La medicina integrativa es un nuevo enfoque, una forma distinta e innovadora de entender la salud, la enfermedad, el ser humano y la curación. El concepto fundamental donde se asienta la medicina integrativa es su visión integral. En este tipo de medicina el ser humano se contempla como un todo indisoluble, en el que cuerpo, mente y espíritu son una sola cosa, y en el que el equilibrio entre estas tres esferas es lo que se entiende por salud. Cualquier desajuste en una de ellas, afectará a las otras dos. Por esta razón, la forma abordar un problema de salud ha de ser global, atendiendo tanto a lo físico, como a lo psíquico y lo emocional.

“La medicina integrativa trata al enfermo de forma global, no dividido por aparatos o especialidades, siempre desde la individualización, la dedicación y el tiempo de atención al paciente”, explica el Dr. Sergio Abanades, médico especializado en farmacología clínica y homeopatía y director médico de la Clínica Omega Zeta.

Tan importante como el modo en que se atiende a las personas, son las técnicas que se emplean. El criterio que rige a la hora de la elección de un tratamiento es su eficacia y su idoneidad para esa persona en concreto. Y es que, la medicina integrativa no trata enfermedades, sino pacientes.

Al ser el paciente el centro del proceso de curación, éste adquiere un protagonismo del que carece en la medicina tradicional. “La relación médico-paciente tiene que ser sincera, fluida y cercana –explica el Dr. Sergio Abanades–. El médico necesita contar con toda la información posible y el paciente necesita sentirse acogido, escuchado, entendido. El tiempo dedicado es parte del proceso curativo.”

Curarse con medicina natural

Yoga, acupuntura, homeopatía, reflexología, probióticos, terapia ortomolecular, osteopatía o meditación, son sólo algunos de los tratamientos más utilizados en la medicina integrativa para los cuales existen pruebas de inocuidad y eficacia. Hay que tener en cuenta que cada una de estas terapias ha de ser escogida por un médico especializado y aplicada por un experto acreditado. La medicina integrativa lleva a cabo un “abordaje multidisciplinar, donde varios terapeutas analizan desde diferentes puntos de vista al paciente y el médico responsable del programa supervisa todo el proceso acompañándolo en todo el proceso”, apunta el Dr. Abanades.

Sanación desde el interior

El conocimiento de uno mismo y el control de las emociones son, según el Dr. Abanades, son campos todavía por explorar en profundidad. Todos los seres humanos tenemos la capacidad de restaurar el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu, y alcanzar de este modo un estado de salud óptimo. Así lo explica el Dr. Abanades: “Como seres humanos debemos aspirar a despertar un estado superior de conciencia desde donde seamos capaces de observar e interpretar el funcionamiento de nuestro organismo y despertar todo el potencial latente de autorregulación.”

Más vale prevenir

Para la medicina integrativa esta capacidad del ser humano para velar por su propia salud va más allá de su recuperación, ya que antepone a ésta la prevención a través de un estilo de vida saludable que cuide cuerpo y mente. Las claves para adquirir unos buenos hábitos son sencillas: una dieta adecuada, es decir, específica para cada persona, que tenga en cuenta factores como edad, sexo, profesión, costumbres y hábitos cotidianos, situación personal que atraviesa, rasgos principales su carácter, etc.; realizar ejercicio físico de forma regular, también adaptado y personalizado y; por último, dormir de forma correcta, tanto cuantitativa como cualitativamente.

Una opción que gana adeptos

La incapacidad de la medicina tradicional para abordar y solucionar con éxito ciertas enfermedades, sobre todo, las conocidas como crónicas, ha sido, sin duda, el catalizador que ha precipitado la nueva tendencia en cuanto a la actitud y el comportamiento de las personas hacia el uso de las terapias complementarias o alternativas.

Esta especialidad de la medicina que se está abriendo camino en nuestro país, lleva ya más de veinte años aplicándose en Estados Unidos, donde, según el Dr. David Rakel, uno de sus máximos promotores, “en 1997 el 42% de la población americana (83 millones de personas) estaba utilizando alguna forma de medicina complementaria y alternativa. (…). En 2002, del 10 al 19% de la población de Estados Unidos utilizaba fitofármacos para patologías de la salud, cifrándose el gasto anual en fitofármacos y suplementos dietéticos en más de 4.000 millones de dólares." (Medicina Integrativa, Ed. Eselvier).

La medicina integrativa está convenciendo y conquistando poco a poco a una sociedad que, en estos tiempos de crisis, tiende a dar especial importancia a la salud, entendiendo esta como bienestar físico, mental y emocional.