Mientras el Jefe de Gobierno Capitalino, Marcelo Ebrard, visitaba Copenhague durante la Cumbre por el Cambio climático, Armando Ahued anunciaba que la vacuna contra el virus AH1N1 es altamente efectiva, Martha Patricia Patiño daba refugio y educación a las niñas y niños del Distrito Federal, Francisco Bojórquez probaba un sistema de detección de metales para el sistema de transporte público, y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) terminó por aprobar las reformas al Código Civil del Distrito Federal permitiendo el matrimonio entre personas del mismo sexo. Junto con esta disposición, también se aprobaron los estatutos necesarios para hacer válidos y admisibles los procesos de adopción para parejas gays.

La resolución de la ALDF ha dado mucho de qué hablar en la última semana y media, pues aunque ya era un tema de cálida discusión desde la aprobación en 2006 de la Ley de Convivencia en el Distrito Federal, las resoluciones aprobadas el pasado 21 de Diciembre de 2009 pusieron a los sectores más conservadores del país en un estado de alerta bastante evidente.

La Iglesia responde

El cardenal Norberto Rivera Carrera protestó las disposiciones oficiales. Las calificó como "inmorales y condenables", y llamó al pueblo a condenar las disposiciones bajo el argumento de que la Iglesia condena la unión entre personas del mismo sexo, y dijo también que calificar este tipo de uniones como "matrimonio" es "aberrante". Según sus propias palabras, "se aprobó una ley inmoral que golpea en su estructura más íntima a las familias mexicanas, sobre la cual nuestro país ha construido su rica historia, sus valores y su espiritualidad".

Por su parte, Federico Lombardi, vocero del Vaticano, dijo que no extendería ninguna clase de comentario pues consideraba que el asunto era una cuestión meramente local y correspondía al Episcopado Mexicano tomar las cartas necesarias en el asunto sin recibir ninguna clase de intervención por parte de otras autoridades. A pesar de que Benedicto XVI había calificado las intenciones de las autoridades mexicanas como 'inequitativas', el Vaticano ha permanecido silente hasta el momento.

Otras voces se levantan

Mientras en otras ciudades del mundo la discusión sigue siendo motivo de enfrentamientos, en el Distrito Federal ya es una realidad. La Ley de Sociedades de Convivencia del Distrito Federal había sido el primer paso que Ebrard tomara el 16 de Noviembre de 2006 hacia un trato más equitativo entre ciudadanos. Argumentando la necesidad de reconocer una gama irrefrenable de tipos de familias distintas, donde los derechos de los individuos sean refrendados y defendidos a toda costa.

Para la comunidad LGBTTTI, el logro es tan sólo un paso más, pues la lucha por el reconocimiento al derecho de cada individuo a decidir por sí mismo sigue siendo una de las más difíciles que siempre ha existido en la historia.