
- Sello Sahara español - Arkangel
Ayer se cumplieron 35 años del inicio de la Marcha Verde, la movilización popular y militar que puso en marcha el entonces monarca marroquí, Hassan II, para ocupar los territorios del Sahara Occidental. Este aniversario viene a coincidir con la mayor protesta de los saharauis desde la ocupación: 20.000 ciudadanos permanecen acampados en las cercanías de El Aaiún para reivindicar mejores condiciones de vida.
Discurso de Mohammed VI
En un discurso televisado a toda la nación, el actual monarca, Mohammed VI, reivindicó la “integridad del territorio nacional” y culpó a Argelia y al Frente Polisario de las condiciones en las que sus “súbditos” debían soportar en los campamentos de Tinduf. El monarca alauí anunció un nuevo plan de “regionalización avanzada” para la zona, que se materializará en “la ampliación de la gestión democrática regional y refuerzo de los derechos humanos a través de mecanismos regionales y locales”.
El rey Mohammed VI lanzó también una velada advertencia a los ciudadanos saharauis que protestan en el campo de Gdeim Izik a los que advirtió que “no admitirá provocaciones para imponerle hechos consumados”. Mientras tanto, los acampados continúan cercados por fuerza de seguridad marroquíes y no se permite el acceso a periodistas ni a miembros de ONG que puedan dar información de primera mano sobre la protesta.
En el discurso se hace también un llamamiento a la ONU y a la comunidad internacional para que fuerce al Frente Polisario a aceptar el plan de Autonomía propuesto por Marruecos. El monarca considera que la autonomía es la única salida realista y consensuada al conflicto. Un acuerdo sobre la Iniciativa de Autonomía propuesta por Marruecos supondría la legitimación internacional de la ocupación que comenzó hace 35 años con la Marcha Verde.
La Marcha Verde sobre el Sahara Occidental
Mientras el dictador Francisco Franco agonizaba en Madrid, el entonces monarca alauí, Hassan II, organizó una caravana de 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados para lograr penetrar en el territorio saharaui controlado por España. La compleja situación interna en España, donde se vivía el final del franquismo y el inicio de una nueva época, hizo posible que no se implicase en los enfrentamientos armados entre los marroquís y fuerzas independentistas saharauis.
Mientras las Naciones Unidas, que ya había votado a favor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, aprobaban una resolución que instaba a Marruecos a retirar los efectivos de la Marcha Verde, el Gobierno español presidido por Arias Navarro prefirió negociar con Marruecos y Mauritania.
Finalmente, el 14 de noviembre de 1975 se firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid, que repartía el territorio en litigio entre Marruecos y Mauritania a cambio de mantener una participación en los beneficios de la explotación de los yacimientos de fósforo y de derechos de pesca durante 20 años en aguas territoriales de ambos Estados.
El Sahara Occidental hoy en día
La situación desde entonces ha cambiado bien poco y la zona sigue militarizada y dividida. Las Naciones Unidas continúan considerando al Sahara Occidental como territorio pendiente de descolonización. En 1976, el Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática en la parte del territorio no controlado por Marruecos y fue reconocida por la ONU y muchos países como gobierno legítimo en el exilio.
El Frente Polisario consiguió en 1979 que Mauritania renunciase a la parte sur que había obtenido en los Acuerdos de Madrid, pero Marruecos, con el apoyo de los Estados Unidos, continúa ocupando gran parte del Sahara Occidental.
Mientras las negociaciones prosiguen bajo el auspicio de las Naciones Unidas, miles de ciudadanos saharauis continúan exiliados en campos de refugiados en Argelia y la situación de los que permanecen en los territorios ocupados por Marruecos no es demasiado halagüeña.
La Minurso, la misión de Naciones Unidas que debían facilitar la celebración de un referéndum de autodeterminación parece haber fracasado frente a la presión de Marruecos y sus aliados occidentales. La situación del conflicto después de 35 años se mantiene por tanto estancada en posiciones inamovibles, con pocas perspectivas de que la solución llegue a ser positiva para los saharauis.
