Ramón J. Sender en su obra "la tesis de Nancy" no cree que duende y misterio sean la misma cosa pero, aparte de su idéntico o distinto significado, lo que sí es cierto es que ambos alicientes son primordiales en la vida madrileña.

Del Madrid de los Austrias, tan bien descrito por muchos autores, uno de los más recientes, el Académico de la Lengua Arturo Pérez Reverte, nos relata de forma magistral el ambiente misterioso y aventurero de la época, de tal forma que leer "El capitán Alatriste" nos lleva sin darnos cuenta a revivir el duende de lugares y situaciones, tan lejanas como agradables.

Ese encanto, ese apetecible duermevela nos hace creer que despertarse en Madrid es un bello sueño, sólo comparable a la primera noche de unos recién casados.

"Madrid tiene seis letras", bonita melodía

Pedro Llabrés, nacido en Abril de 1900, en el castizo barrio madrileño de Chamberí, estupendo letrista de la canción española y cronista de la Villa, fue el autor de la alegre, pegadiza y significativa "Madrid tiene seis letras", a la que el cantante Pepe Blanco, con su peculiar estilo, pronto la popularizó de manera que casi creó el mejor pregón publicitario de su tiempo. Con gracia y soltura desgranaba lentamente las estrofas, con la misma facilidad que la de meterse las manos en los bolsillos mejor que nadie en el mundo, tan típico de los madrileños como ya apreciara Ramón Gómez de la Serna en su obra "Letanía de Madrid", donde añade que "lo que más tiene Madrid es ese estilo descuidado para pasear y para vivir, estilo en todo lo que toca, lo que dice o lo que escribe".

Madrid, con "m" de maravilla"

Monumentos, parques, ambiente, clima... vida. "Mientras se viva habrá monólogo", bonita "greguería" del fundador de la tertulia del Café Pombo que, a partir del año 1914, se convertiría en el centro de reunión intelectual y literaria.

César González-Ruano, reconocido articulista madrileño, escribió un libro reducido, en forma de guía, con el título simple de "Madrid" y en él hace un repaso histórico breve pero con detallados comentarios sobre sus monumentos, costumbres, formas de vivir y trabajar, haciendo hincapié en variadas recomendaciones para todos los visitantes de esta ciudad, que según él "puede entenderse y no explicarse, porque en Madrid tiene más importancia la luz que el color y la gracia que la belleza".

Madrid tiene la letra "a" de andoba

Porque es algo "pintilla" dice la canción aludiendo a la palabra del lenguaje caló, expresión significativa acerca de su tradicional casticismo; esas maneras, ademanes e incluso jerga que causan admiración y simpatía entre muchos visitantes o cierto desdén, justo es decirlo, por cuestiones regionales no exentas de alguna envidia en determinadas zonas españolas. Pero ahí está Madrid, con su Puerta de Alcalá, con sus verbenas impregnando el aire de delicioso olor a churros, y sus inagotables barquilleros.

Año tras año, en invariable continuidad, cada treinta y uno de diciembre las campanadas del reloj de la Puerta del Sol avalan desde 1909 la última tradición anual, comer las doce uvas una por una, en perfecta sintonía con el resto de los españoles.

Madrid, contiene la letra "d" porque todo lo da

Ciudad abierta y espléndida donde nadie se siente extraño. Su "intimidad hospitalaria" es una buena definición del citado González-Ruano, porque tras la impresión del que la visita surge enseguida la espontaneidad del madrileño solícito en sus dudas o en la inevitable desazón que produce la gran ciudad. Nadie es más que nadie a la hora de indicar la mejor manera de ir a una calle o determinado sitio y, casi siempre, la información es recibida simultáneamente por varios viandantes, con la única y noble idea de ayudar. No es de extrañar, pues, que miles de personas terminen "echando raíces" cuando sólo venían a visitarla, de paso.

Madrid con la letra "r" de risueña

Madrid lo es, es risueña como consecuencia de la propia amabilidad de sus vecinos. En modo alguno la buena cualidad de ser alegre está reñida con la seriedad en el comportamiento. Ser hosco no necesariamente indica integridad.

Madrid, ciudad alegre, moderna que sabe que sus mujeres garbosas, que tanto abundan y que tan bien saben andar, merecen "lucir su palmito como escultural belleza", recordando alguna greguería del admirado D. Ramón.

Madrid y la letra "i" de inmortal

Madrid inmortal es tanto como decir Madrid histórico. Desde su fundación como Magerit , la defensa del 2 de Mayo de 1808 por el recordado D. Andrés Torrejón, alcalde del vecino pueblo de Móstoles, sus extraordinarios monarcas o gobernantes y tantos personajes históricos, empresarios, artistas y escritores, la Capital ha ganado por méritos propios su título de inmortal.

Bien lo reconoce Manuel Fraga Iribarne, una de las personalidades más relevantes del último medio siglo de la Historia de España, en su libro "Sociedad y Valores", donde admira a los que siempre actuaron como emprendedores con una lucha tenaz, constante, "propia de héroes de la sociedad actual".

Madrid con la última letra "d" que avisa que sobra dignidad

Íntegra, seria, trabajadora, responsable... castellana. Con estas cualidades Madrid tiene de sobra dignidad y resulta baladí ponerlo en duda, pues lejos de cualquier susceptibilidad que, en algún momento, pueda surgir en los tiempos actuales, esta maravilla de Madrid es para continuar diciendo o cantando... "Madrid tiene seis letras".