Entre el alegre bullicio juvenil o en la sosegada reunión de unos amigos, donde se intercambian ideas y bromas de su encantadora edad, es fácil que pasado un tiempo, algunas parejas encuentren varios atractivos en sus recíprocos compañeros; a partir de entonces la casualidad se convierte en un especial y agradable interés entre el chico y la chica que, mutuamente, se buscan intentando alejarse, más o menos, del grupo para estar solos, mantener charlas más íntimas y crear ese ambiente cálido que les permitirá conocerse mejor ... se están enamorando y ellos ya lo notan, lo sienten y se dejan llevar por el influjo tan misterioso como atractivo del amor.

Empezando a vivir en pareja

Tras un período variable de tiempo, según las circunstancias que afecten a ambos, la joven pareja decide contraer matrimonio. Todo es ilusión y constantes deseos de agradarse. Es el comienzo de una vida en común donde el mundo se ha quedado reducido, como por arte de magia, al pequeño círculo formado por los dos pero al mismo tiempo ilimitado por la poderosa fuerza de su amor.

¡Qué más puede desear cualquiera de ellos en esos días, en esos maravillosos momentos!. Simplemente una cosa, continuar así toda la vida y nunca olvidar la promesa que se hicieron en la ceremonia. Su unión será perdurable si la afianzan sobre dos pilares indestructibles, que son la fidelidad mutua y el respeto común; entonces sí podrán estar absolutamente tranquilos.

Diálogo permanente en el matrimonio

En todo momento ha de resultar agradable y conveniente la conversación entre los esposos; del tema más simple al mayor asunto transcendental, contrastarán pareceres y del diálogo tranquilo y razonable siempre saldrá la solución más acertada, fortaleciendo la unión entre ambos.

Ni la televisión, ni la radio o cualquier otro medio de distracción debe sustituir o enmascarar la charla amigable que debe ser mantenida en un determinado momento. La conformidad previa a la realización de cualquier cosa es importante, sin que ello signifique desconfianza o recelo; muy al contrario, con tal actitud, cada miembro de la pareja verá en el otro constante, delicada y firme comprensión.

Si, por añadidura, les gusta andar, encontrarán multitud de ocasiones para conocerse mejor, recordar anécdotas pasadas o presentes y disfrutar al tiempo de agradables paseos que les permitirán estar en forma, de la manera más natural, sencilla y económica.

Atención continua entre los cónyuges

Las situaciones satisfactorias en el matrimonio siempre se deben compartir porque así participan los dos, pero en los momentos difíciles en los que, en todo instante, conviene mostrarse fuerte y animoso es cuando los cónyuges deben estar más unidos que nunca, porque de esta forma los sinsabores se dividen perdiendo su virulencia.

Dificultades económicas surgidas de repente o fruto de una continua e insospechada irregularidad, si las combate el matrimonio con perseverante unión, conseguirá aminorarlas e incluso hacerlas desaparecer. Hablarán abiertamente sobre el tema que les preocupa, lo estudiarán en conjunto, expondrán sus ideas individuales o comunes y al final encontrarán la solución adecuada, hasta el extremo de que, gracias a tan beneficiosa alianza, del ya finiquitado problema económico sólo quedará el recuerdo y, en cambio, habrá nacido un nuevo proyecto sobre la conveniencia de ahorrar en evitación de futuras repeticiones tan desagradables. Será cuestión de modificar hábitos no recomendables por su coste o dudosa necesidad, que sin duda, aceptados por el convencimiento de la pareja mejorarán su economía y, en consecuencia, gran parte de su bienestar.

Envejecer juntos, marido y mujer

Hace algún tiempo, en la versión española de la revista Selecciones del Reader´s Digest, apareció un artículo-ensayo titulado "¿Cuántas veces ha besado usted a su mujer hoy?". Era una apología sobre la unión matrimonial y la necesidad, por mutuo apoyo, de ir afianzando día a día los lazos matrimoniales.El título, tan expresivo como deseado, mantiene todavía su impacto por lo que es muy recomendable seguir teniéndolo en cuenta.

El tiempo pasa muy deprisa y las manifestaciones cariñosas que, siempre y en todo momento, han de prodigarse marido y mujer nunca parecerán muchas. Empezaron su andadura jóvenes, la continuaron en su época madura como edad espléndida en el bonito matrimonio y la terminarán con la sosegada vejez, poquito a poco, con canas, con achaques pero siempre ... con cariño.

Unidos en matrimonio, hasta el final

Puede que no se estile, que ni siquiera se admire, que se desconozca e incluso se menosprecie las bodas de plata, oro o diamante que, con todo orgullo y satisfacción han vivido numerosos matrimonios, pero ellos, como protagonistas, sí presumirán de sus hijos guapos y estudiosos, de la bonita armonía existente con sus nietos o bisnietos ... muy en especial, anhelarán con toda la fuerza de su corazón, el uno para el otro, salud para permanecer juntos hasta el final de sus días y, llegado el momento, poder decir o al menos musitar ... ¡Adiós cariño, misión cumplida!.