Sin quitarle mérito a la complicada tarea de hacer reír, pareciera obvio que muchos cómicos son especialmente buenos produciendo risas, pero serían absolutamente incapaces de sacarle una lagrimita a su público para darle profundidad al género. Combinar ambos registros es la principal virtud de Charles Chaplin,uno de los grandes pioneros de la historia del cine.

Un ejemplo es la secuencia en la que su personaje, muerto de hambre en "La quimera del oro", se come sus zapatos enrollando los cordones como si se trataran de un plato de pasta. Es un tipo de humor que procede de las penurias económicas que el propio Chaplin pasó en su juventud. Esto le obligó a desarrollar su capacidad humorística como autodefensa. "Luces de la ciudad", representa el mayor equilibrio entre drama y humor que obtuvo Chaplin en su filmografía.

Renunciando a secuencias brillantes

Este equilibrio no fue ni mucho menos fácil de conseguir. Chaplin había rodado un "gag" inicial que sólo puede ser calificado de genial. Pero entonces se dio cuenta de que iniciando el film de una forma tan cómica, era muy difícil reconducir la cinta hacia el melodrama. Sólo tenía una solución, consistente en rodar otro comienzo, menos gracioso. Y con todo el dolor de su corazón, tuvo que quitar del principio unos minutos muy superiores a la filmografía de muchos otros cineastas.

Renunciar a unos planos magníficos en beneficio del resultado final no debe ser una tarea fácil, pero cuantas veces algún director se ha aferrado a secuencias que aisladamente eran brillantes, pero que pesaban como una losa en el resultado final. Más de un empecinamiento en sostener secuencias contra viento y marea ha acabado con una película prometedora. En otro gesto que indica la genialidad de Chaplin, decidió cortar más de diez minutos de metraje, que sólo gracias a las recientes ediciones en todo el mundo en DVD han llegado a ser conocidos por el gran público.

Sinopsis del film

Recordemos brevemente el argumento de esta romántica cinta. Cuando el vagabundo que interpretaba usualmente Charles Chaplin recorre las calles, conoce casualmente a una hermosa invidente que vende flores. A cambio de una de ellas, el vagabundo le entrega su último centavo.

Por la noche, Chaplin descansa bajo un puente junto al río, cuando llega un millonario con la intención de arrojarse al agua, atándose una piedra, para suicidarse. Cuando Chaplin se percata de sus intenciones trata de ayudarle, pero acaba cayendo él al río. El millonario también cae, aunque ambos consiguen llegar de nuevo a la orilla.

El nuevo amigo de Chaplin está borracho, y le invita a una juerga nocturna para celebrar el encuentro. Cuando le acompaña al día siguiente a su mansión, el millonario presta a Chaplin dinero para comprar todas las flores de la muchacha, y su coche para acompañarla a su casa, situada en un barrio humilde. La chica piensa que su nuevo amigo es un millonario. Chaplin regresa a la casa de su compañero de juergas, pero éste se ha recuperado, y como está sobrio no se acuerda de él. Le pide a su mayordomo que eche al vagabundo de su mansión.

El vagabundo acude de vez en cuando a ver a la florista, y se entera de que está enferma. Un médico europeo podría ayudarle a recuperar la vista, si consigue dinero para llegar hasta el viejo continente. Para recaudar el dinero, Chaplin consigue un trabajo de barrendero. Cuando pierde el trabajo, acepta el ofrecimiento de un boxeador, que consiste en amañar un combate, fingir que pierde, y repartirse los beneficios. Todo marcha sobre ruedas, hasta que un amigo avisa al púgil de que le persigue la policía. Éste huye precipitadamente, y su manager le sustituye por un fortachón.

Contenido social

El film ofrece numerosas reflexiones de tipo social. No sólo pretende hacer pasar un rato divertido al espectador, sino también hacerle pensar. Para ello, recurre a personajes arquetípicos, representativos de cualquier país, al estilo de la antigua "Comedia dell'arte italiana". Simplifica para mostrar cómo funciona la vida en las ciudades modernas.

La idea central de la cinta se basaba en que la florista confundiera al vagabundo interpretado por Chaplin con un adinerado individuo de los que suelen comprar sus flores. Por eso le ofrece un clavel, lo que conduce a que inicie una relación con él. Este detalle que tal y como se resuelve en el film parece tan sencillo ocasionó un grave quebradero de cabeza a Chaplin, que tuvo que parar el rodaje durante meses para inventarse cómo expresar esto sin diálogos.

Al final, en un alarde de lucidez, a Chaplin se le ocurrió que la florista ofreciera flores a sus potenciales clientes, después de escucharles cerrando la puerta de su coche. En aquella época tener coche era un privilegio que indicaba bienestar económico. Cuando Chaplin acude al lugar, se encuentra conque los coches están aparcados muy juntos y le impiden acercarse a la acera, por lo que no le queda más remedio que entrar en uno y atravesarlo. Cuando cierra, la florista cree que sale de su coche. Es uno de los grandes ejemplos de la imaginación visual del cineasta.

Una película muda en tiempos del cine sonoro

Mientras Charles Chaplin preparaba el rodaje de esta cinta, se estrenó "El cantor de jazz", la primera película sonora, y el sonido hizo furor. Tanto que la gente acudía en masa a los cines para ver aquellos tempranos “talkies”, que en su mayoría consistían en una sucesión de canciones, con un argumento mínimo, interpretaciones nefastas y ausencia de movimientos de cámara.

Pero Chaplin pronunció unas inolvidables palabras: “Nunca haré una película hablada, y si la hago, interpretaré en ella a un sordomudo”. Y aunque finalmente acabó haciendo magníficas películas sonoras, como "Candilejas", "Monsieur Verdoux" o "El gran dictador", durante mucho tiempo decidió mantener el estilo propio del cine mudo que le había convertido en una celebridad.

Acusado de plagio

Decidió rodar "Luces de la ciudad" tal y como estaba previsto, contra corriente. Eso sí, incluiría una banda de sonido con la música y efectos sonoros que le daban más gracia al film. Era una decisión muy arriesgada, pues las productoras pararon todos sus proyectos mudos, los sustituyeron por cine sonoro, y la gran parte de las estrellas no sobrevivieron a los nuevos tiempos.

Por último, es obligatorio mencionar la banda sonora. Chaplin fue llevado a juicio por el maestro Padilla, autor de "La violetera", obra que por lo visto había copiado inconscientemente. Finalmente, las versiones actuales de la película incluyen a Padilla en los títulos de crédito, aunque inicialmente no era así. Como en otras ocasiones, Chaplin, un talento renacentista, era el compositor de la banda sonora, y su música se revela efectiva para la trama a pesar de que el plagio es evidente.