Debido a la industrialización de los alimentos, la calidad de estos ha disminuido y los hábitos de consumo se han deteriorado. Muchos de nosotros, tomamos las decisiones sobre qué comer y qué no, basándonos en los sabores agradables al paladar y la presentación de los platillos que fascinan nuestros ojos, y no por las cualidades nutricionales de estos.

La medicina naturista, en palabras del Dr. Pablo Sosa, advierte que el cáncer es provocado por la deficiencia de nutrientes y el exceso de toxinas, por lo que si se ha desarrollado esta enfermedad o se quiere prevenir, es necesario hacer un esfuerzo por poner atención a lo que comemos, cambiar una dieta diaria a una más saludable, y así, darle energía suficiente a nuestro cuerpo para que pueda luchar con la enfermedad.

Sustituir grasas y proteínas animales por grasas y proteínas vegetales

El primer paso importante será eliminar el consumo de grasas y proteínas de origen animal, porque el cuerpo humano no puede almacenarlas; si hay un exceso, el riñón se sobre esfuerza y todo lo que no logra procesar, va poco a poco, intoxicando el cuerpo.

La alternativa es consumir grasas de origen vegetal que se encuentran en semillas como la nuez y la almendra, así como los aceites prensados en frío, extraídos de la oliva, el aguacate, el germen de trigo, o el ajonjolí. Y proteínas vegetales, presentes en las legumbres (frijol, ejote, haba, chícharos, soya, etc.), algas marinas (ricas en spirulina), frutos secos y amaranto.

Sustituir alimentos refinados por alimentos integrales

El segundo paso, consistirá en evitar el consumo de alimentos refinados: principalmente las harinas y azúcares que han sido procesadas y con ello perdido muchas de sus propiedades. En el caso de los cereales, por ejemplo, al convertirlos en harinas, galletas, panes, pastas, etcétera, han sido despojados de la fibra natural que tan necesaria es para la limpieza interna del organismo.

Deberemos buscar entonces, harinas y productos integrales (de preferencia no comerciales, ya que estos solo contienen el mínimo por la ley para poder llamarse así), y agregar semillas (avena, trigo, arroz, etcétera.) que no hayan sido sometidas a ningún proceso industrial ni químico.

Mucha agua, frutas, verduras, y nada de químicos

Asimismo, añadiremos a esta base alimentaria de 7 a 9 raciones al día de frutas y verduras crudas. Además de mucho líquido, de preferencia jugos naturales y agua simple, y evitando a toda costa las aguas pintadas y saborizadas que contienen productos artificiales dañinos para la salud.

Por supuesto deberemos evitar el consumo de productos como el tabaco, el alcohol y los refrescos.

Ejercicio y mente positiva

Por último, la buena alimentación debe acompañarse de ejercicio constante (sin exceso) y periodos de descanso; así como de una mente positiva que ayude al sistema inmunológico en su lucha por curar al cuerpo del cáncer.

Testimonio

Siguiendo estos sencillos pasos, aunque claro, en ocasiones combinados con algunos elementos de la medicina convencional (por ejemplo analgésicos para calmar los dolores, o incluso como tratamiento paralelo a la quimioterapia), y con ayuda de algunas terapias alternativas (como la jugoterapia, los masajes, flores de Bach, etcétera) hay personas que han conseguido detener cánceres de todo tipo, y más aún, casos en los que este se ha revertido por completo.

El Dr. Sosa, cuenta el caso de un joven con cáncer terminal en el estomago, que hace meses llegó a su consultorio como desahuciado, con una esperanza de vida de dos semanas, y que actualmente, después de seguir una estricta dieta naturista a base de jugos (jugoterapia) -- esto debido a que por su condición no podía consumir productos sólidos -- ha logrado parar el avance del cáncer y recuperado fuerzas suficientes para, al menos, hacer sus propias cosas sin ayuda.