Hay muchos tipos de mascarillas: refrescantes, nutritivas, reafirmantes, desinflamantes, para combatir la fatiga, etc. Podemos realizarlas con los productos que tenemos en casa o conseguirlos sin dificultad; son saludables y ayudan a nuestra piel a verse más tersa, limpia y radiante.

Cómo hacer una mascarilla casera

  • Previamente debemos limpiar nuestro rostro con la crema de limpieza habitual o bien realizar una mascarilla casera exfoliante para eliminar todas las impurezas superficiales de nuestra piel.
  • Extender la mascarilla sobre nuestro rostro con la ayuda de un pincel o cepillo suave desde las mejillas hacia las orejas.
  • Aplicar la mascarilla en movimientos ascendentes sobre el cuello.
  • No colocar la mascarilla en los ojos, labios ni orejas.
  • Dejar actuar durante 10, 20 ó 30 minutos según el caso.
  • Quitar la mascarilla con una esponja suave humedecida en agua tibia con movimientos circulares sin friccionar.
  • Aplicar la crema humectante que acostumbramos usar o bien una nutritiva o reafirmante.
Debemos elegir las mascarillas según nuestro tipo de piel. Si tenemos la piel grasa podemos aplicarla dos o tres veces por semana, si tenemos la piel normal o mixta una o dos veces por semana, mientras que si tenemos la piel seca o sensible basta con una o dos veces al mes.

Para pieles secas también es muy bueno añadir a la mascarilla unas gotitas de aceite de almendras.

Exfoliante casero

Para limpiar nuestra piel podemos utilizar unos ingredientes muy básicos y realizar una exfoliación natural:

  • 1 cucharadita de miel
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Unas gotas de limón
Colocamos todo en un recipiente, lo mezclamos y lo aplicamos en nuestro rostro con movimientos circulares friccionando suavemente con nuestros dedos. De esa forma eliminamos las impurezas y nuestra piel queda muy suave.

La miel es nutritiva, el limón es blanqueador y aséptico y el azúcar actúa como exfoliante. También podemos sustituir la miel por yogurt, el azúcar por avena y el limón por naranja.

Mascarilla refrescante y rápida

Si no hay nada a mano en casa, podemos cortar unas rodajas de pepino y las colocamos sobre nuestro rostro unos 10 minutos. Nuestra piel quedará como nueva, fresca y radiante.

Mascarilla nutritiva

Son conocidos los efectos nutritivos de la clara de huevo para la piel. Podemos preparar una mascarilla con la clara de un huevo y un poco de glicerina líquida en partes iguales; es ideal para combatir las bolsas en los ojos. La dejamos secar y la quitamos con un poco de agua tibia.

Mascarilla humectante

Para ella utilizamos un aguacate o palta, que tiene alto contenido oleoso y propiedades nutritivas. Necesitamos un fruto bien maduro, lo pisamos y le agregamos unas gotas de aceite de oliva. También tiene efecto lifting, estirando nuestra piel.

Mascarilla suavizante

Para ella debemos mezclar una cucharadita de azúcar con unas gotas de limón y media cucharadita de aceite de oliva. Proporciona luminosidad y suavidad.

Mascarilla purificante

Hay que mezclar una cucharadita de espirulina (algas azules) en polvo con dos cucharaditas de agua, masajear el rostro con los dedos unos minutos y dejar reposar 10 minutos. Esta mascarilla tiene un efecto purificante y rejuvenecedor.

Mascarilla para después del sol

Si hemos tomado sol, podemos simplemente colocar sobre nuestra piel rodajas de tomate frescas; esto producirá un efecto descongestionante, refrescante y desinflamante.

También podemos cortar unas hojitas de aloe vera y pasar su sabia por nuestra piel. El aloe vera es altamente curativo, regenerante y cicatrizante, y deja la piel tersa.

También el limón tiene propiedades blanqueantes, astringentes y estimula la circulación. Es ideal para regular el PH de las pieles grasas, pero no debe usarse solo, sino mezclado con unas gotas de agua.