Desde la educación básica se les enseña a los alumnos a exponer temas en clase, primero aprenden a memorizar, luego a resumir y sintetizar para después mostrarles algunos trucos sobre cómo hablar en público; sin embargo, en muchas ocasiones los maestros olvidan una parte fundamental de este aspecto, el material de apoyo, pieza clave en la preparación de una exposición exitosa.

¿Por qué es importante el material de apoyo?

Es la parte visual del tema, con él se puede ejemplificar de mejor manera, además la mecánica de la exposición es más dinámica y acapara la atención fácilmente; por el contrario, si el material de apoyo es realizado y utilizado de forma incorrecta se corre el riesgo de distraer la atención del objetivo principal. Se debe tener un equilibrio, pero sobre todo, debe de estar relacionado con el tema y complementarse mutuamente.

Características básicas

El material de apoyo debe ser la base para el tema, por lo que debe de ser claro y fácil de comprender, sobre todo para el público al que esté dirigido; es importante que sea un material ordenado, bien estructurado en función del tema, de manera que vayan al mismo paso, y sobre todo, debe de ser práctico pues como lo dice su nombre, sirve como apoyo para una mejor explicación y que el tema pueda aprenderse.

Tipos de material

Existen diferentes tipos de materiales para apoyar una exposición, lo ideal sería abarcarlos todos para ilustrar y aprender el tema, sin embargo, muchas de estas exposiciones están limitadas por el tiempo, por lo que se aconseja elegir el tipo que más beneficios aporte en general.

  • Oral: además de la explicación por parte del ponente, se agregan grabaciones o lecturas complementarias al tema, no es muy aconsejado pues si no se tiene control del grupo, el interés puede desaparecer fácilmente.
  • Visual: generalmente utilizado como imágenes, esquemas, transparencias, diapositivas, videos y objetos. Es el más recomendado, pero debe utilizarse con moderación y acorde al tema.
  • Interactivo: comúnmente conocido como las dinámicas, relaja la tensión por parte de los ponentes y, si son alumnos, ayuda a que ellos experimenten estar a cargo de un grupo. Sirve además para que la audiencia pase de un estado pasivo a uno participativo.

Consejos para realizar material de apoyo

  • Investigación: Aunque el maestro le haya otorgado el tema al estudiante para que realice la exposición, siempre es importante realizar un poco más de investigación que sea complementaria y adecuarla en el material de apoyo. Si se debe elegir el tema o realizar la investigación por su propia cuenta, se aconseja que se tenga planeado qué tipo de material empleará para poder enfocar la investigación en ese aspecto.
  • Pizarrón o Rotafolio: en su utilización es clave usar marcadores de colores que puedan verse a distancia, algunos erróneamente recurren a marcadores con colores bonitos pero no se puede ver la información, no importa que sea monocromático, pero que la información sea visible. Se debe cuidar también el tamaño de la letra, si no se cuenta con buena caligrafía se puede recurrir a otra persona para su creación.
  • Diapositivas: éstas se aprecian mejor en un aula oscura, por lo mismo se debe tomar en cuenta no usar un fondo oscuro en las diapositivas pues creará un ambiente sereno que puede derivar en cansancio y sueño posteriormente. Al igual que en el rotafolio es fundamental utilizar colores que resalten, que los diseños sean lo más sobrio y acorde posible para no generar desconcentración.
  • Información: en cualquier tipo de material gráfico es importante destacar que no se debe plasmar mucha información, pues el público se perderá viendo las láminas saturadas y no las asimilará adecuadamente. Uno de los errores más comunes es leer directamente todo el material de apoyo, esto es poco práctico e incorrecto además se crea la impresión de no estar bien preparado. Lo ideal es memorizar algunos datos y apoyarse con el material y hacer comentarios y conclusiones al respecto.

Sugerencias sobre cómo utilizar el material de apoyo

  • Lenguaje: cuidar el tipo de lenguaje, no sólo tomar en cuenta al público, sino también al mismo ponente, quien debe consultar palabras desconocidas dentro del tema y nunca hablar o colocar en el material palabras que no se entiendan pues no tendrá un completo dominio del tema y se corre el riesgo de quedar en evidencia delante del público. No utilizar lenguaje distorsionado, incluso si el público es joven y se identifica con él, las faltas de ortografía nunca son justificadas.
  • Resumen: el resumen puede ser opcional y a petición del maestro o el público, sin embargo, siempre es bueno considerarlo porque es una manera de mantener a la audiencia concentrada y de seguir paso a paso la exposición por medio de un esquema o guía. Ahí mismo el público puede hacer anotaciones o se puede incluir parte del material en láminas, de hecho se utiliza para una mejor interacción entre el ponente y sus escuchas.
  • Interacción con el material: el material de apoyo no es un adorno, se debe usar adecuadamente, mostrarlo al público al mismo tiempo que se expone el tema. Se sugiere que durante la exposición se hagan anotaciones o señalamientos en el material, sobre todo si son rotafolios o transparencias, así se puede aprovechar para dar énfasis a datos o ideas principales.
  • Interacción con el público: para mantener el interés del público se recomienda darle dinamismo a la exposición, ya sea que el público participe leyendo el material de apoyo, preguntando datos ya conocidos o pidiendo opiniones de lo que ven en el mismo material. De igual forma como parte de la exposición se pueden incluir dinámicas que reafirmen el tema.
Todo lo anterior está en función de los estándares impuestos para la exposición en clase como límite de tiempo, recursos escolares, aulas disponibles, entre otros. No obstante, lo más importante es tener una relación complementaria entre el material de apoyo y el tema, lo que derivará en el dominio del mismo y el éxito de la exposición.