobertura artillada y desde las posiciones elevadas del barranco del Lobo tiradores rifeños cometieron una masacre. Murió el mismo general Pintos, pero a diferencia de lo publicado en plan sensacionalista en la época, con más de 1.500 muertos, las cifras consensuadas por los investigadores hablan de 153 muertos en campaña y 500 heridos.

Contraofensiva y victoria más simbólica que real

El propio general en Jefe, Marina, debe ocuparse del repliegue; esta vez con el apoyo artillado se realiza con éxito y se para el avance rifeño. Mientras en España las noticias de los fracasos y muertes de soldados encrespan más los ánimos populares. La figura del rey Alfonso XIII es criticada no solo por republicanos y socialistas, se les unen también los liberales moderados. A pesar de las protestas los refuerzos continúan llegando a Melilla, que ya cuenta con un ejército sólido de casi 40.000 hombres, piezas potentes de artillería y buques de guerra para el apoyo desde la costa a la infantería.

El monte Gurugú, que domina toda la ciudad, es tomado a finales de agosto. La amenaza contra Melilla se disipa. De todas formas no se plantea una incursión profunda en el territorio del Rif. Se trata de una campaña de contención. En octubre se aprecia el cansancio de los rebeldes beréberes y el general Marina decide negociar con los notables rifeños. Estos aceptan el acuerdo de paz en diciembre de 1909. La guerra fue corta, pero supuso unos 1.000 muertos y más de 3.000 heridos entre las tropas españolas. De las bajas rifeñas no se tienen datos.

Esta Guerra de Melilla significó la caída política de Antonio Maura, que tenía el favor del rey Alfonso XIII hasta esa desastrosa campaña norteafricana. Pero significó también la antesala de una guerra más trascendental y muy larga, la Guerra del Rif de 1912 a 1927, que sirvió de escuela militar para los militares “africanistas” que en 1936 darían el golpe de estado contra la II República.

Ikono. Agencia , Gustavo Adolfo Ordoño

Gustavo Adolfo Ordoño - Periodista; licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Historia ...

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