Las matrioskas, también conocidas como mamushkas, son muñecas de madera creadas en 1890 que en su interior albergan otras muñecas de menor tamaño.

El número de muñecas es variable y presentan elementos decorativos multicolores.

Las matrioskas nacieron como un juguete acompañado de una leyenda pero hoy en día se convirtieron en el símbolo de Rusia y de su cultura.

La primera matrioska. De Japón a Rusia

La muñeca matrioska llegó a Rusia desde Japón a fines del siglo XIX. En una exhibición de arte japonés se expuso un set de muñecas que representaban a los siete dioses de la fortuna donde el dios Fukurokuju contenía en su interior a las otras deidades.

La matrioska comenzó a desarrollarse con su identidad rusa gracias a Savva Mamontov quien llevó la idea japonesa a su estudio de arte en el Estado de Abramtsevo, cerca de Moscú.

El hermano de Mamontov creó un taller de juguetes para niños en Sergiyev Posad donde Sergei Maliutin diseñó y pintó una réplica rusa de las muñecas japonesas.

De esta manera, se le atribuye a Maliutin la creación de la primera matrioska en Rusia.

Sergei y Matrioska, del cuento a la realidad

El cuento "Matrioska" de autor anónimo de la literatura rusa relata el nacimiento de las muñecas de mano de Sergei Maliutin:

"En la vieja Rusia vivía Sergei un fabricante de muñecas. Un frío día de invierno, Sergei encontró un trozo de madera pesado, seco y muy viejo, y con él talló una muñeca a la que nombró Matrioska".

El fabricante decidió conservar a la muñeca con él y cada mañana la saludaba: “Buenos días Matrioska”.

Un día la muñeca respondió al saludo de Sergei y a partir de allí todos los días ambos conversaban. Pero una mañana Matrioska se encontraba muy triste y le explicó a Sergei que le gustaría tener una hija.

El fabricante le explicó que debía extraer madera de su interior y que sería muy doloroso. Matrioska aceptó el sacrificio, Sergei quitó la madera y talló una muñeca similar pero más pequeña a la que nombró Trioska.

Ocurrió que también Trioska sintió la necesidad de ser madre. De modo que el viejo Sergei extrajo la madera de su interior y fabricó una muñeca aún más pequeña, a la que puso por nombre Oska.

Al cabo de un tiempo también Oska quería tener su propia hija, pero al abrirla Sergei se dio cuenta de que sólo quedaba un mínimo pedazo de madera. Sólo una muñeca más podría fabricarse.

Entonces Sergei tuvo una gran idea. Fabricó un pequeño muñeco con bigotes al que llamó Ka: “Mira Ka, eres un hombre, recuerda que no puedes tener un hijo o una hija de dentro de ti”.

Luego, Sergei introdujo a Ka dentro de Oska, a Oska dentro de Trioska y a ella dentro de Matrioska.

Y esta es la historia de Segei y su muñeca Matrioska. Un día Matrioska desapareció y nunca la han vuelto a encontrar. Estará en alguna tienda de antigüedades o en la estantería de alguna vieja librería. Si la encuentran no duden nunca en darle el mayor cariño, porque ella no dudó en hacer el mayor de los sacrificios por alcanzar algo tan importante como la maternidad.

Maternidad y tradición

Las imágenes pintadas sobre las muñecas suelen ser mujeres con vestimenta típica rusa. La mujer es una madre. El nombre “matrioska” que deriva del latín “mater” hace referencia a la madre y es común en Rusia la utilización de dicho término.

De este modo, las matrioskas son símbolos de fertilidad y maternidad.

Los primeros diseños de Maliutin representaban las costumbres y símbolos rusos. Las matrioskas podían llevar una barra de pan en sus manos como símbolo de bienvenida a Rusia; o vegetales como la remolacha que daba cuenta de la riqueza de la tierra.

Las flores típicas de las ciudades en las cuales eran fabricadas eran también un diseño común en las muñecas.

Las matrioskas y la política

Bajo el régimen soviético se puso especial énfasis en la producción en masa de las muñecas.

En los años 80, con la apertura de Rusia y de otros países soviéticos a Occidente, se diversificaron los diseños y las matrioskas aparecían con el estilo individual del artista.

Durante la Perestroika proliferaron las matrioskas que representaban a los líderes de la Unión Soviética. La muñeca más grande representaba a Mijaíl Gorbachov, luego Leonid Brézhnev, después Nikita Jrushchov, Iósif Stalin y finalmente Vladimir Lenin.

Versiones más reciente empiezan con Vladímir Putin al cual le siguen Borís Yeltsin, Gorbachov, Stalin y Lenin.

Hoy las muñecas matrioskas adquirieron un carácter puramente popular y se convirtieron en el principal souvenir para turistas. Como parte de la tradición rusa, el juguete forma parte esencial de la cultura nacional rusa.