Poseemos cuerpos más sutiles que se relacionan con los del nivel emocional, mental y espiritual, además del físico. Estos cuerpos irradian vibraciones cromáticas invisibles al ojo humano que se extienden alrededor en bandas de luz, formando así el aura.

Los colores del aura reflejan el estado de estos niveles, y si la fuerza vital de estos rayos se bloquea se producen desequilibrios de energía, que se reflejan a su vez en un desequilibrio del aura y en una pérdida de salud, bienestar y equilibrio del cuerpo.

El cuerpo puede absorber cada vibración de color gracias a un sistema de siete centros de energía corporal, que se localizan en distintos puntos de la columna vertebral y están directamente unidos a los centros nerviosos. Los llaman chakras.

Funciones de los chakras

Los chakras son vértices de energía, cuya función principal es conectar el campo energético universal con el nuestro propio. Cada chakra absorbe una determinada vibración de luz y la distribuye por el cuerpo. Cuando uno de desequilibra, el resto se ve afectado.

Ellos nos permiten mantenernos vivos y unidos al universo. Regulan el complejo y constante intercambio de energía: por una parte son como una antena que percibe la energía que llega a nosotros y por otra emiten la energía que emana de nuestro propio cuerpo. Pero su papel más relevante y que le otorga al ser humano es la capacidad de aumentar la vibración de nuestra propia energía, es decir, el de hacernos evolucionar.

Estructura de los chakras

El ser humano posee un sistema que controla y equilibra de forma automática nuestro cuerpo aural y físico, manteniéndolo en perfecto funcionamiento. Cuando se presenta algún desequilibrio, ya sea en el cuerpo físico o energético, se ponen en marcha de modo inconsciente todos los mecanismos necesarios para volver a equilibrar y restablecer el posible problema.

Pero regularmente, la causa principal de conflictos proviene de desoír a nuestro ser interno, que mediante los chakras nos avisa de nuestras necesidades. Estos conflictos se traducen en desequilibrios emocionales, psíquicos y espirituales, y al no poner algún remedio, con el tiempo se acaba por desarrollar algún tipo de enfermedad en nuestro cuerpo físico. Las experiencias y vivencias negativas generan también bloqueos que interfieren en la circulación de la energía.

Uso de los cristales o cuarzos

Los cristales o cuarzos aplicados sobre los distintos chakras es uno de los mejores métodos para recuperar la energía física, así como el equilibrio mental y emocional. La medicina ayurvédica, que tiene una tradición milenaria en la India, mantiene todavía la creencia de que los cuarzos poseen el poder de salvaguardar la salud y de proteger de accidentes y otras desgracias. En los países hinduistas, inclusive las mujeres de clases más humildes, lucen joyas en todo el cuerpo. En occidente, por el contrario, las gemas y los cristales son apreciados sólo como elementos decorativos. Por ello, el estudio de las tradiciones milenarias orientales son de gran ayuda para comprender el potencial energético de las piedras y cristales.

La teoría de los chakras es una auténtica medicina psicosomática. Muestra cómo a través de distintas prácticas se puede lograr la armonía entre el cuerpo y la mente. Según señala Natalia de la Torre en larevistaintegral.com.

Efecto positivo de los minerales

La mineralogía nos ha descubierto las propiedades físicas y morfológicas de los minerales. Se sabe cómo se forman y transforman en la naturaleza, se aprecia por el aporte que dan a la historia del planeta, y su utilidad para la industria, la tecnología y el arte de la joyería.

Quizás se conozca menos en occidente, pero se puede recuperar de la sabiduría oriental, que debido a su estructura y composición, los minerales emiten vibraciones energéticas que ejercen una acción positiva y efectos benéficos, como dormir mejor, curar dolores localizados, favorecer la meditación, y en definitiva a mejorar nuestra calidad de vida.