Para el pueblo wayuu (también conocidos como pueblo guajiro), la existencia de una frontera entre Venezuela y Colombia no tiene importancia, ya que ellos se desplazan por la Península de La Guajira desde siglos atrás, como si fuese un solo territorio (como de hecho, lo es).

La madre como centro de la sociedad

La sociedad wayuu gira alrededor de la figura materna. Desde los valores artísticos hasta los sociales giran en torno a la madre, por lo que esta sociedad indígena es matricéntrica y matrilineal.

Los hombre wayuu pueden practicar la poligamia y el número de mujeres con las que pueden casarse dependerá de su posibilidad de mantenerlas a ellas y a sus hijos. Sin embargo, los hijos generalmente viven con la madre de quienes reciben su apellido.

Entre la comunidad guajira o wayuu, son las mujeres las que mayoritariamente asumen el rol de piaches o chamanas por tener el don o la conexión especial requerida con los espíritus. Las chamanas predicen el futuro a través de los sueños, y existe la tradición entre los guajiros de evitar que la mañana los agarre en el mismo chinchorro o cama en el que pasaron la noche, so pena de tener malos sueños.

La importancia del colectivo

Cuando en la sociedad guajira se comete algún delito o una ofensa contra un miembro del clan, esta falta se considera un agravio contra todos sus miembros y como tal se asume para cobrar la falta hasta resarcir el daño.

La importancia del lenguaje

Los guajiros hablan, escriben y leen wayuunaiki, una de las lenguas indígenas más vivas de Venezuela, pues es usada con vitalidad por los miembros de su comunidad. Han publicado numerosos libros en wayuunaiki de diferentes temas, cuentan con periódicos locales en el idioma indígena y el gobierno revolucionario de Venezuela ha apoyado a la población para que cuenten con emisoras radiales y de televisión comunitarias que coadyuven a la preservación de sus tradiciones e idioma, tal como lo garantiza la Constitución Bolivariana y la Ley de Educación, entre otras normativas.

De niña a mujer

Antes de la primera menstruación, las niñas wayuu suelen jugar con sus muñecas wayunkeras, ayudar en la casa con ciertas labores y corretear descalzas con el resto de los niños, en contacto directo con la tierra.

Luego de la primera regla, se practica lo que se denomina encierro o blanqueo, el cual puede durar 1, 2 ó hasta 3 años. Cuando comienza el encierro se le corta el cabello a la niña y hasta que no lo tenga largo no se da por terminado su encierro o blanqueo. En algunos casos, esta tradición se flexibiliza permitiendo que la muchacha acuda a la escuela en los días en que no tiene la regla.

A pesar de lo que las personas ajenas a la cultura guajira puedan pensar, este encierro no representan un castigo para la joven, sino un aislamiento que le permite un proceso único de aprendizaje. De este proceso, las jóvenes wayuu aprenden técnicas para elaborar los hermosos tejidos que las caracterizan, así como otro tipo de artesanía autóctona.

Durante el encierro las muchachas también practican una dieta a base de chicha, que no sólo alimenta su cuerpo, sino que además servirá de alimento espiritual.

Esta práctica de aislamiento no sólo es aconsejado para el crecimiento espiritual de las niñas, sino también para cuando hay algún conflicto entre parejas.

La alimentación wayuu

Las fuentes principales de alimentación para los wayuu que habitan La Guajira, viene dada por los animales que mejor se adaptan a su caluroso clima, los cuales son los chivos y ovejos, así como la leche de estos animales. El maíz como hace siglos atrás, continúa siendo un alimento consumido habitualmente por este grupo indígena a través de las arepas o las mazamorras. En cuanto a las bebidas, el maíz y el arroz son las bases para la elaboración de las chichas y los caratos.