Los sueños que señalan el fin del mundo tal como lo conocemos, son frecuentes en las personas de todas partes del globo, cualquier sea el lugar donde duerman. Al soñar desastres, terremotos, guerras, grandes incendios, maremotos, las personas creen asistir a estos eventos grandiosos anunciados desde el principio de los tiempos. Desde la Biblia, pasando por el Critias de Platón y las profecías milenaristas, el planeta ha sido señalado como un organismo vivo que de vez en cuando se sacude y se libera de los humanos molestos que en su ancha espalda contaminan y destruyen su delicada piel.

Un futuro imaginario

Así como la ciencia ficción ha realizado imaginariamente el progreso a través de las ficciones de todo tipo, nos ha llevado lejos a las estrellas y nos ha presentado las dimensiones posibles donde puedan vivir los seres humanos, la psiquis intuye que el fin de algo se aproxima, que no puede haber una permanencia absoluta en todas las cosas.

Y como la actividad humana parece no poder realizar el cambio, se le atribuye a la naturaleza tan delicado designio. Ese futuro está nutrido de imaginerías provenientes de la literatura, del cine y de la televisión, pero en realidad es una invención que está basada en una intuición espiritual que también se expresa en los sueños.

El fin del sistema de poder

Si bien se afirma que el planeta en algún momento cambiará de eje y que dicho cambio originará transformaciones bruscas en su corteza y mares, también se dice que según algunas profecías habrá un acercamiento y alineamiento con el sol o con otros cuerpos de alto magnetismo, lo cual provocará una alteración radical en la vida terrestre.

Se ha dicho además, que el ser humano iba a autodestruirse a sí mismo con una guerra nuclear, y ahora mismo, que el efecto invernadero y la contaminación, la eliminación de la capa de ozono, provocarían que la raza humana desaparezca de la faz del planeta.

El instinto de muerte

Tánatos, la muerte (y hermano de Hypnos, el sueño), siempre está presente en la vida psíquica del ser humano y según Freud, Eros y Tánatos están contenidos dialécticamente en el alma como tendencias opuestas para florecer en determinadas circunstancias de crisis. Socialmente, el ser humano se comporta como un gran organismo global y mantiene principios que en general, se dividen en dos formas sociales de vida, Oriente y Occidente. Cada quien no ha llegado a ofrecer una forma de vida racional y organizada completa a pesar de los intentos éticos de las religiones y de la ciencia tecnológica.

No es extraño que las personas se vean expuestas a visiones anticipadas de algo que está en el interior de cada ser, ya que vive la sociedad tal como es, intuye los errores y tolera los males, vive una culpa sin merecerlo, pero de la cual es la principal víctima. Algunos otros relatan que son mensajes de extraterrestres o de divinidades, pero la fuente es tan desconocida como el futuro mismo.

La destrucción está en el aire

Las guerras que están en proceso y que se reflejan en los periódicos todos los días, la inseguridad ciudadana, la violencia callejera y la agresividad general, crean un clima de ambigüedad contrario a la vida en paz. El mundo está lleno de estos dilemas y las reuniones mundiales del poder no parecen dar con las soluciones, nadie está seguro de que ello sea un objetivo completamente desinteresado.

Las profecías de destrucción son plasmadas en el cine y en la literatura y son ofrecidas como excelencias de los efectos especiales y best seller. Los consumistas de Apocalipsis en extractos no pueden dejar de reflejar las angustias y temores que esto llega a inspirar, aunque se sepa que es ficción y que el mercado aprovecha la veta general que se instala en las tendencias de consumismo.

El fin del mundo comenzó con la injusticia

Si algo es incorrecto o existe un mal, la intuición lo percibe, ya que su mecanismo es “perfecto”, o sea, no actúa sino reflejando las cosas como son, sin discursos ni lógicas. Esto es característica de la imagen, anterior a toda palabra y al ejercicio de toda actitud conciente.

Se dice que ver el futuro en los sueños es posible, pero que casi nadie podría interpretarlo, así que si la mente puede ver el futuro, tampoco lo reconocería, porque le faltan las particularidades de los sucesos. Podemos observar que las centurias de Nostradamus son descripciones de imágenes generales a las que intentaba dar una forma particular y salir de las visiones casi poéticas o terroríficas que lo invadían. Cuando sucede, se reconoce, pues los eventos se han cargado de detalles reconocibles. Lo literal en los sueños, indicaría una urgencia extrema, sin embargo.

Cuando el río suena

Las profecías de los mayas sobre el 2012 son actualmente las más populares, todos se preguntan qué es verdad y qué ficción. De todas maneras, los sueños de Apocalipsis se presentan frecuentemente en las personas porque el clima es propicio a semejantes expresiones y además, porque se intuye que no todo es perfecto y todo aparece mal planteado desde lo básico y racional.

No solamente lo intuyen las personas, sino las sociedades que mantienen estados injustos de pobreza y enfermedades, de hambre y falta de solidaridad, siendo estos actos salvados a medias por heroicos grupos de asistencia humanitaria y altruismo en todo el mundo como movimientos no gubernamentales, que ayudan en las tareas humanistas de concientización.