Y es una realidad estadística que en la Guerra de Afganistán el verdadero peligro a que se enfrentaron las tropas internacionales, incluidas las españolas, no es la actividad guerrillera de los talibán ni su capacidad táctica sino el uso por parte de aquellos de toda clase de minas y artefactos explosivos improvisados o como son conocidos por sus siglas en inglés, IED, Improvised Explosive Device.

Término que los medios de comunicación han popularizado mucho en los últimos tiempos aunque de siempre en español estos IED han llevado el nombre menos prosaico de “bomba casera”.

Estadísticas mortales de las tropas internacionales en Afganistán

Las estadísticas son evidentes al respecto, de los 2.287 soldados internacionales caídos en Afganistán hasta el fin de 2010, 1.449 de EEUU y 838 de la ISAF, el 80% han sido por acción de artefactos explosivos y no en combate directo con el enemigo del mismo modo que el total de los 5.736 soldados aliados heridos lo han sido en un 85% por acción de IED y minas colocadas por la insurgencia.

Las debilidades de los talibanes en Afganistán

De hecho, cuando los talibanes han trabado combate directo con tropas internacionales han sido derrotados en la práctica totalidad de las ocasiones, las estadísticas más conservadoras cifran las bajas insurgentes por encima de 15.000 muertos en combate.

Por esta razón, los talibanes evitan el combate cara a cara y cuando lo acometen es para realizarlo a largas distancias en forma de hostigamiento para facilitar la huida. Además a contar que de los 34.000 civiles muertos en esta guerra son en un 70% por acción de la insurgencia y particularmente mediante el uso de bombas caseras especialmente en atentados.

Localización y desactivación de bombas en Afganistán

La conclusión es evidente es el uso de IED la principal amenaza de las tropas internacionales y civiles en la guerra afgana. Así el entrenamiento de las tropas españolas participantes se basa en gran medida en la localización y desactivación de estos IED. En un entrenamiento típico para conocer localizar y desactivar bombas trampa podemos encontrar un convoy español en una supuesta carretera afgana en el camino se detecta un bulto sospechoso, puede ser una caja, una bolsa, un montículo, etc.

Bombas contra el convoy

El convoy se detiene, cuando en la realidad no se ha detectado el IED, lo que acontece después es una explosión si no se ha procedido a su detección inicial, por lo que a menudo perros rastreadores acompañan a las tropas. Los inhibidores en los vehículos evitarían la activación por control remoto de una bomba trampa para dar tiempo al Equipo de Desactivación de Explosivos, EDEX se prepara para intervenir. Mientras los artificieros se colocan las armaduras un robot desactivador clase “Theodor” se acerca al bulto y lo inspecciona mediante cámaras transmitiendo la imagen al operador que lo maneja a distancia.

Inspección de los artefactos explosivos por el robot desactivador

En una pantalla el operador visiona lo que detecta el robot y manejando por control remoto las pinzas abre el bulto, una bolsa de deportes, y observa el interior un teléfono móvil conectado por cables a una carga de explosivo plástico, usando un cañón de agua a alta presión un chorro de fluido desbarata el conjunto sin que el explosivo estalle.

Con este detonador desmantelado, un artificiero con el traje de protección se acerca al artefacto para desmontar en primer lugar el destruido teléfono detonador, mostrándolo brazo en alto para que desde el convoy se sepa que ha sido desactivado.

La trampa explosiva oculta

Para un artificiero veterano este sistema parece demasiado sencillo, así el técnico sigue la inspección y descubre un cable que conectado al móvil sale de la bolsa, el artificiero jala cuidadosamente de él y tras un tirón más decido del cable surgen de la tierra seis proyectiles de artillería dispuestos en un círculo.

Una escena popularizada por el cartel de la película En tierra hostil pero que es de lo más habitual en un conflicto como el afgano y también en Irak donde los explosivos convencionales son usados cotidianamente para construir bombas trampa de este tipo. Una explosión combinada de un IED de esta clase, proyectiles y carga de plástico, volaría un edificio de nueve pisos.

El rastreo del explosivo con robot

Un posterior reconocimiento de la zona con un robot más pequeño y manejable, “I Robot 550”, revisa la zona y certifica que no existen nuevas bombas y mientras un equipo de investigación de explosivos revisa el artefacto desmantelado y toma muestras, del mismo modo que se analiza una escena de un crimen pues se siguen los mismos métodos forenses tras la realización de un atentado, el convoy ya con el camino libre sigue su marcha.

La preparación del Ejército frente a la amenaza del IED

Esta escena que hemos relatado solo es una simulación realizada en la Academia de Ingenieros del Ejército en Hoyo de Manzanares pero es una escena basada en los más de 800 IED desactivados por ingenieros militares españoles en misiones en el exterior. Una cifra que pone a las claras el peligro que suponen estos artefactos tanto para civiles y militares y que solamente una detección precoz permite una acción sobre ellos. Un enemigo escondido que previsiblemente se cobrará nuevas vidas.