Las mascarillas son de gran ayuda para el cuidado del cutis, ya que la cara es una de las zonas de nuestro cuerpo más expuesta a la suciedad y las agresiones externas como la polución, o el tabaco. Por ello, la piel de la cara, se debe cuidar con especial atención y esmero. Existen tratamientos naturales que devuelven a nuestro rostro su fuerza y elasticidad.

El primer paso para cuidar correctamente nuestra piel es aprender a reconocer a qué tipo pertenece, ya que sólo así podremos seleccionar qué cuidados precisa.

Tipos de piel

Los tipos de pieles no solo dependen de las características propias de cada individuo, sino que también influyen otros factores externos ambientales como son el sexo, la edad, si se es fumador o no, la humedad relativa de su entorno, etc.

El criterio más usado para clasificar a la piel es el referido al manto hidrolipído que la recubre. Este manto lo forma la capa de agua y grasa que producen las glándulas sebáceas y sudoríparas.

Cutis normal: piel ni muy seca ni muy grasa

La piel del cutis normal es la más sana y la más parecida, al tacto, a la de un niño, es flexible, fina, tersa y muy suave. Presenta unos poros diminutos, muy cerrados, lo que impide la aparición de espinillas o puntos negros. No es muy grasa ni muy seca, resultando más grasienta en la nariz y en la barbilla.

Este tipo de cutis es propio de las personas que tienen un metabolismo equilibrado y su sistema circulatorio funciona bien, en definitiva el mejor cutis y el de la piel de una persona cuyo organismo funciona perfectamente.

Cutis seco: se pueden formar arrugas prematuras

La piel seca presenta un aspecto tirante, falto de lustre y con poros finos. A estos cutis les falta el agua y/o grasa, y son muy sensibles a los cambios de temperatura; se agrietan y enrojecen con frecuencia e incluso pueden aparecen arrugas prematuras.

Un cutis seco está deshidratado, y puede ser debido al uso incorrecto de jabones o a los climas secos o ventosos, también puede haber una carencia de vitaminas, alcohol o fumar en exceso.

Cutis graso: piel ligeramente brillante y grasienta

El cutis graso puede deberse a algún desequilibrio hormonal, presenta poros dilatados con tendencia a formar puntos negros y granos. Es una piel gruesa y presenta un aspecto algo brillante y grasienta. Su color es a menudo ceniciento, a consecuencia de recibir un riesgo sanguíneo deficiente.

Entre las posibles causas de una piel grasa puede estar el estreñimiento, algún tipo de desequilibrio hormonal y una alimentación rica en grasas, condimentos y picantes.

Cutis mixto y cutis sensible

El cutis mixto es una mezcla del cutis normal y del cutis graso, hay zonas grasas y zonas secas, es decir la distribución de las zonas sudoríparas y sebáceas no es uniforme.

Y el cutis sensible es propio de las personas de piel muy clara y delicada. Son frágiles y tienden a enrojecerse; con frecuencia padecen problemas de acné y diversas dermatitis.

Las mascarillas faciales son esenciales para mantener un cutis bello y atractivo

Las mascarillas para el cutis limpian, restauran y nutren la piel, proporcionan un cutis más sedoso, más liso y más fresco.

El primer paso consiste en la limpieza de cara y cuello; para abrir los poros, se consigue un mejor aprovechamiento de las mascarillas tomando un baño de vapor o aplicando una toalla húmeda en el rostro.

Se extiende la mascarilla, sirviéndose de una brocha fina o de los dedos, teniendo la precaución de no aplicarla ni en los ojos, ni en los párpados ni tampoco en la boca.

Una vez aplicada la mascarilla natural, colocamos en nuestros párpados un par de discos de algodón empapados en una infusión de manzanilla o tila, nos acostamos con los pies ligeramente inclinados, y esperamos el tiempo indicado de reposo para cada mascarilla facial.

Pasado este tiempo de exposición necesario para cada mascarilla facial, se retira con agua tibia o alguna infusión de las ya citadas. Para terminar es recomendable aplicar un buen tónico facial o loción astringente que cierre los poros.

Mascarillas caseras para la cara y para todo tipo de piel

Una mascarilla refrescante de papaya:

  • Se necesitan una papaya grande y un yogurt natural. Se pela un trozo de la papaya y se tritura muy finamente. Después, se mezcla con dos cucharadas de yogur para aplicar sobre el cutis por espacio de unos veinte minutos, y a continuación se enjuaga con agua tibia.
Esta mascarilla casera resulta eficaz para eliminar las células muertas.

Receta de mascarilla vigorizante:

  • Se elabora con dos cucharadas de cebada en polvo, tres cucharadas de leche, dos cucharadas de miel y dos cucharaditas de menta piperita bien picadita. Se mezclan muy bien todos los ingredientes hasta conseguir una crema uniforme y no demasiado liquida.
Esta mascarilla natural se aplica en el rostro manteniéndola por espacio de una media hora, y después se enjuaga con agua fría.

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