El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el 9 de febrero de 2011 la decisión del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de incluir la sustancia 4-metilmetcatinona, más conocida como mefedrona, en el Real Decreto que regula la fabricación, distribución, prescripción y dispensación de sustancias y preparados psicotrópicos por ser considerada una droga similar al éxtasis.

La decisión se basaba en un informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías en el cual se considera que la mefedrona provoca unos efectos físicos similares a los causados por otras drogas estimulantes, en especial el éxtasis (MDMA), y que, por lo tanto, podía utilizarse como alternativa legal y barata (unos 15 euros el gramo) a los estimulantes ilícitos.

Prohibida en toda Europa

La prohibición total de la mefedrona en la Unión Europea se acordó el pasado 2 de diciembre de 2010, día en que los ministros de Justicia de los Veintisiete decidieron perseguir la fabricación, distribución e importación de esta sustancia, una droga legal similar al éxtasis que hasta ahora no había sido objeto de persecución en doce países comunitarios, entre ellos España, donde su consumo era minoritario.

Desde entonces, la 4-metilmetcatinona, junto a sus variantes estereoquímicas, racematos y sales, aparece incluida en la lista I de sustancias controladas en España.

Estimulante y empatógena

La mefedrona (2-metilamino-1-p-tolilpropan-1-ona), también conocida como 4-metilmetcatinona (4-MMC), 4-metilefredona, miau-miau o MMCAT, constituye un estimulante sintético con efectos empatógenos, químicamente similar a la metcatinona. Debido a la similitud en el nombre, puede ser confundida con la methedrona (4-metoximethcatinona) y con la metilona (bk-MDMA). Hasta la fecha se comercializaba legalmente a través de Internet como fertilizante para plantas y como aromatizante para baños.

Historia de la mefedrona

Sintetizada por primera vez en 1929 por Jesús Sáenz de Buruaga y Sánchez, catedrático de Química en la Universidad de Santiago de Compostela y en la Universidad de Granada, fue redescubierta en 2003 por un químico underground que publicó su síntesis en la red. En 2007 comenzó a comercializarse por Internet en páginas israelíes de suministro de productos químicos.

La prohibición en Inglaterra y sus repercusiones

A raíz del pánico mediático desatado por la prensa sensacionalista del Reino Unido, se detectó un notable aumento en el consumo de mefedrona en el país, donde fue ilegalizada en abril de 2010 después de una serie de muertes y urgencias que habían sido relacionadas con el consumo de esta sustancia, concretamente 37 fallecimientos, de los cuales solo dos demostraron ser directamente achacables al consumo de mefedrona. El 2 de agosto de ese mismo año se prohibió en China, principal productor mundial de la sustancia.

A raíz de la prohibición de la mefedrona en el Reino Unido, se analizaron algunos de los sustitutos puestos a la venta por los proveedores y encontraron un total de diecisiete nuevos productos a la venta en Internet durante las seis semanas posteriores a la prohibición, la mayoría de ellos más peligrosos que la sustancia a la que pretendían sustituir.

Primer alijo decomisado en España

El primer alijo de mefedrona requisado en España se encontró el 21 de diciembre de 2010 en el aeropuerto de L'Altet, cuando la Administración de Aduanas de la Agencia Tributaria del aeropuerto de Alicante puso a disposición de la autoridad judicial un cargamento de mefedrona importado de Asia.

Formas de presentación de la mefedrona

La mefedrona puede presentarse en polvo, cristal, cápsulas o comprimidos, así como en preparados legales de venta en la red y mezclada con otras sustancias como la metilona. En Energy Control se analizaron, entre el año 2009 y 2010, 41 muestras cuya composición era mefedrona. De estas muestras, trece habían sido vendidas como otra sustancia (éxtasis, metanfetamina, DMT y DOB).

Pureza alta de la mefedrona

En algunos estudios se describe que la pureza de la mefe en el mercado es habitualmente alta, pero se han detectado muestras vendidas como mefedrona que contenían benzocaína, lidocaína, cafeína, paracetamol, butilona, etilcatinona, flefedrona, MDPV, MDMA, mCPP y ketamina (EMCDDA, 2010).

En definitiva, como ya ha sucedido a lo largo de la historia con otras drogas, la prohibición de la mefedrona se suma al saco de los despropósitos fiscalizadores, relegando a la sustancia al mercado negro, el cual, previsiblemente, disparará su consumo, aumentará su precio y empeorará su calidad. La prohibición, pese a su evidente fracaso, parece constituir la única solución para las ansias represivas de la legislación internacional.