
- María Elena Walsh 1971 - WIKIMEDIA COMMONS
La autora que murió el 10 de enero, a los 80 años, ocupa un lugar destacado en lamúsica, la narrativa y la poesía infantil. Sus obras fueron traducidas al francés, al hebreo, al finladés, al italiano y al sueco, y al guaraní.
Premios en su carrera
En 1991 fue galardonada con el Premio Hans Cristian Andersen que entrega la International Board on Books for Young People (IBBY), una asociación de editores de libros para jóvenes y en 2010 fue homenajeada en el Primer congreso Iberoamericano de Literatura Infantil, celebrado en Chile. Ambos premios, entre otros muchos del ámbito argentino e internacional, distinguieron sus libros de cuentos como "Cuentopos de Gulubú", "El diablo inglés" y "La nube traicionera", pero también sus novelas como "Dailan Kifki" y "Hotel Pioho's Palace".
Idéntica trascendencia, o mayor aún, tuvieron sus canciones para el público infantil que se reeditaron en múltiples ocasiones, tuvieron versiones por otros artistas desde Sandra Mihanovich al Cuarteto Zupay y se convirtieron en el eje de diversos espectáculos para niños como el clásico “Canciones para mirar”. "Creo que la gente sigue haciéndoles escuhcar mis canciones a los chicos porque lss consideran una suerte de tesoro familiar”, explicó la compositoraen 1997 al diario La Nación cuando cantantes como Joan Manuel Serrat, Palito Ortega y León Gieco grabaron un tributo en CD
Novelas, poemas y canciones para adultos
Pero existe en la obra de María Elena Walsh una gran variedad dedicada al público adulto. Basta con mencionar a sus novelas autobiográficas “Novios de antaño” y "Fantasmas en el parque", su libro de ensayos “Desventuras en el país jardín de infantes” o su primer libro de poemas "Otoño imperdonable" que le valió una invitación a Nueva York del poeta español Juan Ramón Jiménez.
En el camino que comenzó junto a la folclorista Leda Valladares de rescata de las composiciones nativas de las distintas regiones de la Argentina están sus canciones folclóricas y aquellas que ambas hicieron durante su exilio en París, con la influencia de los cancionistas franceses.
Pero también están sus canciones para adultos plenas de ironía y ternura. “La cigarra, casi un himno sobre la supervivencia y la capacidad de comenzar de nuevo, “Los ejecutivos”, en la que se burla de cada una de las convenciones de la vida empresarial, “Orquesta de señoritas” o aún “Requiem de madre” en el que denuncia la situación de las mujeres de todas las épocas. Así definió su trabajo para adultos el secretario de cultura de la Argentina, Jorge Coscia en un comunicado difundido esta semana por la agencia oficial Telam: “Con la canción Como la cigarra o poemas como Eva, (dedicado a Eva Perón) María Elena Walsh metaforizó como pocos la capacidad de resistencia del pueblo argentino a las dictaduras”.
Su voz en los medios
Su presencia en los medios no se redujo a la presentación de libros y discos ya que María Elena Walsh supo ser guionista de radio y televisión e incluso conductora y columnista de envíos como La gallina verde, Café con canela o Buenas tardes, mucho gusto. Pero están además sus columnas certeras y desprejuiciadas en diarios y revistas en las que defendió sus ideas incluso en contra de la opinión pública. “A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. (...) jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento, la Humanidad retrocede en cuatro patas”, definió en 1991, en el diario Clarín, en medio de un debate mediático sobre la pena de muerte. “La carpa blanca debe tomarse vacaciones”, propuso en 1997 sobre la estructura levantada frente al Congreso por el gremio docente para pedir aumento de sueldo, a contramano de la enorme adhesión que la protesta tenía en el ámbito de la cultura. Pero Walsh prefirió la madurez, decir lo que pensaba y tratar como adultos a sus lectores.
