Hace algunos meses, secretarías del gobierno autorizaron un aumento del 4,9 por ciento al salario de los trabajadores, acto festejado por los sindicatos que ven en este tipo de organizaciones el resguardo para exigir sus derechos; sin embargo, al pasar de los años, el sistema ha corrompido el objetivo primordial de dichas corporaciones, por lo que se pone en tela de juicio su credibilidad. Más si vislumbramos la historia de los sindicatos, es probable notar que éstos fueron corrompidos hace muchos años atrás.

Orígenes

Cuando surgió la Casa del Obrero, en 1912, se estableció al movimiento obrero como una herramienta capaz de hacer valer derechos elementales dentro de su área de trabajo tales como son la jornada laboral y el descanso dominical. Bajo esa misma línea fue creado en 1916 la Confederación del Trabajo de la Región Mexicana, la cual impulsó la lucha de clases y la socialización de los medios de producción.

Sin embargo, el paso más importante para la integración de sociedades obreras fue dado en 1917 con la formación de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM).En su origen la CROM prohibía a los miembros de los organismos sindicales pertenecer y apoyar a algún partido político, por lo cual limitaban su lucha sólo en el sector económico..

Gradualmente los objetivos de la CROM fueron incrementándose primero con la socialización de los medios de producción, después con la descentralización de la propiedad, para llegar a la reglamentación del artículo 123 constitucional.

Alianzas políticas

En este proceso se alió con la Federación Americana del Trabajo, acción que tuvo como consecuencia la escisión de ideas anarquistas. Además, las acciones en torno a la dirigencia de la CROM lograron un vínculo político que tuvo como pieza clave a Luis N. Morones.

Las alianzas políticas cobraron fuerza durante la gestión de Morones como secretario de la CROM. Por un lado el Estado apoyó las acciones del sindicato actuando como mediador, cosa que, en sus orígenes, estaba prohibido para los integrantes de las corporaciones obreras; y por otro, el apoyo otorgado a los dirigentes se tradujo en puestos gubernamentales, a más beneficio personal que del sindicato en sí.

Plutarco Elías Calles, el candidato de la CROM a la presidencia no escatimó en brindar a sus más cercanos colaboradores el poder que el Estado le otorgaba. El más beneficiado fue, por supuesto Morones (Elba Esther de aquellos años) quien bajo el puesto de secretario de industria, comercio y trabajo se encargó de sindicalizar a cuanto trabajador se le pusiera enfrente; aunque ya no lo hacía bajo premisas de lucha sino de coalición con el poder.

Después de probar las delicias de actuar en “cooperación” con el gobierno, Calles ya no encontraba aprovechable o interesante ser visto como el presidente obrerista. Su gobierno tendió abiertamente al conservadurismo y se hizo dependiente cada vez más de la derecha, aunque en algún momento tuvo simpatía con el movimiento proletario.

Consecuencias actuales

Así, mediante la relación sindicato-Estado, los secretarios de los gremios sacrificaron su autonomía por lo beneficios que vienen con la dirigencia de un sindicato bajo intereses personales, dejando el rumbo que siguen estas organizaciones en la actualidad gracias a que el gobierno ha intervenido en su estructura.

Calles fue el primero en la lista de corrompidos...y con el tiempo la lista se hace más larga.

El tema de corrupción en los sindicatos hace remisión inmediata a la maestra Elba Esther Gordillo quien cuenta con una cantidad basta de vituperios. Entre su relación con Salinas de Gortari y la rifa de los hummers, deja espacio para interrogantes como, por ejemplo ¿cuál es su sueldo y por qué no es dado a conocer tal como lo indica el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI)? … tal vez no lo dice por su propia seguridad, Dios no quiera que un día nos la secuestren.

Las personas son corruptas, no los sindicatos

Y ni que decir del sindicato de Petróleos Mexicanos en el que sus dirigentes tienen una Calabaza privada para llevarlos a apostar a las Vegas todos los fines de semana; sin mencionar los más de 40 millones que reciben para festejar el Día de la Expropiación Petrolera.

Y no es una percepción individual… de acuerdo con estudios dados a conocer por el IFAI los sindicatos en México se han convertido en una de las principales fuentes de corrupción y opacidad en nuestro país.

Es difícil generalizar que los sindicatos son malos desde su origen, eso sería demasiado atrevido, sin embargo la corrupción ahí está y aunque no son culpables cada uno de los agremiados, sí lo son quienes se han encargado de dirigirlos.