
- Marlene Dietrich-New York-1961 - http://www.clasicmarlene.blogspot.com/
Nació en 1901 como María Magdalene Dietrich von Losch en el barrio de Schöneberg (Berlín). Su madre no vio con buenos ojos que abandonara sus estudios musicales para asistir a la escuela de interpretación. Pero Marlene era obstinada y ya le gustaba, por aquel entonces, vestir con plumas y vistosos sombreros para ir a las clases de teatro.
Sus años de juventud y sus inicios como actriz coincidieron con los años más salvajes que vivió Berlín: los años 20. La ciudad, repleta de cabarets, cafés de artistas y fiestas sin fin, vio florecer al mito. Marlene campaba a sus anchas y encajaba perfectamente en medio de toda esta moderna Babel.
Con 21 años comenzó a aparecer en la escena berlinesa con pequeños papeles (hasta 16 intervenciones en películas mudas y otras tantas obras de teatro) hasta que consiguió actuar bajo la dirección de Max Reinhardt en el "Großes Schauspielhaus" (Gran Teatro). Fue en su estreno en el cine donde conoció a Rudolf Sieber, el ayudante de dirección con el que se casaría en 1923 y con el que tendría su única hija, María. Pero la fidelidad no era un concepto que estuviera hecho para Marlene. Aunque nunca llegaron a divorciarse y siempre mantuvieron una buena relación, ya al poco tiempo de casarse dejó muy claro que no era mujer de un solo hombre. De hecho, también se le conocen varias amantes femeninas. No pretendió nunca ocultar que le gustaba seducir, independientemente del sexo de la persona que tuviera delante. Cuando se criticó su bisexualidad se defendió diciendo: "En Berlín importa poco si se es hombre o mujer. Hacemos el amor con cualquiera que nos parezca atractivo". Ella se sabía seductora y poseedora de una atractiva imagen y de eso se valió para configurar una larga lista de amantes.
Posteriormente, el equivalente alemán a Hollywood, la UFA, la fichó para papeles algo más importantes siendo "El Ángel Azul" de Joseph von Sternberg la obra que hizo obtener su primer reconocimiento. Es en este film en el que aparece la famosa escena en la que ella, en el papel de la cabaretera Lola-Lola, canta «Ich bin von Kopf bis Fuss auf Liebe eingestellt» (Estoy enamorada de la cabeza a los pies) haciendo que un severo profesor Rath (Emil Jannings) se rindiera a sus encantos.
Pese a que al parecer no poseía de un talento innato para la interpretación a nadie le pasó inadvertida su lánguida figura, su caída de ojos y su aparente indiferencia a todo lo que la rodeaba.
Su rechazo al régimen nazi no fue ningún secreto y muchos la rechazaron por ello. No obstante, abandonó Berlín antes de la instauración de la dictadura. La Paramount, que tenía que buscarse su propia actriz europea para competir con la Metro Goldwing Mayer que ya tenía a Greta Garbo, ficha por la que ya empezaba a ser "La Dietrich".
Marlene en Hollywood
No queda muy claro si la construcción del mito se debe exclusivamente a Marlene pero es indiscutible que en su creación tuvo mucho que ver el director de cine Joseph von Stenberg, para el que trabajó en numerosas ocasiones.
Al trasladarse a Estados Unidos hubo una clara transformación en la imagen de la actriz. Los cambios se centraron en suavizar sus rasgos eslavos y acentuar su aire de "mujer fatal" para lo cual se sacó las muelas del juicio, depiló sus cejas al estilo que había impuesto Greta Garbo y al maquillarse se aclaraba la línea central de la nariz para que ésta pareciera más fina.
Ya en la Meca del cine la carrera de Marlene experimentó un gran impulso en su carrera como actriz llegando a trabajar con directores de la talla de Alfred Hitchcock y Orson Welles. Pero las actrices de su estilo dejaron de tener interés para el público y fue dejando, paulatinamente, de aparecer en las producciones norteamericanas.
Lili Marlene
Hasta tal punto fue contraria al régimen de Hitler que tomó la nacionalidad americana y no solo eso. Llegó a participar como militante en el ejército alentando a las tropas norteamericanas en el frente. Su versión de la canción Lili Marlene se convirtió en un himno simbólico que, no obstante, utilizaron ambos bandos.
Acabada la guerra se mudó a París, donde vivió hasta el final de sus días. Consagró su vida, a partir de entonces, a cantar ofreciendo recitales por toda Europa bajo la dirección musical de Burt Bacharach. Cuando el espejo dejó de devolverle una imagen amable se encerró en su apartamento hasta que una noche de 1992 su corazón se paró.
Independientemente de su talento cinematográfico, es innegable que Marlene consiguió crear un personaje cuya imagen de mujer fatal permanece en el recuerdo colectivo. Un mito que revolucionó la escena cinematográfica y una profunda voz que aún hoy continúa estremeciendo.
