La mercadería más requerida online son los datos del cliente. Hábitos, gustos, preferencias sexuales, convicciones políticas: una larga lucha por el respeto de la privacidad online, es manchada por operaciones poco transparentes que dan una fastidiosa sensación de que están violando la intimidad; por ejemplo cuando llegan propuestas comerciales demasiado personalizadas por parte de desconocidos.

Pero si es una persona voluntariamente proporciona información sobre los consumos y por esto es premiada con descuentos tangibles e inmediatos en productos que se están comprando, la sensación es diferente. Probablemente, este puede haber sido el razonamiento de dos italianos de identidad, por ahora, desconocida, cuando desarrollaron la idea base de la start-up Madai.

Los comienzos de Madai

Nacida de una idea italiana y gracias a capitales de empresas de todo el mundo, con sede operativa en Londres, Madai será lanzada oficialmente en cinco países: Italia, Gran Bretaña, Francia, España y Sudáfrica. A partir de septiembre se pondrá en práctica un proyecto para atraer a las organizaciones no profit para valorizar la actividad de recaudación de fondos y el e-comerce solidario. Por ahora, la página sólo está disponible para las potenciales empresas comerciales y no para los consumidores finales.

En Italia, el sistema tecnológico de Madai será usado por una gran sociedad de selección de personal para explorar en el mundo del trabajo, en concomitancia con la venta con descuento de la tableta iPad, de Apple. En Sudáfrica la primera experiencia está ligada a una cadena hotelera, que ofrecerá descuentos en las noches de alojamiento, a cambio de alguna información del cliente.

Cómo funciona la plataforma Madai

A diferencia de sitios como Groupon, en donde se compran servicios o productos con descuentos en una oferta de tiempo limitado, o de los clásicos remates online del estilo eBay; Madai trabaja directamente con las empresas y las marcas, sin intermediarios: su widget aparecerá en la página online mientras uno está comprando un billete aéreo en el sitio de la compañía elegida, o mientras se está comprando un celular en la sección e-comerce del mismo productor.

Una vez conocido el precio oficial del bien que se está comprando, Madai preguntará al potencial cliente cuánto está dispuesto a gastar y si el precio le parece justo. Es en ese momento donde se puede decidir si comprar inmediatamente o seguir adelante: en este caso, en vez de un pequeño descuento, el sitio propondrá una búsqueda de mercado (un cuestionario, una opinión escrita, la anotación de algo que le guste).

Completado el primer cuestionario, una vez más se puede decidir si comprar el billete aéreo o pedir un posterior descuento. Habrá un límite máximo (lo decide la misma empresa aérea, en este caso) de replanteos y de descuentos aplicables. A veces se correrá el riesgo, en caso de ofertas last minute, de que el objeto a adquirir cambie de precio o se agote rápidamente.

Cómo bajar los precios de los productos en la compra online de Madai

Si fuese un juego, sería similar al programa televisivo italiano “Lascia o raddoppia”, pionero en su género. Por ejemplo, si una persona quiere comprar un iPad2 en una tienda online, obtiene una reducción del precio después de haber respondido las primeras preguntas, marcando en los casilleros “si” o “no”. Luego decide continuar con el cuestionario oprimiendo el botón “bajar precio”. El descuento aumenta si otras personas, en ese momento, están contestando el mismo cuestionario. Es un mecanismo por etapas.

Madai, definida por sus creadores italianos

Los autores la describen como “una plataforma basada en el cloud computing, constituida de aplicaciones que interaccionan en modo sencillo con todos los sitios Web y las Redes Sociales, capaz de transformar la interacción de los usuarios en reducción del precio por la compra de un producto o servicio. En la práctica, es un modo de integrar la venta, el marketing y la promoción a través de cuestionarios, promociones de último minuto, concursos, análisis de la competencia y comentarios. Todo esto se traduce en un progresivo descuento al consumidor”.

El éxito de esta idea pareciera depender de dos factores: la calidad de los productos y la consistencia de los descuentos respecto al esfuerzo requerido a los clientes. Caso contrario, la brillante idea podría naufragar por no entusiasmar a los potenciales compradores online.