Nos preguntamos cómo Mario se ha convertido en el personaje más popular del ocio electrónico y cómo su creador, Shigeru Miyamoto, ha llegado a ser un mito situado entre las cien personas más influyentes del mundo según la revista Time. La repuesta es innovación.

Los primeros juegos de Mario

Mario ha protagonizado juegos que cambiaron el concepto de lo que hasta entonces era un videojuego. Fue el primer personaje en:

  • Moverse con libertad por toda la pantalla (Donkey Kong, 1981 en arcade).
  • Ir descubriendo los escenarios a medida que avanzaba por ellos mediante un scroll lateral (Super Mario Bros, 1985 para Nintendo).
  • Moverse con absoluta libertad en el primer mundo realista creado en tres dimensiones (Super Mario 64, 1996 para Nintendo 64).
  • Desafiar las leyes de la física que rigen cualquier juego (Super Mario Galaxy para Wii, en 2007).
Ahora, en Super Mario Galaxy 2 la segunda aventura espacial del fontanero vivimos una nueva vuelta de tuerca: convertir el escenario hasta ahora inamovible en un elemento dinámico más de la aventura.

Un poco de historia

A principios de los años ochenta, el mundo de los videojuegos estaba dominado por títulos como el matamarcianos Space Invaders de Atari o PacMan, el comecocos de Namco. Nintendo era una compañía nacida en 1889 conocida sobre todo por sus juegos de cartas que intentaba meter la cabeza en el mundo de las recreativas.

En 1981, como todos los equipos de I+D estaban concentrados en otros proyectos, encargaron un juego a un joven diseñador de pósters de 24 años recién llegado a la empresa, era Shigeru Miyamoto.

Su primera misión fue desarrollar un juego protagonizado por Popeye y Olivia para el mercado norteamericano. Sin embargo, Nintendo perdió los derechos de esos personajes y Miyamoto se ofreció para crear otros nuevos. Así nació Donkey Kong donde el protagonista, un carpintero llamado Jumpman, debía rescatar de lo alto de un edificio a una dama esquivando los barriles que le lanzaba un gorila. El juego era tan diferente a lo que habían visto hasta entonces que horrorizó a los jefes de Miyamoto. El personaje, en lugar de ir directo a la acción, desarrollaba una historia y, además, se movía por toda la pantalla. Nadie iba a saber jugar con eso.

Sin embargo, pusieron la máquina en un bar y a la mañana siguiente había treinta dólares en el cajetín. Al otro día, recaudaron 35 dólares. Donkey Kong se convertiría en un éxito que vendería 60.000 recreativas.

Nace Mario, el fontanero

En 1982, Jumpman dejó la carpintería para dedicarse a la fontanería. En ese momento fue rebautizado, pues Nintendo creía que el nombre era poco comercial para el mercado occidental. En broma, en la filial americana sugirieron llamarle Mario por el parecido que el personaje tenía con Mario Segali, propietario del edificio donde estaba Nintendo América. En Japón gustó y así se le conocería a partir de entonces.

Mario apenas ha cambiado en veinte años, pero su aspecto se debe en gran parte a las limitaciones técnicas que existían cuando Miyamoto lo creó. “Quería plasmar un hombre de mediana edad, con un gran sentido de la justicia y que no fuera guapo”, recuerda Miyamoto.

Sin embargo, era imposible representar el movimiento de su pelo así que le plantó un enorme sombrero. Si llevaba manga larga, tampoco conseguían plasmar el movimiento de los brazos. Entonces le vistió con un mono azul y una camisa roja. Las expresiones faciales también eran un problema, por eso con un bigote gigantesco y una buena nariz, solucionado.

El rey de la consola

En 1985, por fin Mario se convertirá en el rey de la consola con Super Mario Bros para la Nintendo original. Ese título todavía puede presumir de ser el más vendido de la historia de los videojuegos (con más de 40 millones de copias). En él, Mario por primera vez aumentaba de tamaño gracias a unos champiñones, y reinventó el género de plataformas. Fue el primero que rompió con la pantalla estática: a medida que el personaje avanzaba el escenario también se movía de forma lateral por un gigantesco mundo.

Desde entonces, Mario ha aparecido en más de cien juegos en los que se ha creado un mundo propio tocando casi todos los géneros (desde el fútbol, pasando por los puzles, hasta la creación artística). Y muchos de ellos figuran siempre en los listados de los mejores títulos de la historia.

Valga un ejemplo, en uno de los más recientes rankings de videojuegos, el de la prestigiosa revista británica Edge, figuraban títulos de plataformas (Super Mario World, 1990, Super Nintendo), conducción (Super Mario Kart, 1992, Super Nintendo), aventuras (Paper Mario, 2000, Nintendo 64) o lucha (Super Smash BROS Melee, 2001 Nintendo GameCube)… Pero el que más destacaba en el número tres (sólo superado por The Legend of Zelda: Ocarina of Time, otra creación de Miyamoto, y Resident Evil 4, lanzado en exclusiva para Nintendo GameCube) es Super Mario 64. Creado para Nintendo 64 revolucionó la historia de los videojuegos en 1996 al ser diseñado en tres dimensiones.

Mario en la Galaxia, una aventura espacial

En Super Mario Galaxy, el fontanero volvió a romper todos los esquemas de la misma forma que Wii lo hacía en esta generación de consolas. Se movía en escenarios que recreaban planetas con superficie esférica. Una vez más nos debíamos olvidar de las reglas establecidas en el mundo de los videojuegos. Arriba y abajo dejaban de ser términos absolutos, para encontrar el camino correcto deberemos pensar en tres dimensiones… y media.

La última vuelta de tuerca llega en la segunda aventura espacial de Mario: Super Mario Galaxy 2.