El lunfardo, según el diccionario de argentinismos de Diego Abad de Santillán “es una jerga, lenguaje o modo de hablar propio del hampa porteña, del mundo del delito”.

José Gobello, presidente de la Academia del Lunfardo, define el lunfardo como “vocabulario compuesto por voces de diverso origen que el hablante de Buenos Aires emplea en oposición al habla general”.

Origen e historia del lunfardo

El lunfardo se originó en dos ciudades de América del Sur que albergaron a una gran masa de inmigrantes europeos de fines del siglo XIX: Buenos Aires, Argentina y Montevideo, Uruguay.

A su llegada, estos inmigrantes se ubicaron en las zonas urbanas. Al mismo tiempo los campesinos de Argentina migraban a la gran ciudad. Así se produjo la unión de razas, tradiciones y lenguas; y se gestó una nueva clase social. Los centros urbanos se convirtieron en focos de pobreza y marginalidad.

Con el fin de expresar su rechazo a la clase alta, los habitantes de estos sectores crearon códigos cerrados para satisfacer la necesidad de comunicación entre una clase social rechazada. Se puede decir que el lunfardo y el tango nacieron en la misma época y en el mismo lugar.

En sus comienzos el tango era música exclusiva de las clases marginales de Buenos Aires. Luego ascendió en la escala social hasta llegar a ser un prestigioso baile de salones de la alta sociedad.

Etimología de la palabra lunfardo

No se conoce con certeza el origen de la palabra: algunos creen que viene del francés lumbard, en referencia a la región de Lombardía, en Italia. Ciertas poblaciones italianas llamaban lombardi (lombardos) a los ladrones, palabra que seguramente recordaba a las invasiones lombardas de inicios de la Edad Media.

El lunfardo desde el punto de vista lingüístico

El lunfardo no es una lengua, ya que no tiene un sistema gramatical propio; pero sí posee una gran cantidad de léxico especialmente relacionado con el sexo, las partes del cuerpo, la comida, la bebida, el delito, la ropa y el dinero.

Creación de palabras del lunfardo

El léxico se creó a partir de diversos mecanismos como metáforas [¡hay más botones (policías) que ojales!], acortamiento de palabras [colifa (colifato, loco); rula (ruleta)], voces semejantes que reciben otro significado [campana (espía); beso (trago, metafóricamente darle un beso a la botella)] y préstamos de lenguas extranjeras.

Voces lunfardas de distintos orígenes

Del italiano provienen las palabras bacán (persona adinerada y elegante), del genovés baccan (patrón) y engrupir (engañar), también del genovés grupo (envoltorio, paquete).

Las voces lunfardas del francés se usan especialmente para mencionar lo prohibido: cana (cárcel) proviene de canne y reculié (ida hacia atrás) de reculé (reculada).

El portugués aportó las palabras tamango (zapato) y vichar (espiar). Del inglés shut up proviene sharap (cállate) y del quechua puchu (lo que sobra) proviene el lunfardo pucho (resto de algo, colilla de cigarrillo).

Locuciones adverbiales que indican el modo de hacer algo

A la marchanta: como venga, sin planes ni preparaciones.

A la bartola: sin esmero, como salga.

Al divino botón: sin motivo.

Al contado rabioso: en efectivo.

Al bardo: inútilmente, sin razón.

El lunfardo y el tango son dos conceptos imposibles de desligar uno del otro, por todos los elementos que poseen en común, y porque son un fragmento del sentir de una misma clase social: la popular. Claro que ambos han trascendido a casi todos los estratos sociales.