Cuando se piensa en “hacer ciencia” por lo general se piensa en hombres y mujeres elegantes en sus laboratorios, con sus microscopios y guardapolvos blancos. Pero los trabajos científicos no son solo eso. Algunos de los trabajos científicos son muy poco gratos, pero indispensables para la ciencia y sociedad.

Científicos contra la malaria

La malaria es una de las enfermedades que más vidas cobra en el mundo. Estudiarla no es nada sencillo, ya que para ello es necesario tener ejemplares del mosquito que transmite esta enfermedad. Está claro, que atrapar dichos mosquitos no es una tarea sencilla.

El método más eficaz que se utiliza para atraparlos, pero no el más seguro, consiste en simplemente ofrecerse de carnada. El biólogo brasileño Helge Zieler usaba esta técnica, y así logró capturar más de 500 mosquitos en un día. Se sentaba en una mosquitera, esperaba que los mosquitos se posaran sobre él y luego los aspiraba con un tubo dotado de un filtro que impedía que llegara a la boca.

Zieler terminó contrayendo la enfermedad, luego de más de 3.000 picaduras.

Contadores de peces

En muchos países, debido a la construcción de grandes diques, se ha alterado el ciclo natural de los peces. Por ello, se han construido varias vías acuáticas junto a los diques para que los peces no vean interrumpido su camino.

Es por ello que se ha contratado a especialistas en peces, para que se dediquen a contar los peces que pasan día a día por las vías. Esto sirve para controlar la evolución de las poblaciones fluviales y fijar las vedas a las capturas.

Inseminación artificial

Cada vez más ganaderos utilizan la inseminación artificial para la reproducción del ganado. Y esta inseminación solo se logra de una forma: estimulando los genitales del macho y obteniendo su semen.

Hay tres maneras de hacerlo: la menos común es aplicarle al animal electrodos en la zona rectal. La más común, la estimulación manual, que consiste en frotar su órgano sexual hasta conseguir la eyaculación. Y, el que da mejores resultado, la vagina artificial. Se trata de un tubo cilíndrico que imita la textura de la vagina de la vaca, el cual tiene un cilindro al otro extremo para depositar el semen.

Analistas de excrementos

El análisis de las heces permite determinar las bacterias o virus que provocan la diarrea y otras enfermedades. En Estados Unidos, hay una empresa llamada Techlab, creada durante los años ochenta, y que se dedica exclusivamente a la preparación de kits para el análisis de heces. La mitad de las personas que trabajan en esta empresa, se dedican a abrir cajas con materia fecal, para analizar su contenido y verificar la eficacia del kit.

Sonda rectal para astronautas

Ser astronauta no implica solo contemplar el cosmos. En muchas ocasiones, se ven obligados a realizar tareas engorrosas e incómodas. Por ejemplo, se ven obligados a llevar durante sus misiones una sonda rectal. También, deben sentarse en una cámara de centrifugado para estudiar las nauseas que produce el movimiento.

Vulcanólogo

Los vulcanólogos son los encargados de determinar cuándo será la siguiente erupción de un volcán. Parece una tarea sencilla, pero no lo es. Para lograrlo, deben escalar montañas a través de un inmenso calor, esquivar el magna caliente y moverse entre nieblas de dióxido de azufre gaseoso, cenizas, rocas y escombros.

Limpiadores de cadáveres

Los taxidermistas, encargados de disecar los cuerpos (que generalmente se encuentran en descomposición) son los encargados de dejar el cuerpo sin vida de una persona a o un animal en un estado presentable.

Hay diferentes técnicas que se utilizan para disecar los cuerpos. Las más utilizadas son: hervir los restos del cuerpo; y usar insectos carnívoros para que se coman las vísceras y la carne, hasta dejar solo los huesos y la piel. En ambos casos, el olor es nauseabundo.