Cerca de un tercio de las 40 especies que componen la población europea de tiburones y rayas afronta hoy en día un peligro crítico de extinción. A pesar de la imagen que ha extendido el cine en la sociedad, los escualos son animales muy vulnerables, y de cuyo equilibrio depende la supervivencia de una buena parte del resto de los ecosistemas de los mares.

Los tiburones habitan los océanos desde hace aproximadamente 400 millones de años y han convivido con el ser humano durante milenios. Nuestros antepasados, con sus sistemas artesanos de pesca, lograban mantener el equilibrio necesario entre el cazador y su presa (el tiburón). Sin embargo, los avances tecnológicos en la industria de la pesca y la desmedida avaricia de una parte de la raza humana han roto ese equilibrio, hasta colocar a este animal en una situación angustiosa.

Lento desarrollo

Los tiburones son animales de muy lento desarrollo, que alcanzan la madurez sexual a una edad avanzada y que además tienen un número muy reducido de crías a lo largo de su vida. Con un ritmo de crecimiento tan pausado y la amenaza de la sobreexplotación, el futuro no es muy esperanzador para estas bellas criaturas marinas.

Según los expertos, la sobrepesca contribuye de forma esencial a que las poblaciones de escualos no puedan recuperarse. La caza accidental, especialmente al quedar atrapados en anzuelos destinados a atunes o peces espada, provoca la muerte cada año de millones de tiburones: sólo en el Mediterráneo fallecen unos100.000.

Asimismo, la pesca deportiva de ciertas especies, como el tiburón mako, pone también en peligro a estos animales. Otro de sus enemigos es la contaminación que afecta de forma creciente a las aguas de los océanos, y que paulatinamente está destruyendo una parte considerable de sus hábitats.

Pesquería sin regulación

La mayor parte de las pesquerías de tiburones y de rayas de la Unión Europea continúan sin regulación y las advertencias de los científicos sobre el establecimiento de límites a las capturas son raramente escuchadas.

Con motivo de la 3ª Semana Europea del Tiburón que se desarrolla del 10 al 18 de octubre, Terra Natura, la Shark Alliance y la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA) desarrollan una serie de acciones para la protección de los tiburones y la prohibición de la pesca de especies en peligro crítico.

Una de las más importantes es pedir a los gobiernos de la Unión Europea que garanticen el cumplimiento del Plan de Gestión para los Tiburones, sobre todo el fortalecimiento de la prohibición del finning, el establecimiento de cuotas cero para las especies amenazadas y la protección estricta de las especies de tiburones y rayas en peligro crítico.

"Finning", una práctica salvaje

El finning es una práctica brutal, permisiva y derrochadora consistente en cortar las aletas del tiburón y arrojar el cuerpo mutilado y aún vivo de nuevo al mar, para perecer desangrado en el fondo del océano. Dado que la comercialización de las aletas es mucho más rentable económicamente, el resto del animal ni se embarca ni se aprovecha y, de esta manera, las bodegas de los barcos tienen espacio para acumular más cantidad de aletas.

El origen del finning es la elevada demanda de consumo de productos como la sopa de aleta de tiburón enlatada, las aletas secas o el cartílago seco y procesado (sin carne ni piel). El precio que tienen que pagar los tiburones no es sólo el de su propia vida, sino también una lenta y dolorosa agonía.

Legislación europea

La legislación europea limita el volumen de aletas de tiburón a un 5% sobre el peso total de las capturas. Con esta medida se evita en cierto modo el finning. La relajación de esta legislación -reclamada en ciertos entornos pesqueros- desencadenaría una catástrofe de ilimitadas consecuencias, no sólo para los tiburones y rayas, sino también para todos los habitantes de los mares y océanos del planeta.

Los científicos consideran que el comercio de aletas de tiburón aumenta un 5 por ciento cada año y que las capturas reales son superiores a 2 millones de toneladas anuales. Es decir, una cantidad cuatro veces mayor de la que se registra en las bases de datos oficiales.

Recuperación

La presión de las organizaciones conservacionistas y ecologistas y la actuación de algunos gobiernos conscientes del problema ha logrado incluir algunas especies, como el tiburón zorro y el tiburón martillo, dentro del grupo de elasmobranquios (tiburones y rayas) con protección total y prohibición de pesca.

No obstante, el riesgo de extinción de los tiburones persiste en todo el mundo, de ahí la importancia de iniciativas como la que esta semana desarrollan Terra Natura, la Shark Alliance y la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios. Es necesario superar la imagen negativa de los tiburones para que la sociedad tome conciencia de que están siendo masacrados por el, a veces, más cruel de los depredadores: el ser humano.