En el marco del aniversario de la Revolución Mexicana, se celebra a los héroes y sus gloriosas batallas en pos de lograr los ideales básicos del movimiento armado, que fueron la búsqueda de la democracia y la justicia social para todos los mexicanos.

Sin embargo, lejos de lo que se pudiera pensar, la Revolución Mexicana no fue un movimiento que haya impactado en todo el país. El conflicto armado se concentró  en ciertos sectores y capitales importantes que fueron el escenario de las principales confrontaciones, como fueron los estados del norte, el sureste y algunos del centro de la República, donde los héroes conocidos y los anónimos participaron activamente en la lucha armada de 1910.

La aportación de los “revolucionados” en la Revolución Mexicana

No obstante las dimensiones de la revuelta, hubo muchos mexicanos que se mantuvieron  al margen de la lucha y a los que el movimiento revolucionario no les significó absolutamente nada; también hubo otros que, a pesar de haber decidido no tomar las armas, sí sufrieron las consecuencias y pagaron costos muy elevados: Los llamados "revolucionados" de la Revolución Mexicana.

Luis González y González es uno de los referentes inmediatos cuando se habla de la historia de México. A través de numerosas obras y ensayos no solo ayudó al diseño de lo que se conoce como la “historia oficial” mexicana, también tuvo la disposición permanente de buscar documentos y testimonios de numerosos personajes que vivieron en carne propia los acontecimientos cuyo testimonio y aportación quedó fuera de la visión estatal de la historia y sus héroes.

Fue precisamente Luis González quien propuso el término “revolucionados” para definir a todos aquellos hombres y mujeres que sufrieron los embates de los "revolucionarios" y que sufrieron abusos, vejaciones, robos e incluso asesinatos de los grupos armados que paradójicamente luchaban por la justicia social.

En el 2010, Enrique Krauze, rescató la investigación de Luis González y González, que llevó a cabo con el historiador Friedrich Katz . En ella se presentan testimonios reveladores recogidos en el periodo 1910-1920, en los que los pobladores de numerosas partes del país relatan el miedo y sobresalto que causaban en sus comunidades la llegada de “los revolucionarios”.

La etiqueta era lo de menos: “Maderistas”, “zapatistas”, “villistas” o tropas federales, daba lo mismo. La población estaba más que conciente que la llegada de los grupos armados  significaba el robo de comida, dinero, ganado e incluso las jovencitas del pueblo, las cuales tenían que ser escondidas en los pozos de agua para que no fueran secuestradas o violadas por los “revolucionarios”, que llegaban incluso a asesinar a los pobladores y autoridades que no estuvieran con su causa.

La aportación de los “revolucionados” en la Revolución Mexicana

Las consecuencias del paso de los “revolucionarios” dejaba también importantes secuelas en los “revolucionados”, de ahí que el periodo 1910-1920 fuera de los más difíciles en el país dadas las condiciones de pobreza, hambre, enfermedad y desempleo que trajo consigo el movimiento armado.

En este aniversario de la Revolución Mexicana, convendría conocer la versión de los “revolucionados” si lo que queremos es contextualizar y valorar el movimiento. Ellos, lejos de aportar soldados para la causa entregaron, sin haber querido, a sus hijos,  dinero, patrimonio, estabilidad familiar y emocional a la causa revolucionaria, por lo que es justo agregarlos en las páginas de la historia de México, la que de paso, podría comenzar un proceso de desacralización de los héroes, para presentarlos como seres humanos de carne y hueso, llenos de virtudes, pero también de numerosos defectos que los impulsaron a cometer muchas injusticias, bajo la bandera de la justicia social.