Marketing simple

El arte de amar y de hacer negocio

el amor y el dinero juntos - sxc.hu/photo/
el amor y el dinero juntos - sxc.hu/photo/
El amor y el marketing parecen diferentes, pero en realidad son lo mismo. La mercadotecnia es el arte de amar y el amor es el arte de hacer mercadeo.

Todo inicia con una invitación, propiciada por la atracción hacia otra persona u objetivo, que es impulsada por el deseo e interés de acercarse para luego relacionarse. La razón y las emociones se fusionan en pro de alcanzar los objetivos, físicos, emocionales, mentales y espirituales; mediante la integración de voluntades, la compaginación de visiones, la complementación de proyectos de vida.

En medio de un ambiente íntimo y espontáneo, se intercambian expectativas y se fraguan las decisiones. La primera etapa se alcanza en el momento en que se materializa la conveniencia de la unión, y la construcción de las bases para alcanzar una relación duradera en el tiempo en donde predomine el beneficio mutuo del intercambio.

Entre el amor y el negocio exiten muchas conexiones

Ésta escena, podría perfectamente darse en una playa, un restaurante, una sala de negocios o una compleja reunión virtual. Podría hacer parte del ambiente que engalana un compromiso matrimonial, la concreción de un negocio multimillonario, el inicio de un noviazgo, o la consecución de un cliente. El amor y el marketing siempre han estado unidos, en sus aciertos e infortunios, en sus estrategias y actuaciones, en sus tácticas y cotidianeidad. Solo ha hecho falta hacer el click, para que las semejanzas y similitudes entre ellos, se conviertan en herramientas para realizar un marketing simple y efectivo.

Cuando es visto el mercadeo y sus acciones como el arte de amar a los clientes, surgen de manera instantánea y natural las ideas y genialidades sobre las formas de atraer, seducir y mantener a los clientes. Los principios son los mismos: investigación, comunicación, sorpresa, constancia, servicio y mucha pasión. Simplemente basta con aplicar las vivencias emocionales, uno que otro recuerdo, las experiencias de éste o aquel, y sobre todo dejarse guiar por la intuición y el amor.

La atracción

El marketing se nutre de técnicas y herramientas ancestrales como la investigación de mercados, el desarrollo de productos, la publicidad y promoción, la imagen y posicionamiento, los canales de distribución de los productos y servicios, la estrategia de diferenciación de la competencia y consecución de los mercados objetivo, y el manejo de las relaciones públicas, entre otras. Pero de ahora en adelante, la técnica de “atracción de clientes”, será el eje central y protagonista de esta apasionante gestión del marketing.

Tal como lo pregona “Rhonda Byrne” en el “Secreto”, se atrae lo que se piensa, siempre que se esté en sintonía vibratoria con las creencias y deseos más profundos. No basta con expresar por doquier que los clientes son lo más importante de la empresa, si no obedece a una convicción real e interior del negocio y de su gente.

El cliente debe sentir que la empresa quiere estar con él para satisfacer sus necesidades, y no solo que necesita estar con él para lucrarse económicamente. El empleado o cliente interno debe ser tratado igual o mejor que el más preciado tesoro, para que proyecte en el cliente externo esta imagen de coherencia y genuina atracción.

Las relaciones de pareja enseñan que es importante

  • La imagen y el primer impacto
  • La utilización del elemento sorpresa
  • La constancia y dedicación
  • La claridad de objetivo
  • La simpatía y confianza
  • La existencia de afinidades y cosas en común.

En el marketing también son importantes

  • La marca e identidad del producto
  • Su presentación y diseño
  • Los mensajes y sensaciones que transmite
  • El valor y beneficios que satisface
  • Los ganchos en que se apoya
  • El foco en el mercado objetivo y en las acciones emprendidas
  • La claridad y permanencia de la publicidad
  • Que satisfaga necesidades reales y sentidas de los clientes.

La seducción

El proceso de hacer mercadeo se fundamenta en escuchar a los clientes, identificar sus necesidades y proveer las respectivas soluciones para satisfacerlas. Cada competidor estaría en capacidad de hacer y proveer lo mismo, si no contara con diferencias cualitativas en la gente y los medios, y en la utilización de la técnica de “seducción de clientes”.

Erich From en su libro “el arte de amar” dice que la intimidad es el resultado de un conocimiento profundo entre las partes, el cuidado, la responsabilidad y el respeto. A lo que le añade, que el amor es una actitud y una orientación a ser felices, divertirse y satisfacer las respectivas necesidades, para lo cual se requiere mucha disciplina, concentración, paciencia, fe, confianza, intensidad, transparencia y equidad. Que bello sería aplicarlo al proceso de hacer "marketing" y seducir a los clientes.

Un buen inicio, es contar con un completo sistema de información de los clientes, que se nutra de los diferentes y permanentes momentos de verdad realizados en los puntos de contacto, para proveer información valiosa sobre los consumos, las preferencias y hábitos, los reclamos y sugerencias, el grado de satisfacción y las alarmas de mejoramiento, que deben convertirse en una práctica continua.

Sin duda, el cuidado de los clientes actuales por encima de los que vendrán, es lo más acertado y rentable, y la mejor forma de hacerlo es cultivando y expresando una verdadera actitud de servicio y orientación a los clientes. Su afinamiento con seguridad se puede apoyar en lo expresado por “From” en “el arte de amar” y principios expresados con antelación.

Hasta que la muerte los separe

Los matrimonios de antaño pueden aportar valiosas recetas en un mundo cada vez más inestable, fugaz y perecedero. Sería un completo desgaste aplicar correctamente, las técnicas de atracción y seducción, si se pierde la pareja o el cliente, tan pronto se da vuelta a la página, si el vecino o la competencia se los llevan de la noche a la mañana. Se podrá esgrimir que los valores o ataduras del pasado no tienen cabida ni presencia hoy en día, y menos vigencia.

Tal vez ya no existan en el vocabulario palabras como: aguante, sacrifico, dependencia, tradición, tolerancia o compromiso, que sirvieron para que los matrimonios perduraran en el tiempo.

Pero siguen siendo válidos los atributos resultantes de palabras espejo, como: persistencia, servicio, relación, identidad, responsabilidad, reconocimiento, credibilidad y alianza con beneficio mutuo, para lograr que los clientes sigan siendo fieles a la marca.

Es cierto, que en la época actual, es cada vez menos posible amarrar a un cliente a través de un contrato, y su infidelidad exige que el mercadeo se mantenga en constante evolución y movilidad, para adaptarse a las nuevas expectativas y necesidades del entorno, que exige un alto nivel de personalización dentro de la masificación, algo que parece utópico pero necesario, y que requiere para lograrlo del uso de todos los recursos tecnológicos disponibles.

Internet y los medios virtuales permiten, hoy en día, llegar masivamente con mensajes y ofertas individuales, personalizar los productos, micro-segmentar al consumidor y simular la atención personalizada. Las redes sociales se convierten en nuevas formas de relacionarse y amarse entre los jóvenes y aún adultos, a las cuales el mercadeo no puede estar ajeno, si quiere mantener su protagonismo y utilidad.

Cuando se ama una persona y se tiene un cliente

  • La satisfacción de sus necesidades se convierte en el foco permanente, aprovechando al máximo cualquier interacción y contacto que se tenga para convertirlo en una experiencia placentera y totalmente inolvidable.
  • Las alarmas se encenderán cuando se reciba una queja o se perciba una molestia, por lo más mínima que sea.
  • Las antenas estarán prestas a recibir toda aquella información que pueda ser útil para mejorar el conocimiento sobre los gustos y preferencias, así como las variaciones en los hábitos y comportamientos.
  • Los sentidos y proyecciones permitirán ir un paso adelante de la competencia y de los sueños del ser amado y del cliente, con el fin de que el deslumbramiento pueda utilizarse como herramienta y gancho de atracción permanente.

Cuando se realiza "marketing" en una empresa y se seduce a un prospecto

  • La imagen y el posicionamiento son poderosos atractivos.
  • La buena reputación y las recomendaciones de terceros son influyentes en las decisiones que puedan ser tomadas por el futuro cliente y pareja.
  • La proposición de valor debe ser coherente con lo que se representa y se proyecta, al igual que con las capacidades y posibilidades, para proyectar credibilidad y confianza a toda prueba.
  • Pero tal vez, el factor primordial que dará visibilidad y relevancia a la propuesta, se relaciona con el valor que representa para el destinatario, los beneficios que satisfacen y los diferenciadores con respecto a los competidores. Es importante resaltar que muchos otros se encuentran atraídos por las mismas personas y clientes, en espera de una oportunidad para engancharlos.

El amor es entrega, dedicación, pasión, interacción, vinculación y mantenimiento. Mientras que el marketing"es investigación, anticipación, estrategia, creación, comunicación, promoción, distribución, satisfacción y relación. Parecen diferentes pero en realidad son lo mismo, el marketing es el arte de amar y el amor es el arte de hacer mercadeo.

Por ello, el marketing simple es el arte de amar a los clientes, en todas sus formas y con las formas vigentes.

juan carlos, juan carlos medina

Juan Carlos Medina Velandia - Son 4 los hechos que se destacan en mi Perfil Humano: El Deporte, La Familia, los Valores y el Servicio. Son 6 las ...

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