Los inicios de la magnetoterapia se pierden en el tiempo entrelazándose con las leyenda. Se cuenta que Cleopatra utilizaba un imán sobre su frente para retrasar el envejecimiento. Otras menciones a este tipo de terapia se pueden encontrar en relatos de historiadores romanos, la obra médica de Galeno y en la de Avicena.

Igual que cura enfermedades como el cáncer o SIDA, nos ahorra combustible

El único apoyo que sustenta a esta "técnica" se encuentra en testimonios y anécdotas que pueden explicarse de forma sencilla con el efecto placebo. A pesar de ello no resulta difícil encontrar en internet páginas web en las que se afirma que la magnetoterapia tiene propiedades curativas que consiguen cosas tan dispares como hacer desaparecer tumores y hematomas, soldar fracturas óseas, trata la diabetes, gastritis, hemorroides, impotencia sexual, cálculos renales, y un largo etcétera. Otra de las supuestas aplicaciones que podemos encontrar en internet es su uso para ahorrar combustible en nuestro automóvil mediante 6 imanes de neodimio.

Si es considerable la variedad de supuestas aplicaciones, no lo es menos la variedad de imanes que podemos adquirir: pulseras, collares, cinturones, tarjetas, pendientes, colchonetas, chalecos, camillas, equipos portátiles, antifaces, barras para el agua, coderas, gorros, guantes, parches...

No obstante, los defensores de la magnetoterapia proclaman a los cuatro vientos que existen estudios científicos que la avalan, pero ¿realmente son estudios científicos? La respuesta es un rotundo "no", a pesar de que como en el caso de cualquier otra pseudociencia hace importantes esfuerzos para aparentar ser una ciencia es sencillo encontrar los trucos que emplean, un claro ejemplo lo tenemos en el estudio de doble ciego realizado en el Baylor College of Medicine de Houston, en él podemos encontrar las siguientes manipulaciones del método científico:

  • Aunque los grupos se decía que eran elegidos al azar, la proporción de mujeres a los hombres en el grupo experimental fue el doble que la del grupo control. Si las mujeres resultasen ser más sensibles a los placebos que los hombres, un superávit de mujeres en el grupo tratado tendería a mejorar su puntuación.
  • La edad media de los integrantes del grupo de placebo fue cuatro años mayor que la del grupo control. Si la edad avanzada hace que una persona sea más difícil de tratar, el "tratamiento" del grupo de control tendría una ventaja de puntuación.
  • Sólo había una exposición de breve duración (15 minutos) y sin un seguimiento sistemático de los pacientes. Así no había manera de saber si cualquier mejora sería más que temporal.
  • Los autores reconocieron que el estudio era un "estudio piloto". Los estudios piloto se hacen para determinar si tiene sentido invertir en un estudio más amplio, nunca para proporcionar una base legítima para la comercialización de un producto, mucho menos uno que dice ser tan eficaz en contra de cualquier síntoma o problema de salud.

La magnetoterapia es un negocio de lo más lucrativo

Las estimaciones globales indican que al año se gastan unos mil millones de dólares en este tipo de productos, ¿cuánto bien podría hacer este dinero invertido en investigación médica?. Normalmente el primer contacto con estos productos se obtiene a través de la tele tienda o de una llamada telefónica en la que le ofrecen una demostración gratuita.

Es recomendable huir de las panaceas, remedios milagro y pseudociencias que no son ni remotamente racionales y prestar atención a nuestro médico, ya que sin lugar a dudas es el profesional adecuado para tratar los problemas de salud.