El suicidio es una de las principales causas de muerte en nuestro país. Más de 3.000 personas se quitan la vida en España. El 90% de personas que se suicidan tiene una enfermedad mental. Por cada persona que se mata, hay 30 que lo intenta.

Algunos expertos piden más planes de prevención para intentar reducir el número de muertes y más información, algo que demandan también muchos familiares.

Un grave problema sanitario

Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan a un grave problema sanitario. En España, más de 3.000 personas se suicidan cada año. Los suicidios duplican a los fallecidos en accidentes de tráfico. Y es la primera causa de muerte violenta en las mujeres entre 30 y 35 años.

El suicidio deja 10 muertos al día. Y cada año 1 millón de personas se suicidan en el mundo, más muertos que en conflictos armados.

La enfermedad mental, principal factor de riesgo

El 90% de las personas que cometen suicidio tiene una enfermedad mental, la mayoría depresión o trastorno bipolar.

Otro factor de riesgo son las enfermedades crónicas y con dolor, sobre todo en personas mayores. Entre los desencadenantes influyen también las tragedias vitales y el aislamiento, la soledad.

Planes de prevención

Por cada persona que se mata hay 30 que lo intenta. Desde hace 12 años la OMS recomienda hablar del suicidio para ayudar a la prevención.

Muchos expertos piden que se aborde de otra manera el problema del suicidio, con la información adecuada y con programas de prevención.

La reglas son claras: no ejemplarizar, no simplificar y no hablar de métodos.

En el L'Eixample de Barcelona se ha reducido la repetición de los intentos de suicidio un 30% mediante un plan de prevención del hospital Sant Pau en el que se ha implicado a todo el barrio.

Es un transtorno importante que no se arregla solo con palabras. El método consiste en enseñar a detectar la idea suicida y dar las herramientas adecuadas.

Carmen Tejedor, Psiquiatra del hospital Sant Pau de Barcelona, en declaraciones publicadas ayer en el telediario de TVE, señaló que "Cuando alguien habla del suicidio hay que preguntarle que por qué lo dice, que si tiene un plan, en primer lugar. En segundo lugar, pedirle que aplace la decisión. En tercer lugar, lo que hay que hacer es acompañar a esta persona, no dejarla sola y consultar con un profesional".

En el momento anterior al suicidio hay una situación ambivalente de morir o no morir. "Ambivalente y tienes que tener un grado de impulsividad, con lo cual, si a una persona a lo mejor la salvas en un momento, uno no tiene siempre en mente me quiero suicidar", manifestó Javier Jiménez, Presidente de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio.

Teléfono de la esperanza

El teléfono de la esperanza funciona desde hace 40 años. Todos son voluntarios cualificados e intervienen en situaciones de crisis. Al año reciben 1.800 llamadas referentes a casos de suicidio.

Y desde hace 4 años tienen una obligación legal. La voluntaria del teléfono de la esperanza, María Teresa Lago, afirmó que "Ahora, la ley prevalece la vida o la voluntad de suicida. Entonces, siempre buscamos la manera de cómo hacerle llegar la ambulancia, lo mantenemos despierto para que él vaya verbalizando y no se duerma".

El tabú del suicidio

Es la muerte ignorada, un tabú que ejemplifica el estigma, el pudor y la vergüenza que sufren algunos supervivientes. Muy pocas de las personas que se quitan la vida son noticia. Y a ninguno se le llama abiertamente suicidio.

Es un silencio heredado. En España, hasta 1983 no se podía enterrar a los suicidas, una pena añadida para los supervivientes.

Cada suicida deja de media 6 personas afectadas directamente. Las consecuencias postraumáticas son la rabia, culpabilidad, tristeza y duelo, en muchos casos graves.

Sobre esas muertes pesa el silencio informativo, pero también el de las propias familias. El Sociólogo y Doctor en Ciencias de la Información Juan Carlos Pérez Jiménez afirmó que "Los medios de comunicación ocultan el suicidio a modo preventivo, pero se trata de una práctica profesional que puede y debe tener otro enfoque. No se debe hablar del suicidio de una determinada manera, dando datos específicos de maneras de quitarse la vida pero sí se puede hablar del suicidio como un problema social que se puede abordar, que se puede prevenir".

La crisis aumenta los suicidios

Existe una relación demostrada entre la crisis económica y el aumento de la tasa de suicidio. Cada cuarenta segundos una persona se quita la vida. Y la situación podría empeorar.

Según ha advertido la comisaria europea de Sanidad, Androulla Vassiliou, en declaraciones publicadas el 17 de diciembre de 2011 en la web de JRepublicanos, existe una relación directa entre la economía y la salud de las personas, hasta el punto de que una de las consecuencias de esta crisis económica "ha sido el incremento en un 25% en el número de suicidios y en un 15% el de nuevos casos psiquiátricos".

Los datos se hicieron públicos durante la asamblea general que la Federación de la Industria Farmacéutica Europea (Efpia) celebró el pasado mes de diciembre en Sevilla.

Entre los 10 países con mayores índices de suicidios en el planeta, seis son miembros de la Unión Europea, de acuerdo con el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lituania ocupa el primer puesto mundial con 68,1 suicidios por cada mil habitantes de sexo masculino, seguido por Rusia con 58,1, Kazajstán con 45, y otros tres miembros de la UE, Hungría con 42,3, Eslovenia con 41,1 y Estonia con 35,5. Grecia es el país con el índice de suicidios más bajo de toda la UE con 5,9 por cada mil personas.

Los suicidios en la adolescencia también se están incrementando, aunque por motivos diferentes. Según un estudio publicado el 16 de diciembre de 2011 en la revista Journal of Adolescent Health, el sobrepeso se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo de suicidio entre los escolares.