A Alfred Hitchcock se le conocía como el maestro del suspense. Pero su biografía y su filmografía completa no son tan conocidas para el público en general, que suele quedarse sólo con sus películas más famosas de su etapa norteamericana. Y Hitchcock fue mucho más que ‘Psicosis’, ‘Vértigo’, ‘Los pájaros’ y ‘Con la muerte en los talones’. Bill Krohn desgrana el cine de Hitchcock en un libro de la colección ‘Maestros del Cine’ de Cahiers du Cinema, editada por Phaidon.

Escribir sobre Hitchcock no es fácil después de que el también cineasta François Truffaut publicara en 1974 ‘El cine según Hitchcock’, un completísimo libro de entrevistas en el que propio realizador británico hablaba de sus películas y de su concepción del séptimo arte. Este nuevo libro, editado por Phaidon al precio de 7,95 euros y escrito por Bill Krohn, autor en esta misma colección del volumen dedicado a Stanley Kubrick, es un perfecto complemento de aquel.

Maestro del suspense

Krohn divide la filmografía de Hitchcock en cuatro grandes etapas: las películas mudas, las cintas sonoras que rodó en el Reino Unido, sus primeros filmes americanos y los títulos que hicieron de él, hasta su muerte en 1980, el maestro del suspense. Las dos últimas son, obviamente, las más conocidas, pero Krohn se detiene en todas las películas de Hitchcock.

La influencia de Cecil B. DeMille y Fritz Lang

Su análisis comienza hablando de la infancia del director y de la influencia que eso tuvo en su cine. Y también los referentes que tuvo Hitchcock a la hora de rodar, principalmente dos grandes directores del Hollywood más clásico, dos realizadores contemporáneos pero que debutaron antes que él, Cecil B. DeMille (‘Los diez mandamientos’) y Fritz Lang (‘Metrópolis’, ‘M. El vampiro de Dusseldorf’).

Si DeMille es el yo ideal de Hitchcock, Lang es su superyo”, afirma Krohm. El libro explica que Andre Bazin definió a Hitchcock como “del Cecil B. De Mille del desglose”. De esa influencia siempre se sintió orgulloso el director de ‘Psicosis’, pero, como recuerda Krohn, siempre trató de obviar la de Lang.

Las rubias de Hitchcock y el mito de Perséfone

El autor apunta que el origen de la obsesión de Hitchcock con las mujeres rubias data de 1929, del papel de Lillian Hall-Davies en ‘La muchacha de Londres’. O incluso relata las influencias mitológicas de la obra del director: “La joven que alcanza la madurez, según las líneas maestras de la historia de Perséfone raptada por Hades para hacer de ella la reina de su mundo subterráneo. Perséfone y su brusco consorte presidieron los primeros pasos de la carrera americana de Hitchcock”.

David O. Selznick y ‘Rebecca’

Krohn retrata al director en sus primeros años en Hollywood en constante enfrentamiento con las injerencias en sus películas, sobre todo la del productor David O. Selznick, que varió ostensiblemente lo que Hitchcock pretendía lograr en ‘Rebecca’. Cerrando su primera etapa americana, Krohn recuerda la influencia que tuvo en la obra de Hitchcock el cine, el teatro y la televisión, campos que exploro abiertamente incluso dentro de su cine.

Hitchcock, en el fondo, siempre rodó como si fuera un espectador y ejemplos hay muchos en su cine. “‘La ventana indiscreta’ se inicia allí hace donde lo hace el cine de Hitchcock: un hombre que utiliza prismáticos a modo de voyeur”, explica Krohn. Y añade que “hacia mitad de la década de los cincuenta, Hitchcock sigue cada vez más preocupado por el sexo y la muerte”.

Sexo y muerte en ‘Psicosis’, ‘Vértigo’, ‘Los pájaros’

Estos dos temas están presentes de forma sutil en películas como ‘Atrapa a un ladrón’, pero de forma mucho más clara en ‘Psicosis’, ‘Con la muerte en los talones’, ‘Vértigo’, ‘Los pájaros’, o sus dos últimas películas, ‘Frenesí’ y ‘La trama’. Todo ello sin dejar de dar razones a su apodo más conocido. “El suspense, argumentan (Eric) Rohmer y (Claude) Chabrol, es su tarjeta de visita”, explica el autor del libro.

El storyboard y otros elementos del cine de Hitchcock

El libro se completa con la reproducción de un artículo de Hitchcock publicado en 1919 en el Henley Telegraph sobre el papel de las mujeres en el cine, un recordatorio de la relación entre el realizador y Cary Grant, parte de una entrevista con su script habitual, Peggy Robertson, el análisis de una escena de ‘Encadenados’ y de ‘Los pájaros’, la importancia del storyboard en su cine (no lo creó pero le dio categoría de arte), y la relación con su público.

El libro de Bill Krohn demuestra que en el cine de Hitchcock, esa figura oronda que protagonizaba cameos en todas sus películas, sigue habiendo muchos rincones por explorar y muchos matices que descubrir, como la presencia de un número 13 en aquellas películas que el director consideraba como el inicio de algo.