Los léntigos, causados por la exposición al sol, son las manchas de la piel más comunes pero no las únicas. Existen otros tipos y su aparición no tiene que ver directa o exclusivamente con los rayos ultravioleta sino con otras causas: el proceso natural de envejecimiento, los cambios hormonales (embarazo, menopausia) o los factores hereditarios.

Todo ello da lugar a una producción desequilibrada de melanina o pigmento responsable del bronceado de la piel, que origina pigmentaciones excesivas localizadas, es decir, manchas.

Quitar los melasmas o cloasmas

Para poder borrarlas o reducirlas con éxito, es importante saber distinguir unas de otras para aplicar a cada una el tratamiento más efectivo. No todas las manchas son iguales. Determinar su origen y clase nos permite encontrar la solución más efectiva.

Los melasmas o cloasmas son unas manchas color café que suelen aparecer en la frente, el labio superior o las mejillas, y tienen su origen en cambios hormonales como los que se producen durante el embarazo o al tomar la píldora anticonceptiva. También existe una predisposición genética. Estas manchas se hacen más oscuras en verano y se aclaran en invierno. Es importante saber que, aunque el sol no las desencadena, su aparición se ve estimulada por la exposición a las radiaciones solares.

Por eso, conviene evitar que la piel esté en contacto con la radiación solar. No hace falta gastar mucho, pero sí adoptar buenos hábitos: utilizar a diario una crema con pantalla total y un maquillaje con factor de protección solar, que además permite disimular las manchas. Por la noche, se puede emplear un producto despigmentante para aclararlas progresivamente.

Láser para las secuelas del acné

En otoño y el invierno se puede aprovechar para ir al dermatólogo o al centro de estética para realizar un peeling en profundidad que mejorará su aspecto. Si se trata de manchas muy marcadas, un tratamiento novedoso es el láser píxel, que ha demostrado ser capaz de borrar estas manchas, dañando lo mínimo la piel y minimizando los efectos secundarios, como inflamación, hipopigmentación o hiperpigmentación, enrojecimiento o hinchazón. El tratamiento se combina con fórmulas despigmentantes y antioxidantes para utilizar en casa, ajustadas a las características y respuestas de cada piel.

Eliminar cicatrices y quemaduras

Otro tipo de alteración cutánea muy común son las manchas residuales post-lesiones. Es decir, las que quedan como una secuela de una lesión o inflamación de la piel. Las más frecuentes son las derivadas de granos, acné, heridas y quemaduras.

Aunque es difícil que estas cicatrices se borren por completo, la constancia en la aplicación de los productos favorece mucho su aspecto. Imprescindible, utilizar una buena crema hidratante biológica a base de ingredientes naturales que favorecen la cicatrización, como el aloe vera, el aceite esencial de árbol de té, el aceite de oliva o la rosa mosqueta.