Paquidermo, etimológicamente proviene de Pachydermata, en griego antiguo, piel gruesa. Son los gigantes de entre los herbívoros. Elefantes, rinocerontes e hipopótamos, son especies sobrevivientes de las muchas que hubo en el pasado. Orden en desuso, ha sido sustituida por órdenes más concretas como los proboscídeos, que agrupa a las especies de elefantes vivas y extintas, los perisodáctilos que reúne a los rinocerontes entre otras, y los artiodáctilos que entre otras especies engloba a los hipopótamos. Los proboscídeos con los elefantes africanos y asiáticos sobreviven en la actualidad, pero hubo otras muchas especies de elefantes que poblaron la tierra.

Yacimiento de Preresa (Madrid)

Un equipo formado por arqueólogos, zooarqueólogos y geólogos de la UCM, del Instituto de Evolución en África (IDEA) en Madrid y del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en Burgos, dirigido por el paleontólogo José Yravedra, han encontrado en el yacimiento de Preresa, en el municipio de Getafe, un conjunto de huesos fósiles con claras señales de haber sido consumidos por los neandertales que entonces habitaban la zona. Se han hallado en total 82 huesos de un mismo ejemplar y junto a ellos, 754 herramientas de piedra esparcidas a lo largo de 255 metros cuadrados, que fueron utilizadas para trocear la carne y machacar los huesos.

Datados en 84.000 años, la escala cronológica corresponde al espacio temporal del Homo sapiens neanderthalensis que habitó las orillas del Manzanares y el Jarama.

El trabajo se ha publicado en abril del 2012 en la revista Journal of Archaeological Science.

Mamut y neanderthal

Los restos hallados son pruebas fehacientes que los humanos prehistóricos consumían la carne y la médula de los duros huesos de los elefantes. En el caso de este yacimiento, los fósiles hallados permiten pensar en que estos neanderthales cazarían proboscídeos en el Manzanares. Uno de ellos, posiblemente un mamut, cayó en sus manos aunque se desconoce si fue fruto de una cacería organizada o simplemente fue carroñeado.

Muchos huesos tienen marcas que indican que fueron golpeados para conseguir la médula que tenían dentro y beneficiarse del aporte de aminoácidos, elemento muy importante para el cerebro. El arqueólogo Joaquín Panera, uno de los autores del trabajo, explica en el artículo de Journal of Archaeological Science que la obtención de médula de elefantes nunca se había hallado antes. José Yravedra, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y autor principal de la investigación, basa esta afirmación en el hallazgo de utensilios de sílex y cuarcita en la misma zona de excavación.

Este equipo investigador resalta que las marcas de corte son muy importantes porque es una de las evidencias más antiguas de aprovechamiento humano de elefantes junto con la que el mismo equipo documentó en 2010 en el yacimiento de Áridos, cercano al río Jarama.

Presa buscada, caza difícil

La caza de elefantes era complicada para los humanos prehistóricos por ser presas de gran tamaño que pesaban varias toneladas, lo que supondría que había que elaborar estrategias cinegéticas complicadas y esto sólo deja rastros paleontológicos, no arqueológicos. Si fueron cazados o carroñeados es una controversia latente en la actualidad pues es difícil saber como llegaron a conseguir esas presas.

Pruebas del consumo de elefantes hay pocas de más de 10.000 años de antigüedad. Una de las máximas de la desaparición de los mamuts en la última glaciación dice que los humanos colaboraron activamente en su desaparición por la caza exhaustiva aunque es difícil de cuantificar su importancia en la extinción de esta especie. Cuando menos si parece que eran presa apetecida por los grupos de neanderthales, bien cazados o bien carroñeados.

Hay que tener en cuenta que en español mamut es un nombre vulgar y no debe confundirse con el género Mammut, que incluye a los mastodontes y que pertenecen a otra familia, la Mammutidae. También hay que reseñar que no hay que confundir a estos proboscídeos con otros primos también encontrados en la Península Ibérica como el Elephas antiquus del que hay numerosos restos hallados en las excavaciones de los yacimientos muy conocidos de Torralba y Ambrona en la provincia de Soria.

Los mamuts eran proboscídeos de gran tamaño, en algunos casos superiores a los elefantes modernos. Existieron desde hace 4,8 millones de años hasta hace 3.700 años en el Plioceno, Pleistoceno y Holoceno (Cuaternario). Se han descrito bastantes especies, siendo el Mammuthus primigenius o mamut lanudo, la más conocida de todas. Otras son el Mammuthus sungari de más de 5 metros de altura en la cruz, el Mammuthus imperator (imperial) con 5 metros de altura en la cruz, el Mammuthus exilis, especie pequeña llamada mamut pigmeo, y el Mammuthus lamarmorae de Cerdeña.

Pesaban entre 6 y 8 toneladas e incluso algunos machos dominantes pudieron pasar de las 12 toneladas, lo que los hacían unos animales formidables. Se han hallado fósiles de mamut en América del Norte, Asia, Europa y en África.

De cabeza abombada, fuerte trompa y largos colmillos curvos de unos 2 metros y medio y 50 kilos de peso, las especies norteñas tenían un pelaje hirsuto que les cubría el cuerpo para protegerlos de los fríos glaciales. La espalda arqueada se asemeja a la de los elefantes asiáticos, lo mismo que sus orejas pequeñas. La cola era más corta que las especies actuales y tenían una joroba de grasa, músculo o pelo en la espalda.

Herbívoros, ingerían unos 180 kilogramos de alimento diarios, incluyendo aparte de hierba, hojas y cortezas de árboles en su dieta. De su reproducción se hipotetiza con que tendrían una gestación de 22 meses y parían una sola cría en cada parto.

Cazados o carroñeados, lo que sí es importante es que formaban parte de la dieta de los hombres prehistóricos y que eran presa codiciada por su aporte de calorías, por su gran cantidad de carne, y por otros elementos como los pelos, la piel o los colmillos que fueron utilizados por Homo erectus, Homo sapiens neanderthalensis y por Homo sapiens sapiens, tres especies de homínidos muy relacionadas con estos y otros proboscídeos.