La ampliación y reconocimiento de derechos es una tendencia histórica. Año con año, diversas naciones han decidido hacer modificaciones de carácter legal y así, asentar en el ámbito de lo jurídico, las transformaciones sociales y culturales. Este es el caso de las uniones homosexuales.

En 1989, Dinamarca aprobó la primera legislación para el registro de parejas del mismo sexo, y así siguieron Noruega, Australia, Francia, Alemania, Argentina y Brasil, entre otros. Estas uniones no equivalen al matrimonio, tal como sí se reconocen en Bélgica, Canadá, España, Holanda.

En México, la discusión sobre las uniones entre parejas homosexuales comenzó en el año 2000 cuando la asambleísta Enoé Uranga presentó la iniciativa respecto a las sociedades de convivencia. Sin embargo, es hasta el 5 de 2007, cuando la iniciativa logra ser aprobada y entra en vigor.

En el artículo 2 de la Ley de Sociedad de Convivencia para el Distrito Federal, quedó establecido: “La Sociedad de Convivencia es un acto jurídico bilateral que se constituye, cuando dos personas físicas de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua”.

Debe destacarse que la dilación de esta propuesta, se debió fundamentalmente a la polémica generada entre los sectores conservadores, entre ellos la Iglesia Católica, y los representantes de la comunidad lésbico, gay y transexual.

Pronunciamientos en contra de mexicanos

En este sentido, deben mencionarse los resultados de la Encuesta de Opinión Católica en México en 2003 realizada por la organización Católicas por el Derecho a Decidir y Population Council, en donde se destaca: “8 de cada 10 (82%) opinamos que las lesbianas y los homosexuales deben tener protección legal para evitar que sean discriminados” y que “2 de cada 3 (65%) pensamos que nuestra Iglesia debe aceptar el derecho de las lesbianas y los homosexuales a expresar su orientación sexual en forma abierta”.

Para la encuesta fueron entrevistados 2 mil 328 personas, quienes profesaban la religión católica, por lo que resulta de importancia tomar en cuenta estos resultados. Sin embargo, para tener un contexto más amplio sobre esta problemática, también debemos considerar las opiniones en contra, como las que se manifestaron en el sondeo de opinión realizado por la empresa Parametría en el año 2005 en España, Estados Unidos y México.

Observamos que a la pregunta ¿Considera usted que debería legalizarse el matrimonio entre parejas homosexuales? El 61% de españoles se manifiesta de acuerdo, el 44% de latinos que viven en Estados Unidos se pronuncian a favor y sólo 15% de los mexicanos manifestó su apoyo a esta medida.

El sector que en México respaldó la propuesta fue el de las mujeres y los jóvenes entre 15 y 24 años, mientras que “entre los hispanos que viven en Estados Unidos sobresale que sean las personas entre 55 y 64 años los que más favorecen este tipo de uniones”.

Mexicanos rechazan matrimonios entre personas del mismo sexo

Finalmente, es importante referir, que un año antes de que finalmente fueran aprobadas las sociedades de convivencia, es decir, en 2006, Parametría realizó una encuesta sobre matrimonios entres personas del mismo sexo. En ella, sobresale que 61% de los encuestados se pronuncia en contra de una modificación constitucional que permita este tipo de uniones.

Dos puntos que deben destacarse de este ejercicio de opinión, son los siguientes: “Quienes manifiestan una mayor resistencia al otorgamiento de derechos para parejas del mismo sexo son las personas con grado de estudios más bajo”. Y el segundo, se relaciona con los valores sociales, ya que 65% considera que “la unión entre un hombre y una mujer debe continuar siendo la única forma reconocida legalmente”.

Sin duda, uno de los asuntos que continúa vigente en esta discusión es la referencia a los valores “tradicionales”, con los que se argumenta, como veremos a continuación, que la unión de hombre y mujer es lo que Dios estableció y así, garantizar la procreación.

La ALDF avala los matrimonios homosexuales

El pasado 21 de diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó reformas al Código Civil de la capital con lo que se posibilita que personas del mismo sexo contraigan matrimonio, al eliminarse las restricciones de género del artículo 146. Las modificaciones fueron publicadas el 29 de diciembre de 2009 en la Gaceta Oficial del Distrito Federal.

Aunque la reforma todavía deberá librar las impugnaciones legales, lo que debe destacarse es que las sociedades se transforman y las leyes deben ser el reflejo de la realidad. Una realidad en constante cambio, donde la ampliación y reconocimiento de derechos no sólo debe ser parte de una tendencia, sino de un principio rector de políticas públicas.