Contraer matrimonio no es tarea fácil. A menudo dos personas que supuestamente se amaban, de pronto al estar casados se encuentran con diferencias que los confunden y frustran.

Ninguna pareja puede evitar que surjan diferencias. Es connatural al estado de convivencia. Hay muchos factores que explican las diferencias y que permiten entender la variada manera de reaccionar de los seres humanos, en el caso de marido y mujer, al menos se debe tener en cuenta que:

Son varón y mujer

Es lo más obvio, pero, sin embargo, se pasa por alto con mucha facilidad. Varones y mujeres son constitutivamente diferentes.

Sus diferencias no son sólo físicas, hay profundos contrastes en la forma de interactuar con las emociones, la manera de manejar los conflictos, la forma de internalizar los problemas, etc.

Si no se tiene en cuenta este factor, puede ser que el matrimonio nunca llegue a entenderse adecuadamente.

Cada persona tiene su propia historia personal

El solo hecho de provenir de ambientes familiares distintos hace la diferencia, y no importa si son de la misma religión, país, raza o cultura, cada núcleo familiar es un universo diferente totalmente opuesto a otro.

Las maneras de interactuar de una familia son disímiles a otras. Si a eso le unimos problemas particulares, experiencias vitales, etc. nos encontraremos con dos personas, que aunque se aman deben descubrir sus mundos distintos.

Los seres humanos cambian

No nos casamos con estatuas sino con seres humanos. El cambio es esencial a la realidad humana. Los cambios más evidentes son físicos, no obstante, hay otros cambios que son más sutiles y por lo mismo más impactantes en términos de emoción y sensibilidad.

Formas de ver la realidad, transformación de hábitos, mutación de conceptos, la lista es larga. La esencia de la humanidad es cambiar.

Tenerlo en cuenta nos librará de la manida frase que resulta absurda en términos de convivencia: “tú antes eras distinto”. Obvio, ¿quién es el mismo siempre? Las personas se mantendrán “iguales” sólo si tienen daño mental o si por ventura se inmovilizan en el tiempo.

La capacidad de internalización de conceptos es diferente entre una persona y otra

Un artículo puede tener muchas lecturas, depende de cuántas personas lo lean y desde qué perspectivas vitales. Un sermón, una noticia, una experiencia común como un desastre natural, etc. tendrá múltiples formas de ver, dependiendo de cada persona y de su visión particular de la vida y su entorno.

El error consiste en creer que todos deben sentir y pensar de manera única frente a un hecho.

¿Qué hacer para vivir en paz como marido y mujer?

No hay recetas infalibles, pero al menos deben tenerse en cuenta algunos consejos mínimos que permitirán poder manejar las diferencias de mejor manera.

1. Aceptar y entender las diferencias entre varón y mujer

  • Hay diferencias mínimas en las cuales es posible tener una idea más o menos acertada. Pero, hay otras que necesitan ser profundizadas para llegar a comprenderlas plenamente, proceso que puede llevar años.
  • Los estereotipos dicen que la mujer es emocional y el varón es racional. Sin embargo, ese es un reduccionismo absurdo, hay varones con un alto grado de respuesta emocional y mujeres que tienden a ser lógicas y racionales en sus respuestas.
  • Lo que ambos deben descubrir es cómo tendemos a actuar frente a las situaciones cotidianas.
  • No todos actúan de la misma forma, ni en todas las situaciones tenemos el mismo tipo de respuesta.
2. Realizar acuerdos

  • Un acuerdo consiste en que dos partes distintas llegan a un punto de consenso donde ambas partes deciden hacer algo para que la relación funcione.
  • Se basa en un compromiso mutuo y en la confianza que nos produce saber que cada uno hará lo todo lo posible para cumplir lo que se ha propuesto.
3. Establecer prioridades

  • Es verdaderamente frustrante ver a tantas parejas que simplemente tiran su vida matrimonial por la borda porque no tienen claridad en sus prioridades.
  • Es una cuestión de sabiduría establecer prioridades y poner al cónyuge, los hijos y la familia en un lugar destacado en la vida.
  • De no establecerse prioridades correctas, tarde o temprano el matrimonio se resquebrajará.

Conclusión

Cada matrimonio es un mundo aparte, un universo particular. Sin embargo, hay ciertos principios aplicables a cada relación conyugal, su transgresión trae siempre una gran cuota de ansiedad y turbación en la vida de las personas.

Detenernos a buscar vías de consensos y acuerdos nos librará de la penosa tarea de estar recogiendo los pedazos de una relación matrimonial destruida.

La vida es muy corta como para darse el lujo de echar a perder una de las relaciones más significativas de la vida humana, la relación matrimonial.