Después de que Daimler fracasara en el intento de adquirir Rolls-Royce y Bentley de parte de Vickers (actualmente BAE Systems ), y que luego cayeran en manos de sus archirrivales BMW y Volkswagen respectivamente , decide regresar a la vida a Maybach , un admirado nombre de la industria automotriz alemana de los tiempos de preguerra , adquirido en la década de los sesenta por Mercedes Benz y que permanecía dormida hasta su relanzamiento en el año 2002, viendo de nuevo la luz con los modelos 57 y 62, nombrados así debido a sus longitudes de 5735mm y 6170mm .

Infortunadamente no logró captar la suficiente atención del público ni de los compradores de esta clase de coches, y al pasar una década con pocas ganancias optó por el cierre.

Los fríos números.

Es obvio que no se le da muerte a una empresa automotriz por que sea un éxito en ventas, y estos “Jets privados para el camino” que, aunque debido a su elevado precio (alrededor de los US$ 372,500 por el modelo 57, US$ $423,500 por el modelo 62 y US$ 1, 380,000 por el Landaulet) no se esperaba cifras tan bajas.

De una conservadora meta de aproximadamente 1000 unidades anuales, se inicia el ensamblaje en la planta localizada en Sindelfingen (donde también se construye las versiones blindadas del S-Class) y con capacidad de elevar la producción a 1500 vehículos por año, sin embargo solo se alcanzó a 600 en 2003, su año de mayores cifras, de ahí a un promedio de 200 autos anuales.

Para poner en perspectiva los números, las ventas en el 2011 de Rolls-Royce Motor Cars superan las 2400 unidades y Bentley las 4700.

No hay que ser un genio para saber lo que va a pasar.

Las posibles causas del deceso.

Los directivos de Maybach cometieron el gran error de no renovar o retocar los modelos que están basados en la plataforma del S-Class de tercera generación, únicamente en el 2007 introdujeron el modelo Landaulet, que es un modelo 62 con techo corredizo.

En la apariencia tampoco se destacaba pues fácilmente se podrían confundir con un sedán Mercedes, o peor aún, con un Linlcon Town car.

Solo el llamativo show car llamado Exelero distraía la percepción monótona de la compañía en cuanto a diseño se refiere.

Pero tal vez el mayor problema es el desconocimiento que se tiene sobre la marca en sí misma, ya que el último automóvil que produjo fue en la época de antes de la segunda guerra mundial, desde ahí hubo un largo silencio hasta el renacimiento con el debut de los modelos para 2003, caso contrario de su equivalente inglés, Rolls-Royce que reinicio la producción al finalizar la contienda.

Tanto Maybach como Rolls son lo mejor de sus respectivos países, por su calidad, atención a los detalles y gran variedad de opciones de personalización.

El futuro.

Tras la decisión del cierre se seguirá produciendo hasta el 2013, fecha en que los ojos se fijaran en la nueva generación del Mercedes S-Class, la quinta en su haber y que podrá llenar perfectamente el espacio que deja Maybach.

No está claro si volverá en un futuro, ya son cosas del mercado automotor y de la economía, pero de ser así, esperemos que su clientela no se vuelva a limitar a jugadores de la NBA, oligarcas y cantantes de hip hop.